El Real Madrid continúa con su escalada, con su persecución cada vez más cercana al líder, la Real Sociedad, tras obtener su quinto triunfo consecutivo ante el Valencia (4-1), en un partido que se rompió con la expulsión del argentino Pablo Aimar y que contó con un espectacular Zinedine Zidane.
El encuentro discurría por los cauces de la igualdad en el marcador, de la reacción valencianista, pero la doble amarilla que vio el suramericano permitió al mejor ataque de la Liga superar a la mejor defensa.
El agua fue más que una invitada de excepción al partido de la jornada, fue casi una protagonista más, porque la tremenda tromba que arreció sobre Madrid durante la tarde dejó el terreno encharcado sobre todo por las bandas.
Con el campo en estas difíciles condiciones, el partido parecía destinado para los hombres de trabajo, de derroche físico, y no para artistas como Zidane o Aimar, y en principio parecía beneficiar a un bloque como el del Valencia, más armado como equipo.
Pero, en cambio, el cuadro de Vicente del Bosque se adaptó mejor a las circunstancias y fue muy superior a un rival casi sin salida en su juego, con pocas opciones para que se viera la calidad de Aimar, y hasta vulnerable por las bandas y por la velocidad de las acciones de los madridistas.
El campeón de Europa tuvo ocasiones suficientes en la primera parte como para haber sentenciado el partido y el de Liga apenas inquietó a Iker Casillas.
EFE