Brasil y Uruguay acuerdan plan para rehabilitación de presos

Representantes oficiales brasileños y uruguayos suscribieron hoy un acuerdo por el que Brasil tornará disponible un proyecto existente en sus presos desde 1995 y que deberá ser implementado en los de Uruguay dentro de dos años.

El programa "Pintando la Libertad" es una iniciativa del Ejecutivo brasileño que consiste en permitir a los reclusos trabajar en la fabricación de material deportivo.

Los presidiarios que aceptan trabajar en los talleres de ese programa instalados en los penales reciben sueldos y aún logran reducir el período en que serán mantenidos tras las rejas.

"Vi otro mundo del que uno conoce. No es la misma cosa tener a un preso ocupado que mantenerlo sin hacer nada", señaló a la agencia EFE Pablo Ferrari, director general de la Secretaría del Ministerio de Deporte y Juventud de Uruguay.

Ferrari, quien firmó el convenio con el ministro de Deporte brasileño, Agnelo Queiróz, visitó al presidio de Papuda, en las fueras de la capital federal, una de los muchas cárceles del país donde se lleva a cabo esa iniciativa.

"Pintando la Libertad" consiste en enseñarle a los presos a coser ropas deportivas, por las cuales reciben entre 0,50 y 1 dólar por cada pieza producida, además de pelotas de fútbol, por las que se le paga cerca de 0,60 centavos de dólar la unidad.

Además, por cada tres día trabajados, disminuyen uno de su condena.

Hace ocho años, 15 reclusos fueron los primeros en ser beneficiados por la iniciativa, que es coordinada por el Ministerio de Deporte nacional.

Actualmente, 12.700 encarcelados en 25 de los 27 estados regionales trabajan en el proyecto que desde hace unos tres años empezó a fabricar pelotas con campanillas en su interior, que sirven para que los ciegos jueguen al fútbol.

Países como Japón, Estados Unidos y varias naciones de Europa y del continente americano importan muchos de los productos del citado programa brasileño.

Ferrari dijo que esa iniciativa lo había dejado muy satisfecho y que es una oportunidad para que el preso vuelva a participar de la sociedad, se sienta útil y aún pueda ayudar financieramente a su familia.

El director señaló que esa iniciativa coincide con el compromiso uruguayo de transformar a sus presidios en centros de rehabilitación y no de reclusión.

Añadió que su Gobierno ahora buscará el apoyo de la iniciativa privada uruguaya para iniciar un proyecto piloto en alguna de sus cárceles.

"Si logramos buenos resultados, ampliaremos esa propuestas a más penales", comentó.

Brasil se dispuso a enviar coordinadores y ex reclusos a Uruguay para que el programa pueda dar los primeros pasos. EFE

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