Diecinueve candidatos fueron reconocidos por la justicia electoral para los comicios presidenciales del 27 de abril, pero a no más de cinco se les asigna alguna posibilidad de suceder en la Casa de Gobierno al actual mandatario Eduardo Duhalde.
El plazo para inscribir candidaturas expiró el 8 de marzo. Si en las elecciones de abril ningún candidato logra más del 45% de los votos, posibilidad considerada muy remota, habrá una segunda vuelta el 18 de mayo limitada a los dos más votados.
Duhalde transferirá el mando a su sucesor el 25 de mayo.
Una singularidad de estas elecciones, que se celebran mientras la Argentina supera lentamente la peor crisis de su historia contemporánea, es la alta fragmentación del espectro político.
Por primera vez desde que surgió en 1946 como la fuerza mayoritaria y hegemónica de la Argentina, el partido justicialista (peronista) irá a las elecciones con tres candidatos, que compiten como si representaran a agrupaciones totalmente antagónicas.
Son ellos los ex presidentes Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, y el gobernador de la provincia de Santa Cruz, Néstor Kirchner, apoyado por el gobierno de Duhalde.
Un cuarto peronista, Ricardo Mussa, es postulado por un reducido grupo en una candidatura considerada meramente simbólica.
La otra tradicional fuerza política argentina, la moderada Unión Cívica Radical (UCR) lleva como candidato al diputado Leopoldo Moreau. Las encuestas le asignan la más baja intención de voto de su historia, que no supera el tres por ciento.
La UCR ha tenido dos presidentes de sus filas en los últimos 20 años, Raúl Alfonsín, elegido en 1983, y Fernando de la Rúa, en 1999.
Pero dos nuevas figuras surgidas de la UCR se han convertido en los principales referentes de espacios políticos contrapuestos.
La diputada Elisa Carrió es la candidata de la centroizquierdista ARI (Alternativa para una República de Iguales). El economista Ricardo López Murphy es respaldado por el centroderechista Recrear para el Crecimiento.
Todos los observadores coinciden en que los tres candidatos peronistas, junto con Carrió y tal vez López Murphy, son los únicos a quienes se asigna alguna posibilidad de llegar a la Presidencia, siempre a través de la obligada polarización que impondrá la segunda vuelta del 18 de mayo.
Los restantes candidatos provienen de todas las gamas políticas. La izquierda y la ultraizquierda están representadas por Alfredo Bravo (Partido Socialista), Mario Mazzitelli (Partido Socialista Auténtico), Guillermo Sulling (Partido Humanista), Patricia Walsh (Izquierda Unida) y Jorge Altamira (Partido Obrero).
El economista Manuel Herrera es el candidato del partido Demócrata Cristiano, Carlos Zaffore representa al Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), el empresario Manuel Manusovich a la Unión Popular y Juan Carlos Arcagni a Tiempos de Cambio.
Los ex militares nacionalistas "carapintadas", que entre 1986 y 1990 realizaron cuatro intentos de golpes de estado, se han fragmentado en tres grupos, con otros tantos candidatos presidenciales: Enrique Venturino, José Bonacci y Gustavo Breide Obeid, todos ellos ex oficiales dados de baja por el Ejército. AP