Una obra clave del arte inglés se descompone

El tiburón que utilizó el británico Damien Hirst en una instalación artística amenaza con descomponerse y tendrá seguramente que ser reemplazado por otro espécimen nuevo, según la publicación especializada The Art Newspaper.

Titulado La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo, el tiburón, de algo más de cuatro metros de longitud, suspendido en un tanque transparente de aldehído fórmico, fue adquirido no hace siquiera dos años por unos 9,5 millones de euros por un multimillonario estadounidense. Según el periódico, el tiburón, icono del llamado "joven arte británico" de la pasada década de los noventa, se deteriora rápidamente por culpa de cómo lo conservó el artista británico en 1991. Hirst, señala The Art Newspaper, está en conversaciones con el actual propietario de la obra para reemplazarlo por otro de la misma especie antes de que se desintegre.

Lo que está ocurriendo con este tiburón constituye una alerta ante la dificultar de conservar otras obras conceptuales hechas con materiales orgánicos, pintura de poca calidad, sangre o insectos, características de ese movimiento artístico, escribe, por su parte, el diario The Daily Telegraph.

Larry Gagosian, de la Galería Gagosian, de Londres, que actuó como intermediario en la venta de la instalación al empresario estadounidense, declaró a The Art Newspaper que "el tiburón es una obra conceptual y el hecho de sustituirlo por otro de igual tamaño y aspecto no altera la pieza".

Hirst tiene actualmente otra instalación en la galería Gagosian: se trata de un tríptico inspirado en Francis Bacon en el que utiliza tres cadáveres de ovejas y que lleva el título de La Tranquilidad de la Soledad.

Las tres ovejas de esta polémica y para algunos, desagradable, instalación, reproducen las posiciones de las figuras de un tríptico que Bacon pintó a raíz del suicido de su amante George Dyer. EFE

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