Las fuertes lluvias que cayeron el pasado fin de semana en el norte del país dejaron un saldo de más de 650 evacuados. Un registro superior a los 200 milímetros de agua, atípico para la época del año, ocasionó la crecida de ríos y arroyos dejando varias rutas cortadas y poblados aislados.
En el departamento de Artigas comenzaron anoche las evacuaciones, debido a la crecida del río Cuareim. Unas 40 personas abandonaron sus hogares que quedaron bajo agua.
Tacuarembó, y en particular su capital, fue el departamento más afectado, donde se registró el mayor número de evacuados, próximo a los 600.
La ciudad quedó totalmente rodeada de agua debido a los desbordes del arroyo Tacuarembó Chico y el Sandú, que al salirse de su cauce originaron la inundación de la terminal de ómnibus, la zona del barrio López donde viven más de 10.000 personas y la ruta que lleva al balneario Iporá.
Alrededor de la mitad de los evacuados se encuentran alojados en la Asociación Rural y reciben alimentos cedidos por la intendencia, el Ejército y se han solicitado refuerzos al Instituto Nacional de Alimentación.
El Hospital de Tacuarembó también está brindando asistencia, enviando equipos médicos a las zonas afectadas donde se han registrado problemas respiratorios en las personas de mayor edad y la aparición de la gripe en algunos casos.
El director del Servicio Social de la intendencia de Tacuarembó, Juan José Manera, expresó que los problemas recién comienzan, pero que la solución está cerca. "Ya tenemos la experiencia de lo que nos ha sucedido en los últimos años, puesto que la lluvia cuando llega es tan intensa que es casi imposible que los arroyos no se salgan de su cauce. Por eso se está tramitando rápidamente la realización de estudios con la Facultad de Ingeniería con miras a un proyecto de construcción de una represa cerca de Zapará", anunció.
RIVERA. En el departamento de Rivera el arroyo Cuñapirú comenzó ayer a retornar a su cauce, al tiempo que varios de los evacuados regresaron a sus hogares, los adultos y menores que permanecían alojados en dependencias de la Capilla Virgen de los Treinta y Tres. En tanto, en la Brigada de Caballería, permanecían alojadas doce familias del barrio La Raca, siendo 27 adultos y 41 menores.
La Intendencia Municipal, por intermedio del Comité de Emergencia, aportó la alimentación que fue elaborada por funcionarios del Comedor Municipal, quienes dejaron sin efecto el asueto, para atender a los damnificados.
A su vez, se dispuso la desinfección de las viviendas, y la limpieza de las cámaras sépticas. La población aportó pañales descartables, y calzados para los más pequeños.
En la tarde de ayer las autoridades del departamento seguían con atención la evolución del estado del tiempo, ya que meteorología preveía más precipitaciones.
SALTO. En Salto la pronunciada bajante que se había presentado en días anteriores a la caída de las lluvias en el río Uruguay —que presentó el nivel más bajo de los últimos dos años— actuó como un factor de suerte para que no se tuvieran que registrar evacuaciones en las zonas costeras contrariamente a lo que aconteció en ocasiones anteriores.
Esto, sumado a los trabajos de regularización de crecida de los arroyos Sauzal y Ceibal, que corren por la planta urbana de la ciudad, jugaron esta vez a favor de cientos de familias que otras veces han sufrido por estas adversidades climáticas.
Fuentes municipales y de la policía informaron que más allá de los destrozos en caminería, felizmente no se han recibido denuncias por perjuicios de otra índole por este temporal. (Producción, corresponsales de El País).