El ministro de Relaciones Exteriores, Didier Opertti, se reunirá el lunes próximo con el senador del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, para recibir formalmente un planteo político de protesta ante las actitudes que el embajador británico John Everard tuvo el miércoles 5 en el Senado de la República durante el debate sobre la eventualidad de un ataque conjunto de Gran Bretaña y Estados Unidos contra Irak.
En esa ocasión, el embajador hizo ostensibles gestos de desaprobación respecto a las expresiones de los senadores blancos Larrañaga y Francisco Gallinal y, posteriormente, en declaraciones públicas dijo a El País que los senadores estaban "equivocados" y que no era comprendida la posición de su gobierno.
Ello llevó a Larrañaga a hacer un enérgico planteo anunciando que propondría al ministro la necesidad de convocar al embajador, porque no era admisible que un diplomático extranjero, que estaba en el derecho de concurrir al Parlamento, expresara posiciones públicamente, sino que las mismas debían ir en un informe dirigido a su gobierno.
NADA IRRESPETUOSO. Mientras, el embajador Everard indicó ayer que no dijo nada "irrespetuoso" sobre senadores uruguayos que discrepan con la postura de su gobierno hacia Irak, expresó su deseo de "participar" en el "debate apasionado" que se instaló en Uruguay sobre ese tema, y dijo que sus gestos de desaprobación en el Parlamento fueron una "acción instintiva".
Asimismo, aseguró que está "a las órdenes" del canciller Opertti, por si el secretario de Estado decide convocarlo sobre la controversia que se generó con algunos legisladores del Partido Nacional.
En rueda de prensa, Everard se manifestó como "una persona muy gestual", y afirmó que cuando movió la cabeza hacia ambos lados no lo hizo como "un comentario específico sobre el debate" que se desarrollaba el miércoles en el Senado, en una sesión a la cual asistió.
Ayer el embajador consideró: "Realmente, con todo respeto, no dije nada irrespetuoso. Simplemente comenté que a mi parecer no todos los senadores de la República comprendieron bien la posición británica, que era muy consciente de que hay un debate apasionado acá en Uruguay con respecto a Irak, y espero poder participar en este debate".
"Siento la molestia del senador Larrañaga y de algunos otros senadores. Soy una persona muy gestual, y mientras escuchaba el debate movía de vez en cuando la cabeza, o sea que no fue pensado como un comentario específico sobre el debate. Simplemente es una acción instintiva mía", señaló.
RECTIFICACION. El senador Larrañaga dijo que se debe exigir una "ratificación o rectificación" de sus dichos, pedido que en el propio plenario del Senado fue respaldado por varios integrantes.
El senador socialista Reinaldo Gargano, incluso, dijo que había sido testigo de los gestos de desaprobación del embajador británico mientras hablaban Gallinal y Larrañaga.
Ante esa situación, el diplomático británico se manifestó "a las órdenes" del ministro de Relaciones Exteriores. "Si el canciller me convoca, evidentemente voy", indicó, si bien aclaró que hasta ayer de tarde eso no había ocurrido.
Everard dijo que mantiene a su gobierno informado sobre las posturas ante Irak que existen en Uruguay, y que desde Londres le piden "que simplemente siga explicando con todo respeto a los distintos legisladores uruguayos, la posición británica con respecto a Irak".
"No creo que una guerra sea inevitable, y estamos haciendo lo posible para que se resuelva apaciblemente. Pero, naturalmente, por eso Saddam tendrá que cumplir con las imposiciones del Consejo de Seguridad. ¿Que Uruguay tiene una posición distinta a la nuestra? Claro, nos gustaría que la mayoría de los países se declararan de acuerdo con nosotros, pero es inevitable que no todo el mundo va a coincidir con nosotros", concluyó el embajador.
El miércoles, después de seis horas de debate, el Senado de la República aprobó por unanimidad una declaración en la que reafirmó la vigencia del derecho internacional, abogó por la solución pacífica que evite el conflicto bélico en Irak, reivindicó el papel del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como legitimador de la utilización de la fuerza y llamó a realizar un esfuerzo para erradicar las tiranías, la injusticia social, la violencia terrorista y en particular, la proliferación de armas nucleares y de destrucción masiva.