El diccionario: ¿cuándo, cuál, para qué? (III)

Tener conciencia de que existen diferentes clases de diccionarios es importante para todos. Enumeramos en las fichas anteriores una serie de ellos y explicamos qué función cumplen, para qué sirven.

Terminaremos de desarrollar el tema, que da para más, porque hay otras variedades que ni siquiera tuvimos en cuenta

Diccionarios de neologismos

Reúnen la serie de nuevas palabras que se utilizan en el idioma. El lenguaje cambia continuamente: la ciencia, la tecnología, la informática crean la necesidad de vocablos que denominen cosas que antes no existían: laparoscopía, internet, videoconferencia.

Por otra parte, los hablantes, a veces sin una necesidad verdadera, tienden a "hacer" términos nuevos. En algunos casos, modifican el significado de una vocablo (alucinar, por ejemplo); en otros, lo toman de una lengua que no es el español y lo adaptan a las particularidades gramaticales de este (chatear, por ejemplo); en otros, simplemente, lo inventan.

Los términos que incluyen estos diccionarios son válidos hasta tanto la Academia Española no decida incorporarlos a su diccionario.

Por lo tanto, cuanto más actual sea el Diccionario de Neologismos que se consulta, mejor.

Siempre es necesario fijarse si la palabra que interesa, figura o no, en el Diccionario de la Real Academia de 2001.

Este la aceptará, si la considera de uso corriente y si no existe otra, en el idioma, que signifique lo mismo. Pero, generalmente, establecerá que es un "neologismo", una palabra moderna, que no pertenece al español originario.

Diccionarios de dichos

Los dichos son, como se sabe, expresiones que se han mantenido durante años en el lenguaje, que se utilizan con suma frecuencia. Sin embargo, rara vez alguien se detiene a pensar de dónde vienen, qué significaron en su origen, quién o quienes fueron sus creadores.

¡Con qué frecuencia el lenguaje recurre a expresiones como "El que se fue a Sevilla, perdió su silla", "Estar en babia", "Salvarse por lo pelos", "Pasar la noche en vela"!

Estos diccionarios recogen una gran cantidad de esas locuciones populares y hurgan en su pasado.

Es tarea difícil la de los estudiosos del tema.

La primera transmisión de los dichos fue oral, no quedó fijada en el lenguaje escrito, lo que dificulta el trabajo.

Probablemente, un mismo dicho sea explicado de distinta forma por diferentes técnicos.

No basta con una sola opinión para estar seguro de que la historia es cierta. Es necesario recurrir a más de un Diccionario de Dichos, cuando se busca el origen de uno; la historia correcta será aquella en la que la mayoría coinciden.

Como en todos los aspectos del conocimiento, hay diccionarios mucho más confiables que otros, pero son excepciones los que habrá que descartar por imprecisos.

Diccionarios del origen de las palabras

La mayoría de las palabras de nuestro idioma proceden del latín, del griego, del árabe. Las lenguas modernas: francés, alemán, italiano, portugués y muchas otras, también colaboran con el idioma.

Los diccionarios de origen de las palabras (diccionarios etimológicos) siguen el rastro de cada vocablo, indican su procedencia y la evolución que han sufrido, si proviene de viejos idiomas.

El saber el origen de un término contribuye, en muchos casos, a explicar el porqué de su ortografía.

Ninguno de estos diccionarios, ni siquiera los mejores, como el de Corominas, por ejemplo, trata todas las palabras que existen en la lengua. Es tarea imposible.

Diccionarios de palabras estrafalarias

Son similares a los anteriores, ya que también se ocupan del origen de las palabras, pero seleccionan las raras, las diferentes, aquellas cuya historia puede llamar la atención y que, posiblemente, no figurarán en los diccionarios etimológicos corrientes.

Diccionarios de lunfardo

El lunfardo tuvo su origen en la Argentina. Fue, en una primera instancia, la jerga utilizada por la gente de mal vivir. Recibió una gran influencia de la inmigración, sobre todo la italiana.

Con el paso del tiempo, se difundió a otras clases sociales, de tal forma que, actualmente, existe en Buenos Aires la Academia de Lunfardo, dirigida por José Gobello, el mejor especialista en esta modalidad idiomática.

En el Uruguay, también se utiliza.

No se considera una lengua porque no tiene una gramática ni una ortografía exclusiva. Depende de las del español.

Nadie habla o escribe exclusivamente en lunfardo; siempre tendrá que recurrir al español para construir textos con sentido.

Los Diccionarios de Lunfardo reúnen y explican el significado de las palabras propias de esa jerga. Algunas pueden resultar difíciles de comprender; otras, ya están integradas a nuestro vocabulario.

Diccionarios de atentados contra el idioma español

Con este nombre o con otros "Diccionario del mal uso del español", "Diccionario del español correcto", "Diccionario del destrozo del idioma", ordenan, alfabéticamente, los errores más comunes que se cometen en el lenguaje.

Explican en qué consisten y dan pautas para evitarlos.

Dirección de Internet:

todo.com.uy/lenguaje

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