Un Mesías para el siglo XXI

La primera parte de esta trilogía de ciencia ficción concluía espléndidamente con la asunción de Neo de su condición de "elegido" para liberar a la raza humana del dominio de las máquinas inteligentes. Que Matrix recargado se estrene cuatro años después de Matrix juega en contra de la historia ideada por los Wachowski. En primer término porque da lugar a sospechas de que las continuaciones fueron concebidas a la fuerza, de forma antinatural. En segundo porque la gran aceptación que tuvo Matrix generó una legión de fanáticos que solo han abrigado cada vez mayores expectativas ante el estreno.

Y, desgraciadamente, Matrix recargado sufre de ese síndrome de la película del medio: sin la frescura de la primera y también sin las conclusiones y explicaciones de la tercera, donde todo, supuestamente, "cerrará". Sin embargo, los Wachowski se las ingenian para que ese tránsito entre Matrix y Matrix revoluciones (que se estrenará en noviembre) sea, ante todo, una deslumbrante experiencia visual. Desde la fotografía hasta los asombrosos efectos especiales, pasando por el exquisito vestuario, Matrix recargado impacta. La acción arranca con la noticia de que las máquinas llegarán con un ejército de más de 250.000 soldados robóticos a la ciudad de Sión, el último reducto humano. Ante esta delicada situación, los líderes de la ciudad se dividen. Unos quieren librar la batalla apelando a la fuerza bruta, mientras que Morfeo exhorta a creer en los poderes de Neo y en la profecía emitida por la Pitonisa en la primera película: cuando Neo se convierta en El Elegido, las máquinas serán derrotadas sin necesidad de sacrificar miles de vidas.

Sin embargo, para que esa profecía se cumpla, Neo debe entrar nuevamente en Matrix —el gigantesco programa de computación que simula a la realidad y mantiene a los humanos engañados— y descubrir el secreto de la Fuente. Y es dentro de Matrix donde los nuevos poderes de Neo se lucen. Ataviado como una cruza entre un monje zen y un sacerdote católico, Neo se enfrenta a los villanos virtuales desplegando todas sus nuevas habilidades: vuela com Superman, pelea como si Bruce Lee se hubiese reencarnado elevado a la enésima potencia y detiene balas con tan solo un gesto.

Más allá de las atrayentes secuencias de acción, Matrix recargado, como Matrix, pretende ofrecerle al espectador algo más que explosiones y trucos digitales. La intención de los directores y guionistas es aderezar la acción con planteos filosóficos, como determinismo versus libre albedrío. Es sobre este punto que la película ha recibido las mayores objeciones. Para algunos, las discusiones filosóficas son tediosas y complicadas, mientras que otros, más ilustrados y cultos, critican la supuesta precariedad con el que se manejan dichos conceptos en la película.

Sea como fuere, cabe celebrar que un "tanque" de 150 millones de dólares pretenda más que una larga (el film dura 138 minutos) sucesión de peleas y persecuciones virtuosamente filmadas. Otro acierto de esta película es el personaje del Agente Smith. No solo está soberbiamente actuado por Hugo Weaving, quien acá aumenta el muy seco sentido del humor del villano, sino que es el responsable de uno de los monólogos más interesantes de la película. Por desgracia, los restantes personajes secundarios no están a su altura. Aún con todas las objeciones que se le puedan hacer a esta segunda parte, la misma deja en pie ciertas expectativas para la tercera y final entrega.

critica | FABIAN MURO

MATRIX RECARGADO

Dirección y libreto. Larry y Andy Wachowski

Efectos especiales. John Gaeta

Fotografía. Bill Pope

Elenco. Keanu Reeves, Carrie-Anne Moss,

Laurence Fishburne, Hugo Weaving,

Monica Bellucci.

l Estados Unidos, 2003.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar