Argel | AFP. Al menos 1.092 personas murieron y unas 6.782 resultaron heridas en el terrible terremoto que asoló el miércoles Argel y sus alrededores, según un balance oficial del ministerio del Interior divulgado hoy, pero que podría agravarse en las próximas horas, pues los servicios de rescate seguían buscando nuevas víctimas y posibles supervivientes entre los escombros.
Los anteriores balances oficiales del ministerio del Interior, citado por la radio, hablaba de entre 707 y 977 muertos y 4.696 heridos. En este nuevo balance la televisión no precisó el número de heridos.
El mayor número de víctimas se registró en Bumerdés (50 km al este de Argel), con 396 muertos, y después en Argel (244), agregó.
Este balance es "provisional" y podría agravarse en las próximas horas, agregó la televisión.
Este sismo es el más sangriento registrado en Argelia desde 1980, cuando 3.000 personas perdieron la vida en un terremoto de magnitud 7,5 en la escala de Richter (graduada hasta 9 para efectos de comparación).
La tierra comenzó a temblar a las 19:44 locales (15:44, hora de Uruguay) y provocó el pánico entre los habitantes de Argel y del departamento vecino de Burmedes, que abandonaron apresuradamente sus casas mientras que otros miles quedaron sepultados entre los escombros de decenas de edificios y casas que se vinieron abajo.
La ayuda a los heridos y los trabajos de búsqueda entre las toneladas de escombros comenzaron durante la noche, una vez pasados la conmoción inicial, el pánico de los habitantes y los graves cortes de electricidad.
El epicentro de este sismo, de una intensidad de 5,8 en la escala Richter según el centro argelino de investigación astronómica y astrofísica (CRAAG), se situó entre Thenia y Zemmuri. Según el observatorio de Estrasburgo (norte de Francia), el terremoto fue de 6 grados de magnitud, mientras que el centro sismológico estadounidense lo situó en 6,8.
Un experto del CRAAG explicó, sin conseguir tranquilizar a los asustados argelinos, que los terremotos menores que siguen a cada sismo, seguirán sintiéndose en los próximos días pero serán pequeños y tenderán progresivamente a desaparecer.
El temblor de tierra también se percibió en la costa mediterránea española, según el Instituto geográfico, aunque no hubo que lamentar ninguna víctima en ese país hasta el momento.
En el archipiélago español de Baleares, un centenar de barcos se hundieron o resultaron afectados por los movimientos que provocó en el mar el sismo, según las primeras informaciones divulgadas por el gobierno regional.
En Argelia, decenas de edificios, muchos de ellos recién construidos, se hundieron como castillos de naipes, sobre todo en las ciudades de Bumerdes y Ain Taya, donde una decena de edificios y unas 40 casas individuales no resistieron a la violenta sacudida que duró varios segundos.
Muchas personas también resultaron heridas e incluso murieron golpeados por las piedras o pedazos de cemento que caían de los edificios.
Aterrorizados, los habitantes salieron a las calles y se congregaron en los jardines públicos o en grandes espacios abiertos, lejos de edificios cuyas paredes se agrietaban peligrosamente al ritmo de las violentas sacudidas.
Cientos de mujeres y niños durmieron al aire libre a pesar de que la noche fue fría o improvisaron camas en el interior de vehículos, en los patios de las escuelas o parques públicos.
Muchos argelinos quisieron llegar en automóvil hasta Burmedes para buscar a sus familiares. Por ello, a la salida de Argel se registraron enormes atascos, agravados después de que varias carreteras fueran cortadas tras registrarse fisuras tras el sismo.
El presidente Abdelaziz Buteflika viajó hoy al departamento de Bumerdes, el más afectado con al menos 396 muertos. El departamento de Argel contó hasta ahora 244 muertos, según la televisión.
El jefe del gobierno, Ahmed Uyahia, calificó este drama de catástrofe nacional" y el mandatario decretó tres días de luto a partir del viernes.
Por su parte, el ministro del Interior, Yazid Zerhuni, presente en los lugares de la tragedia desde este jueves al amanecer, estimó que "lo peor ya ha pasado" y pidió a la población calma, afirmando que el "Estado tiene los medios para dar techo y comida a la mayoría de los damnificados".
Por último, la ayuda internacional comenzó también a organizarse. Dos Transall C-160 de la fuerza aérea francesa con 60 miembros de la seguridad civil a bordo de cada uno, emprendieron rumbo a Argel durante la jornada.
Alemania, por su parte, también anunció que enviará un equipo de ayuda técnica acompañado de perros especialmente entrenados y dotado de material especializado.
Desde el Vaticano, el papa Juan Pablo II expresó su solidaridad con las autoridades y las familias de las víctimas en un mensaje leído por el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano. A su voz se unieron las de mandatarios de todo el mundo que enviaron su pésame al líder argelino y le expresaron su solidaridad.