BRASILIA - El Partido de los Trabajadores, que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ayudó a fundar al calor de la lucha contra la dictadura, pretende convertir a los militares en sus principales aliados en la ejecución de programas sociales.
Por lo menos cinco ministros del Gabinete de Lula, en el que hay varios ex guerrilleros que combatieron el régimen de gobiernos militares (1964-85), anunciaron que quieren ayuda de las Fuerzas Armadas para implementar sus proyectos.
El ministro de Educación, Cristovam Buarque, aseguró que pedirá al Ejército ayuda en proyectos de alfabetización de adultos, en tanto que el ministro de Seguridad Alimentaria, José Graziano Filho, quiere que los soldados participen activamente en el proyecto de combate al hambre, la gran prioridad de Lula.
El ministro de Deportes, Agnelo Queiroz, un líder del Partido Comunista, pidió que los militares abran sus cuarteles a la población y ofrezcan actividades deportivas en los mismos, y el de Justicia, Mario Thomas Bastos, quiere que el Ejército ayude a la policía en la fiscalización de los pasos fronterizos.
Otro que espera contar con refuerzos militares es el ministro de Transportes, Anderson Adauto, que el sábado anunció que buscará una asociación con el Ejército y la Marina para la realización de obras de recuperación en carreteras y puertos.
"Vamos a estudiar nuestras posibilidades y apoyaremos todas las iniciativas dentro de lo posible", respondió el nuevo comandante del Ejército, general Francisco Roberto de Albuquerque.
El oficial dijo que el Ejército ya colabora con campañas de distribución de alimentos en regiones pobres del país y que la apertura de los cuarteles a la sociedad no es imposible.
La estrategia de incluir a los militares en los diferentes programas del Gobierno había sido anticipada por el senador Aloizio Mercadante, uno de los principales dirigentes del PT y hombre de confianza de Lula.
"Los militares podrán ser sin duda nuestros socios en la reconstrucción del país", dijo Mercadante, hijo de un general retirado, poco antes de los comicios del 27 de octubre, en los que Lula fue elegido con el 61 por ciento de los votos.
El PT, que por su origen marxista, su férrea oposición al régimen militar y por incluir entre sus dirigentes a varios ex guerrilleros siempre despertó desconfianza en las Fuerzas Armadas, supo acercarse a los militares durante la campaña electoral.
El propio Lula, en unas sorprendentes declaraciones, elogió la política económica de la dictadura.
"A pesar de todos los defectos de la dictadura, en la década de los 70 (durante el auge del régimen) tuvimos el mayor boom de empleo y un crecimiento de cerca del 10 por ciento anual", afirmó entonces el líder socialista. EFE