Una edición para los tiempos que vienen

Tiempos hubo en que los medios gráficos cambiaban su diseño cada veinte o treinta años. En las últimas décadas, los períodos entre dos rediseños fueron haciéndose más breves, hasta llegar a la casi maniática época actual en que la modificación es constante.

Con su primera década a cuestas, Internet sigue siendo un campo de pruebas; los medios preocupados por estar a la altura de su tiempo debe introducir las novedades que el lector demanda y la buena provisión del servicio requiere.

Las novedades que acabamos de inaugurar son de dos órdenes: de diseño y de reagrupación de contenidos. En el fondo son dos facetas de una misma función, porque tonalidades y formas de todo buen diseño deben estar al servicio de la lectura y la navegabilidad.

El diseño procuró dar cabida a nuevas funciones y al mejor agrupamiento de secciones para los contenidos de siempre.

Los contenidos de siempre. La frase es simple. Pero así como hace nueve años no había una edición digital de EL PAIS, tampoco hace seis existía La semana en EL PAIS, o hace tres un producto como América del Sur, ese vistazo mensual sobre la región. Así surgieron de uno en uno y por su orden, Uruguayos, Diarios del mundo, La semana en EL PAIS, Los Anuarios de EL PAIS, América del Sur, Tiempo Libre, Biblioteca digital y finalmente las actualizaciones de Ultimo momento. El último verano hicimos la incorporación más reciente, el Anuario de América del Sur – EL PAIS.

Por primera vez estas secciones están recortadas en el paisaje de EL PAIS como Producción digital. Usted ya las conocía. Fue usted quien las sugirió y gracias a usted subsisten. En periodismo ningún producto que el público no desee tiene existencia duradera. Por eso este nuevo diseño que facilita sus búsquedas es también un buen pretexto para reflexionar sobre algunas cuestiones de enfoque que en el vértigo de las ediciones cotidianas puede –suele- quedar en el silencio de las cosas implícitas.

Por esos avatares que depara el fluir de lo nuevo, y porque sabiamente, la dirección de EL PAIS buscó protegerse de una eventual canibalización del diario impreso, la edición digital de EL PAIS debió proyectar su mayor energía hacia el exterior. De resultas de esa estrategia, la lectoría de EL PAIS digital se compone hoy de un 65% de lectores residentes en el extranjero.

Teníamos la doble competencia de los medios locales que también procuran ganar ese lector y la de los grandes medios del mundo que hoy, ya global, achica distancias espaciales y culturales.

El lector que se ha ido hace uno, diez o veinte años del país fue en pos de desafíos mayores. Por eso la edición digital complementa la edición impresa de EL PAIS, con un arco temático que va desde la impronta emotiva de Uruguayos hasta el incisivo enfoque regional de América del Sur.

La globalización es un cambio de época que introduce cambios profundos. Si la era industrial produjo a través de las máquinas un aumento de la velocidad y la energía en la sociedad, la era de la revolución tecnológica incrementó la velocidad y la energía en términos exponenciales. El periodismo debe responder a los cambios abriéndose a nuevos enfoques. Ninguno de nuestros países –y mucho menos un país pequeño y despoblado- puede manejarse solo en los tiempos que vienen. Por eso nuestro enfoque es mostrar al Uruguay inserto en una región que procesa aceleradamente cambios de gran porte.

Por el momento se trata más de una manifestación de deseos que de una realidad que nos satisfaga. Estamos en camino. Sólo queremos que sepa que no estamos conformes. Que ese tramo de producción digital, que es el plus que le agregamos a diario a su diario EL PAIS es el compromiso que asumimos ante usted. Es nuestra mejor respuesta posible a su demanda.

Daniel Mazzone

Editor

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar