Bajo un clima de tono prácticamente electoral, blancos y colorados se enfrentaron violentamente ayer con la izquierda en la Cámara de Representantes, a raíz de las clásicas discrepancias por la situación actual de Cuba. La Cámara aprobó con 50 votos blancos, colorados e independientes una enfática condena a los actos de violación a los derechos humanos y persecución de los disidentes políticos del régimen de Fidel Castro. También se reclamó la inmediata liberación de los presos de conciencia en la isla y se repudió en forma enérgica el fusilamiento de tres cubanos. El Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) no opuso resistencia a la declaración ya que sus legisladores se retiraron de sala luego de sostener un áspero enfrentamiento.
Se esperaba para ayer un debate fuerte pero lo que ocurrió al comienzo de la sesión superó los pronósticos. Los legisladores de los partidos tradicionales negaron a la izquierda un plazo de diez minutos para fijar su posición en el debate sobre Cuba, lo que derivó en el retiro de sala de 38 de los 40 legisladores del EP-FA, desatando fuego cruzado de gritos, insultos, amenazas e invitaciones a pelear, en un tono de virulencia que últimamente no se había visto. Además, el debate —en el estricto sentido del término— quedó trunco.
Mientras se retiraban de sala, los diputados del EP-FA cruzaron epítetos con colorados y blancos. En sus bancas quedaron los socialistas Guillermo Chifflet y José Blasina. El primero se quejó ante el presidente del cuerpo, el herrerista Jorge Chapper, por sentirse discriminado mediante "maniobras" políticas, de lo que dijo estar "harto". Como réplica, Chifflet —a esta altura el único frenteamplista en sala— fue despedido con gritos de "cobarde" y "mentiroso" por el herrerista Gustavo Borsari, que trataba de articular un discurso.
El EP-FA anunció a El País que el martes 29 cuestionará públicamente la actitud de Chapper como presidente de la Cámara.
Ya sin adversarios políticos a su frente, comenzaron a desfilar, uno tras otro, los discursos condenatorios del régimen cubano. Borsari, Guzmán Acosta y Lara, Jaime Trobo, Daniel García Pintos, Nahum Bergstein, Ronald Pais, Raúl Argenzio e Iván Posada se refirieron libremente al tema sin ser objetados.
Durante la tarde, blancos y colorados negociaron incluir en una declaración la suspensión temporaria de Cuba como miembro del Parlamento Latinoamericano, obligando a que uno de los representantes nacionales que asiste habitualmente, el diputado Jorge Orrico (Asamblea Uruguay), fuera colocado en apuros en la interna frenteamplista. Asamblea Uruguay es de los sectores de izquierda más mesurados en la defensa del régimen cubano, lo que incluso le valió problemas internos en el EP-FA.
En un tono moderado, el Nuevo Espacio propuso una "condena al hostigamiento" de cubanos, reclamó al gobierno castrista la liberación "urgente" de los presos políticos y la adopción de medidas para asegurar la vigencia de los derechos humanos. "Casi la podríamos votar nosotros", admitió a El País un diputado forista, aludiendo a la moción de Felipe Michelini.
El Partido Independiente reconoció que muchas veces la Cámara "termina perdiendo el tiempo" con estos asuntos.
"Callate, payaso"
- Invitando a colorados a salir "a pelear" a la calle, el diputado socialista Artigas Melgarejo subía los escalones para retirarse del hemiciclo. Reaccionó ante una acusación de "lamebotas" que le profirieron desde la bancada del Foro.
- "Callate, payaso, ¿a quién amenazás...?", le gritaron casi a dúo los foristas Gustavo Amen y Guido Machado. "Payasos son ustedes...!", terció Chifflet.
- Washington Abdala anunció a sus contrincantes políticos el advenimiento de "una aplanadora" en 2004. Daysi Tourné respondió que "ustedes igual van a perder".
- "Malos perdedores.... No les da el cuero para defender los fusilamientos", gritó Daniel García Pintos.
- "El gobierno de Cuba se cansó de que los cubanos fuesen el menú de tiburones; ahora los fusila...", agregó Walter Vener.