Se lo ha descrito como "una perceptiva y poderosa alegoría". De lo que se ocupa Cinco sentidos, film canadiense dirigido por Jeremy Podeswa que se estrena hoy en Cinemateca 18, dentro del ciclo Viva la Diferencia, es de las vidas aparentemente no relacionadas de cinco personajes, que corren en paralelo hasta que en algún momento se conectan.
Cada uno de ellos ha perdido o está perdiendo un sentido, y debe resolver alguna cuenta pendiente con su pasado antes de aventurarse en un futuro desconocido. Cada uno, también, intenta conectar consigo mismo y con su entorno inmediato, tratando de encontrar un significado para su existencia. Rachel (Nadia Litz), una adolescente en busca de su propia identidad, se ve atormentada por la culpa de haber perdido a una pequeña niña a su cargo. Su madre Ruth (Gabrielle Rose) es una fisioterapeuta que tiene el "toque mágico" para sus clientes, pero resulta incapaz de romper la helada muralla que la separa de su hija. Muy cerca, el oftalmólogo Richard (Philippe Volter) está perdiendo el contacto con su hijo al mismo tiempo que el oído, y recluta a la sensible Gail (Pascale Bussiéres) para crear un recuerdo de sonidos. Robert (Daniel MacIvor), un profesional de la limpieza, deambula en pos del verdadero amor, mientras su mejor amiga Rona (Mary-Louise Parker), una repostera que confecciona ‘gateaux’ visualmente suntuosos pero insípidos, padece algún encontronazo con su efusivo amante italiano Roberto (Marco Leonardi). Todas esas historias se unifican en torno a la búsqueda de la niña desaparecida, un acontecimiento que confirma o niega las presunciones sobre la vida que cada uno de los personajes se ha construido.
Esa anécdota plural sirve de pretexto para que el director y libretista Podeswa, aquí a la altura de su segundo largometraje, despliegue una reflexión sobre la comprensión, la aceptación y la fe, con la entrelineada sugestión de que el optimismo puede hacer que el viaje a través de la vida sea más rico y excitante. El tratamiento que el director Podeswa aplica a su tema es (según algunos observadores) curiosamente ambiguo: por un lado habría un cálido y compasivo acercamiento a los personajes; por otro, el dato de que cada uno de ellos carezca de un sentido parece un deliberado artificio, un elemento incorporado para distanciar al espectador de la acción y otorgarle una perspectiva reflexiva.
DIRECTOR. "Siempre me atrajeron los films con una estructura narrativa superpuesta, con varias líneas entrecruzadas (me viene a la mente Robert Altman)", afirma Podeswa. Desde que escribió y dirigió su primera película, Eclipse, el cineasta deseaba hacer otra con varias anécdotas simultáneas. "Estaba muy intrigado por la cuestión de los sentidos y pensé que sería interesante hacer una historia con cinco personajes, cada uno de los cuales tiene algo que ver con los sentidos, y ver cómo se interrelacionan sus vidas", agrega el director.
Podeswa comenzó a escribir notas y fragmentos de ideas acerca de los sentidos, y cómo ello podía impactar narrativamente en las vidas de los personajes. Finalmente concibió cinco líneas narrativas, relacionando a cada personaje con uno de los sentidos. Luego agregó los elementos dramáticos y dedujo el tema subyacente que unía a las historias. El realizador lo explica así: "Lo que se hizo totalmente claro para mí era que la película trataba acerca de cierta búsqueda y deseo vivo que sienten estos personajes de cierta conexión emocional significativa con otro ser humano. Y entonces la película se convirtió en la búsqueda de ese tipo de conexión. Comencé a darle forma a la narrativa a partir de esta idea".
En última instancia, Cinco sentidos se convirtió en una historia de personajes que están atascados emocionalmente y necesitan ir más allá de la posición en que se encuentran, y seguir adelante con sus vidas. Incapaces de comunicarse significativamente con otras personas, los cinco personajes deben ponerse en contacto con algo fundamental para poder seguir adelante y sentirse espiritual y emocionalmente satisfechos. A lo largo de los tres días durante los cuales desaparece la niña, los personajes atraviesan un proceso de autoconciencia, aprenden (por lo menos algunos de ellos) a superar sus miedos y ansiedades, y relacionarse de mejor manera con otros los demás.
El guión de Cinco sentidos fue el primero proveniente de Canadá que haya sido aceptado en el Laboratorio de Guionistas del Instituto Sundance: Podeswa participó de una intensa semana de encuentros y discusiones en el Instituto, y luego volvió a Toronto para continuar con la reescritura. También estuvo en el Cinemart de Rotterdam y en el programa No Borders del Independent Feature Film Market de Nueva York, que toma proyectos del Cinemart y continúa su proceso de financiación cono los distribuidores norteamericanos.