La posición de Uruguay

Finalmente el tema, como no podía ser de otra manera dada su importancia y su incidencia política y económica en el complejo mundo de relaciones de la comunidad internacional, llegó al Uruguay. En efecto, durante seis horas el Senado de la República se abocó a discutir en torno al conflicto planteado entre los EE.UU e Irak. El debate alcanzó un alto nivel y todos los partidos con representación en la Cámara Alta pudieron exponer, con claridad y energía, sus respectivas posiciones ante un tema tan dramático como lo es sin dudas el de la posibilidad del estallido de una guerra. Salvo contadas excepciones, la discusión estuvo siempre encuadrada en los límites que impone el respeto por la opinión ajena. Fue, en consecuencia, una sesión que le hace bien al poder político, cuya imagen aparece hoy tan descaecida ante la opinión pública.

Que culminó además con una declaración muy firme de defensa del derecho internacional, del papel del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como legitimador del uso de la fuerza, que convoca además a un gran esfuerzo mundial para erradicar las tiranías, la injusticia social, la proliferación de armas nucleares y de destrucción masiva. Y que, fundamentalmente, aboga por una solución pacífica que evite lo que parece inevitable: la guerra en Irak. Si bien los partidos a través de sus voceros más calificados expresaron sus perfiles propios sobre un asunto tan controversial, la declaración final se tomó por unanimidad.

El Estado uruguayo se expresó sólidamente unido, sin fisuras ni resquebrajamientos, en la expresión de viejos principios que están ligados desde siempre a la existencia y a la defensa de la identidad nacional. Como debe ser en esta materia.

En el transcurso de la histórica sesión, hubo sin embargo un hecho que convocó a—por lo menos— la sorpresa de los presentes: senadores, periodistas y público ubicado en las barras. Lo protagonizó uno de los legisladores cuando dio una versión muy sui-géneris y muy personal además (no obtuvo el apoyo de ningún correligionario para sus aseveraciones) respecto a alguno de los sucesos ocurridos en el territorio de los Estados Unidos el fatídico 11 de setiembre.

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