Una familia rodante que enseña arte, amor y superación personal

Mundo Alas. El grupo de León Gieco pasó dos días y tocó en Montevideo

 20091210 600x345

SEBASTIÁN AUYANET

Entre el miércoles y el jueves pasado, Mundo Alas hizo una removedora escala en Montevideo para presentar película y concierto por primera vez, en el marco de los festejos por el aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos.

La proyección para prensa de la película Mundo alas había terminado y la conferencia estaba por comenzar. Por una de las entradas a la sala de cine asomó León Gieco, y luego las otras estrellas de la película. Pero la cosa se complicó cuando Demián, uno de los bailarines, intentó entrar con su silla de ruedas. Hubo que levantarlo para que pudiera bajar hacia el frente de la pantalla, donde estaba la mesa desde donde iban a contestar las preguntas.

"Esto es paradigmático", dijo la intendenta interina de Montevideo, Hyara Rodríguez, quien integró la mesa para darle la bienvenida a Gieco y al grupo de pintores, bailarines, cantantes y músicos que conforman Mundo alas.

De todas formas, la intención de la conferencia no era hacer denuncia. "El propósito de esto es artístico, nos olvidamos de incluir esto en la película", dijo Gieco. Demián lo corrigió: "No es necesario, en la película, la denuncia salta sola". Tal como pasó en esa conferencia de más de una hora en la que la tónica no fue ésa, sino más bien la de los agradecimientos, elogios y risas.

"Mundo alas es complicado de ver en un solo formato. Es un show, un disco, un libro, una película y una serie de doce programas en el canal Encuentros. La película emociona porque es una hora y media, pero uno se pierde muchas otras patas del proyecto", explicó Gieco sobre esta iniciativa que ya le pide más.

"Yo nunca fui un hombre de banda. El destino me llevó a ser solista. Ahora, Mundo Alas es mi grupo. Y es tanto el éxito que nos ha superado. Recién en marzo del año que viene vamos a poder armar un show planificado como queremos". Mundo alas, que ya recorrió varios puntos de Argentina y cuya película fue reconocida desde La Habana a Bombay, comenzó con una idea de Pancho Chévez, compositor discapacitado que un día cantó con Gieco y hoy lo hace con bandas como La Renga y Los Piojos.

"Un día, Pancho conoció al presidente Kirchner. Y el presidente cometió el grave error de pasarle su teléfono personal. Insistió tanto que terminó consiguiendo lo que quería: dar un concierto en el Salón Blanco de la Casa Rosada", cuenta el cantautor. Así, Gieco armó un grupo de artistas con discapacidades en un espectáculo emotivo y de gran repercusión en la Argentina.

Ahí prendió la mecha y se fueron sumando nombres en la cabeza del músico. Así entraron Alejandro Davio (compositor), Maxi Lemos y Carina Espina (cantantes), Rosita Boquete (video), Stellita Caballero (fotografía), Beto Zacarías, Carlos Sosa y Antonella Semaan (pintura), Raúl Romero (presentador) y Carlos Mello (periodista), más integrantes de los grupos de danza integradora ALMA y AMAR. "No se trata de que sea excelente. La película mueve unos puntos emocionales que no mueven otras", dice Gieco.

Ninguno lo deja ponerse demasiado serio con el análisis. "Es la primera vez que León canta un tango", avisa Nidia Scalzo y desata las risas antes de agradecerle cuatro o cinco veces. Un tono similar al que se vive viendo en la película. "Esto es llorar de alegría. Yo pensaba que eso no existía", dijo Gieco.

"El proyecto está abierto, vamos a tener que formar alguna especie de apartamento para hacer que esto crezca más. Para todos ellos, el arte es una cosa en medio de una espera. Esto va de ponerse en el lugar del otro y saber disfrutar de lo que hacemos y de lo que se puede hacer".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar