Ola de robos salpica la Costa de Oro

| Los vecinos han optado por más rejas, perros y alarmas para proteger sus propiedades. Algunos se mudan

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Costa de Oro | E. Barreneche

En el balneario Las Toscas, el tallerista M.Q., de 56 años, ya lleva gastados 2.500 dólares en seguridad, tras ser robado cinco veces en dos años.

El martes 11, unos herreros colocaron una reja de dos metros de altura frente a su casa que le costó 500 dólares. Actualmente, el inmueble quedó rodeado de rejas y cercados y muros alrededor del patio. Además el tallerista posee cuatro mastines sueltos dentro de su propiedad.

Carmen Alberdi, una ama de casa de 59 años, adquirió a 50 pesos en una ferretería una alarma portátil que se acciona al detectar ruidos extraños en su casa de Las Toscas. Otros vecinos suyos también compraron el mismo artículo electrónico y, de esa forma, se avisan cuando oyen ruidos extraños.

"Vivimos tranquilos porque estamos siempre alertas contra los ladrones", dice Alberdi.

En una finca ubicada en la Manzana 10 de Parque del Plata, una familia comía un asado en la barbacoa ubicada en el patio, cuando escucharon ruidos en los dormitorios del segundo piso. Pensando que se trataba de una comadreja, dirigieron unos focos hacia los dormitorios y observaron a dos muchachos descolgándose por una ventana.

A dos cuadras de allí, un hombre compró su casa hace seis días. Ya le robaron dos veces. En la última incursión, también le llevaron su camioneta.

En Pinamar Sur, cuenta John C., un desocupado de 34 años, se "convive con la inseguridad. Por esta y otras causas, la gente que alquila ha decidido regresar a Montevideo".

Preocupados por el incremento de los hurtos menores en la zona de Parque del Plata y Las Toscas, las autoridades de la Jefatura de Policía de Canelones ordenaron el refuerzo del personal en esa jurisdicción y ha instrumentado operativos de control y vigilancia con funcionarios de dependencias cercanas. (Ver nota aparte). Según los entrevistados, la inseguridad campea en algunas zonas de la Costa de Oro. Obviamente, la zona sur —que agrupa las fincas de veraneo— es más azotada por los ladrones que la norte.

Dentro de la franja más cercana al mar, aquellas casas ubicadas en zonas boscosas o poco habitables como Pinares de Atlántida o Villa Argentina, son las preferidas por los ladrones.

En cambio, algunos barrios de Atlántida no sufrieron hurtos, aunque sus vecinos destacaron que residen en forma permanente, lo cual desalienta a los delincuentes que prefieren atacar a aquellas casas deshabitadas, cuyos propietarios viven en Montevideo o en otras partes del país.

LA POLICIA. La mayoría de los entrevistados destacan la mejora de la atención por parte de la Policía de la zona costera, aunque tienen la sensación de que una gran parte de los hurtos quedan impunes.

Otros cuestionan duramente a los agentes policiales, al sostener que estos conocen muy bien quiénes son los ladrones y, no obstante, no actúan. Agregan que, cuando llaman a la Seccional, se les informa que no pueden concurrir porque el patrullero carece de combustible o el personal es escaso.

Un tercer grupo reconoce la existencia de un mayor patrullaje en los balnearios. Además destacan como factores que dificultan el control policial, la amplitud de la zona costera, la separación entre viviendas en algunos balnearios, la cantidad de fincas deshabitadas y la existencia de densos bosques.

Daniela L., ama de casa de 26 años, ya fue robada dos veces en los últimos dos años.

Su casa de Marindia tiene una alarma. Para ingresar, los ladrones aprovecharon que la misma estaba desconectada, porque los perros se encontraban dentro de la vivienda. En minutos, los ladrones desvalijaron la casa tras neutralizar a los animales.

Para Daniela L., la Policía "es ineficaz como en todo el país. Hay que reconocer que (el ministro del Interior, Guillermo) Stirling ha mejorado un poquito a la Policía. Pero falta limpiar las comisarías, porque todavía quedan muchos policías corruptos; por suerte la de Salinas ya fue limpiada".

Los vecinos de Marindia coinciden en que un asentamiento instalado en el norte de ese balneario en 1999, es la causa de los problemas de inseguridad en la zona.

Una opinión distinta de Marindia tiene Marby Kelder (32), quien elabora vestuarios para carnaval.

"Paso todo el día en Montevideo con mi esposo y jamás me robaron. Esto es un lugar muy seguro", expresa.

La labor policial también es cuestionada por los entrevistados de zonas como Parque del Plata, Las Toscas y Salinas.

"Acá hay robos todos los días. La Policía patrulla sólo en el verano y así mismo también hay hurtos. En este balneario, todos sabemos lo que ocurre y la Policía también sabe que los ‘chorros’ viven a dos cuadras de aquí", expresa el tallerista M.Q., de Las Toscas.

Alberdi, en cambio, dice que la Policía de ese balneario responde a sus llamados. El problema, agrega, es que "a veces ellos no tienen para el combustible".

Enrique Martirena (40), de profesión veterinario, vive en Salinas. Se queja de la labor policial, al señalar que este cuerpo "no brinda" una respuesta satisfactoria cuando se los llama.

A pocas calles de allí, ya en el balneario Pinamar, John C. reconoce que la Policía "viene" cuando los vecinos llaman a la comisaría y destacó que en esa zona, "se ven más agentes" patrullando.

ESTRATEGIAS. La casa de color blanco está ubicada en la intersección de las calles 9 y B de Parque del Plata. Cuenta con rejas perimetrales de dos metros de altura, alarmas de movimiento y faros halógenos y de mercurio que iluminan el jardín.

Frente a la casa, hay una especie de galería con rejas. Y las puertas, ventanas y el portón del garaje también están enrejados. Es decir, antes de ingresar a la casa hay que pasar por tres rejas.

En el techo de la vivienda, alambres de púas perimetrales, con inclinación en su extremo, separan la propiedad de los vecinos. En el patio, un perro corre de un lado a otro y sus ladridos muestran que no es manso. La casa es una verdadera fortaleza.

El domingo pasado, unos ladrones intentaron ingresar en ese inmueble. Es obvio que robar esa casa se trató de un verdadero reto o una apuesta entre delincuentes. No hay otra explicación.

La casa de Carmen Alberdi, en Las Toscas, también tiene doble rejas. En el frente y en las ventanas y en las puertas. En una recorrida por la Costa de Oro también se puede ver esta estrategia o una combinación de rejas perimetrales de dos metros y alarma con respuesta. Sin olvidar los mastines que corren enloquecidamente, de un lado a otro de los patios, ante la presencia de extraños.

En los últimos días, expresa Alberdi, "tuve que accionar la alarma portátil para avisar que había gente extraña en los alrededores. Desde que compré esta alarma ya la accioné como unas diez veces y también escuché la de mis vecinos. Anoche (lunes 10) debí encender la luz del patio desde adentro de mi casa porque escuché ruidos extraños".

Esos vecinos se organizan cuando deben salir y dejar solas sus casas. "Cuando uno sale, el otro se queda cuidando. Es imposible salir todos juntos", expresa Alberdi.

Ana Lía Ferreira, una ama de casa de 30 años, no tiene aliados. Sólo cuenta con su familia. Y cuando tienen que dejar su casa de Parque del Plata, uno se queda obligatoriamente.

"Los ladrones te cuidan y te roban si no queda nadie", explica.

Una estrategia similar sigue la bancaria Claudia Silva (32) de Pinamar. Tiene dos perros pastor alemán y un cerco en el frente.

"Yo no me animo a dejar la casa sola", dice, mientras los perros feroces tratan de colocar su boca entre las rejas y alcanzar al cronista.

Los perros y el cercado son los medios que también usa el veterinario Martirena para cuidar su propiedad de Salinas. Tiene un doberman y una cruza de doberman con rottwailer.

Para Martirena, "los ladrones están cada vez más arriesgados. Ahora entran a las casas con gente adentro. En este balneario vivimos todos trancados. Yo tengo nueve llaves de mi propiedad y en la casa de mi suegra tenemos otro tanto. Uno se termina sicotizando por el tema de la inseguridad".

Miguel Scaldaferri, un distribuidor de bebidas de 39 años, discrepa con la opinión de su vecino Martirena. Sabe que, en Salinas los ladrones han desvalijado casas de personas que no viven permanentemente en el lugar.

Como elementos de seguridad, en su finca posee cuatro perros y el terreno cercado.

Dice que los ladrones "conocen" a los vecinos que viven todo el año en el balneario y advierte que en comparación con Montevideo, "es un paraíso" vivir en la costa de Canelones.

Para John C., Pinamar es una zona muy insegura y sostiene que en este invierno, la situación empeorará por la crisis económica.

"De noche se escuchan tiros y ruidos de alarmas activadas", cuenta.

Ricardo B., de 33 años, es propietario de una empresa de colocación de rejas.

Expresa que tiene trabajo todos los días, una gran parte de sus tareas son provocadas por robos: puertas y rejas arrancadas.

Más hurtos pero menos rapiñas

El jefe de Policía de Canelones, Luis Pereyra Roldán afirmó que detectó un incremento de los hurtos de menor cuantía en la jurisdicción de la comisaría de Parque del Plata, que incluye al balneario Las Toscas.

Sostuvo que, con el propósito de solucionar ese problema, dispuso más personal para esa seccional y la realización de operativos de vigilancia en la zona con agentes de otras comisarías.

La Costa de Oro está dividida en siete jurisdicciones policiales.

Según el jerarca, aparte de lo que ocurre en Parque del Plata, el índice de delitos menores en el resto de los balnearios se encuentra dentro de la normalidad y, en algunas zonas, con tendencia a la baja.

"Los delitos de rapiñas en la costa también han disminuido", advirtió.

Pereyra Roldán recordó que, durante la temporada veraniega ocurrieron en la jurisdicción de Parque del Plata, un copamiento efectuado a un grupo de personas y una rapiña donde menores robaron efectos personales de una persona.

Ambos casos fueron esclarecidos por los funcionarios de la Jefatura de Policía canaria.

El copamiento había sido entregado por una persona cercana al dueño de casa y los menores que protagonizaron la rapiña fueron detenidos.

El jefe de Policía de Canelones afirmó que la población se preocupa ante el aumento de los delitos contra la propiedad y "tiene razón" en sentir inseguridad.

"Nosotros también estamos preocupados por esa causa" y, por eso, dispuso medidas para reprimir esos delitos en Parque del Plata, agregó.

Por otra parte, Pereyra Roldán destacó que, junto con el comando de la Jefatura de Policía de Canelones, ha visitado a vecinos de distintas partes del departamento, quienes han resaltado la mejora del trato al público en las comisarías.

"En esos encuentros, nadie me dijo que el comisario se negó hablar con alguien estamos haciendo todo lo posible para mejorar la situación" de seguridad en el departamento, expresó.

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