En un debate que mostró profundas divisiones, los embajadores de la Organización de los Estados Americanos no pudieron ponerse de acuerdo hoy en una resolución sobre la situación de los derechos humanos en Cuba.
El proyecto, presentado por Nicaragua con respaldo de Estados Unidos y Costa Rica, fue enviado para su estudio a una comisión, que considerará no sólo el texto sino también si los embajadores, que conforman el Consejo Permanente, tienen jurisdicción para pronunciarse sobre el tema.
El debate fue el mayor intento de un foro de la OEA en más de 20 años de pronunciarse sobre el tema de los derechos humanos en Cuba, país que fue suspendido de la organización en 1962.
Nicaragua presentó su proyecto en una sesión regular del Consejo Permanente debido a la reciente detención de casi un centenar de disidentes cubanos y el fusilamiento de tres personas acusadas de secuestrar una embarcación para huir de la isla.
"Nadie puede conculcar en nombre de la soberanía los valores humanos, pisotear la dignidad de las personas y silenciar sus derechos", dijo la embajadora nicaragüense Carmen Marina Gutiérrez, en la presentación de su proyecto.
Uruguay informó que tenía una contrapropuesta a la iniciativa de Nicaragua, pero su embajador Juan Enrique Fischer se abstuvo de dar los detalles.
El proyecto de resolución no es una condena al gobierno cubano, sino lleva más bien el título de Apoyo a los derechos humanos y las libertades democráticas en Cuba .
La mayoría de embajadores americanos se opuso no sólo al debate sino incluso a la admisión del tema, alegando que el Consejo Permanente no tenía jurisdicción para pronunciarse y que Cuba no tenía representación para ejercer su propia defensa.
El embajador de Brasil, Valter Pecly Moreira, hizo notar que el tema de Cuba ha dejado de contar en las deliberaciones del Consejo Permanente hace más de 40 años.
"Después de decenios de silencio la introducción de este tema abruptamente no nos parece adecuado para el fortalecimiento de esta institución", dijo.
Pero el embajador de Canadá, Paul Durand, dijo que "el hecho de que este tema no se haya tratado en este foro en 40 años no me parece una razón válida para que no se lo trate".
"A mi delegación le parece improcedente que continuemos en silencio sobre los derechos humanos en Cuba, es un tema que tiene precedencia y apoyaremos a Nicaragua".
Enrique Lagos, asesor de asuntos legales llamado a intervenir en la sesión de tres horas, dijo que las veces en que la OEA ha actuado sobre los derechos humanos en Cuba se han basado en informes de su Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y en debates sobre la región en general, no específicamente sobre Cuba.
La CIDH es el único órgano que reafirmó su competencia sobre Cuba luego que ésta fuera suspendida de la OEA por la incompatibilidad de su régimen con los objetivos de la organización. Entre 1962 y 1967 se pronunció consecutivamente sobre Cuba en siete informes, que a su vez fueron analizados por el Consejo Permamente.
Lagos dijo que la última vez que la OEA intentó aprobar una resolución sobre derechos humanos en Cuba fue en 1980, cuando la Asamblea General, conformada por los cancilleres no pudo tampoco llegar a un acuerdo. Otros intentos frustrados se produjeron en 1970 y 1977, pero se logró aprobar una resolución, la única de la OEA, en 1971.
La resolución nicaragüense, que tiene sólo dos artículos, expresa su solidaridad con "las legítimas aspiraciones del pueblo cubano de gozar de los derechos reconocidos" en los instrumentos de la OEA y "deplora la denegación del debido proceso de la ley y la agresión contra los derechos humanos y las libertades fundamentales" en Cuba. AP