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Nunca tuvimos tanta música disponible y nunca escuchamos tanto lo mismo

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TECNOLOGÍA

¿Cómo hacemos en 2022 para descubrir músicos que no conocemos? Según un artículo de The Guardian lo más exitoso es ir por el camino de las series de televisión, las películas y la publicidad.

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En junio de este año, de un día para el otro, Running up that Hill de Kate Bush se convirtió, 37 años después de su lanzamiento, en la canción más escuchada del mundo.

Solamente en Estados Unidos la cantidad de reproducciones de Kate Bush en plataformas de streaming creció 9.900%. Horas después de ese 18 de junio, Running up that Hill había llegado al número uno del ranking global de Billboard en más de 200 países.

¿Qué pasó? En esos días Netflix había estrenado la cuarta temporada de su serie Stranger Things, ambientada en los 80’. En esa temporada la canción de Bush tiene un rol casi protagónico.

Miles de personas, ubicadas en cientos de países en diferentes puntos del planeta, decidieron agarrar sus teléfonos y buscar la canción en YouTube, Spotify o donde sea, y darle play.

Vivimos en un mundo en el que la música está tan disponible como jamás lo estuvo nunca. Algunos lo tenemos más claro. Sobre todo los que tenemos edad para haber llamado a una radio a pedir que nos pasaran un tema entero para poder grabarlo, venerar la adquisición de un doble casetero o más acá en el tiempo una computadora que “quemara” CDs. Todo eso parece distante, lejano, y lo único que tenemos que hacer es poner en un buscador el nombre (mal escrito incluso) de la canción o el artista que buscamos. Podemos incluso pedirle a Siri o a Shazam que adivinen el tema que al pasar estamos escuchando y guardarlo en nuestra biblioteca para escucharlo, escucharlo y escucharlo. Tenemos disponible la historia completa de la música, gratis y al toque de un botón frente a nosotros.

El problema es que esa disponibilidad tiene una trampa escondida: nos enfrentamos a tal grado de abundancia que nos abruma y nos impide salir de nuestras zonas de confort. Este “miedo a lo nuevo” explicaría por qué es cada vez menos frecuente el surgimiento de nuevos artistas en las listas de los más escuchados aun cuando la estadística indica que se suben 60.000 nuevas pistas por día solamente a los servicios de streaming. Solamente uno o dos artistas nuevos logran llegar a los rankings de lo más escuchado en el mundo, rankings en los que más de la mitad de lo que figura son álbumes de Grandes Éxitos.

Entonces, ¿cómo hacemos en 2022 para descubrir músicos que no conocemos? Según un artículo publicado por The Guardian lo más exitoso a la hora de promover nuevos sonidos es ir por el camino de las series de televisión, las películas y la publicidad. Ahora los constructores de bandas sonoras tienen un poder que podemos comparar con los conductores de programas de radio y los críticos de rock en sus momentos de apogeo. Pero las bandas sonoras no son el único lugar desde donde proviene la música nueva que escuchamos.

Los algoritmos de recomendación de las plataformas de streaming, como era de esperarse, están jugando un partido cada vez más decisivo. Las Novedades de Viernes en Spotify son por ejemplo, un lugar extremadamente codiciado y probablemente su sistema de recomendación por géneros la explicación, al menos parcial, de la creciente moda de los músicos por colaborar con colegasque están en estilos musicales opuestos.

El último lugar que se está convirtiendo en un fuerte recomendador de música no es otro que TikTok. A veces, por la forma en la que funciona el sistema de recomendación de la red social de origen chino puede ser difícil para un músico capitalizar fuera de TikTok la viralidad de un tema propio pero otras puede significar la explosión de una carrera musical.

Un ejemplo es la cantante escocesa Katie Gregson-MacLeody su tema Complex. Lo cierto es que con la música está pasando lo mismo que con las ideas y los algoritmos. Aunque nunca tuvimos tanto acceso, nos cuesta cada vez más dejar de consumir siempre lo que ya sabemos que nos gusta.

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