PERFIL

Alberto Chicote, el más mediático de los chefs y su éxito al frente de "Pesadilla en la Cocina"

El reconocido chef madrileño presenta la versión española del exitoso formato británico desde 2012. En Uruguay se está emitiendo su sexta temporada en La Tele.

Alberto Chicote, el conductor de "Pesadilla en la Cocina".
Alberto Chicote, el conductor de "Pesadilla en la Cocina".
Foto: Archivo

Un chef que visita locales de comida al borde del cierre para retarlos, mostrarles sus defectos y darles, cuando eso es posible, una segunda vida. A nadie le gusta que le digan las cosas que le termina diciendo genera situaciones incómodas e inusitadas.

La evolución y las tensiones del proceso están en el centro de Pesadilla en la cocina, el programa español de la cadena Antena 3 que en Uruguay emite La Tele, los lunes y los miércoles las 23.45. Antes lo emitía Canal 5.

Aunque la propuesta rinde por sí misma para mantener entretenida a la audiencia, el combo se completa con la la personalidad incisiva de su conductor, Alberto Chicote, el chef de cocina madrileño que lleva ocho temporadas al frente del formato.

Es un trabajo insalubre porque consiste no sólo probar algunos de los peores platos del exigente menú español, sino que adentrarse en cocina infecto-contagiosas y lidiar con patrones, empleados y cocineros que no siempre toman a bien sus comentarios.

A veces su sarcasmo es una estocada (y más cuando le habla, cómplice, a la cámara) pero también sabe contemplar y escuchar las historias de vida que están detrás de cada historia. La producción hace un trabajo excelente no solo al ubicar los chiringuitos de cada programa sino acompañarlo con un toque humano.

El programa está lleno de campanas grasientas, heladeras con más moho que alimentos en buen estado, y el presentador al borde de un ataque de nervios ante el panorama.

“Me llaman cuando los propietarios ya no saben qué hacer con el negocio: ya lo han intentado antes, le han preguntado a los proveedores, a los vecinos, a los clientes... así que cuando nos llaman a nosotros para echarles una mano es porque ya no saben qué hacer, ya andan un poco desquiciados”, le contó Chicote al sitio especializado A fuego lento. “Llegas y enseguida empiezas a ver las cosas que se hacen mal, a veces fruto del desánimo, de la desidia, de la falta de ilusión… y otras muchas de no tener ni idea, claro”.

Así que el éxito de Pesadilla en la Cocina puede pasar por la satisfacción del público al ver a Chicote decir todo eso que alguna vez nos hemos guardado, por vergüenza o simplemente para evitar un mal momento, cuando la comida o el servicio son así de terribles. O sea cuando el plato está frío o recalentado, o todos los incovenientes posibles que podemos tener como comensales. Chicote, a diferencia dice lo que piensa sin pelos en la lengua.

Algunas veces su trabajo consistió en ser una especie de psicológo de la familia que dirige el restaurante y apaciguar los conflictos que interfieren en el buen funcionamiento del negocio. En estos momentos el público puede conocer la faceta más sensible o conciliadora del chef y presentador.

“Mi mujer dice que cuando estoy en modo Pesadilla, olvídate de mí”, le contó el chef al español El Diario. “Son cuatro meses en que me olvido del mundo. Tengo un día de descanso, o dos, para estar con mi mujer y mi familia, y ahora con mi restaurante, y no atiendo a nada. No voy a ningún lado, ni al cine, ni a comer, ni nada. Solamente esto. Pesadilla es muy exigente. Y no puedo decirle a un tipo que tiene un restaurante y reclama tu atención que se me olvidó decirle algo o que me lo repita otra vez. No puedes. Yo me lo tomo así, con mucha concentración y dedicación, para que cuando tú te vayas a casa después de grabar no se haya quedado nada del tintero.

¿Quién es Chicote?

A los 17 años, el chef, hoy de 54, empezó a estudiar en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid, pasó por las cocinas de varios restaurantes, vivió en Suiza, retornó a España y en 1995 se puso al frente de la cocina del reconocido restaurante El Cenachero. Cuatro años más tarde pasó a ser chef de NODO, que fusionaba la cocina española y la japonesa. Es uno de los pioneros de la cocina de fusión en España

En 2005, el evento gastronómico Madrid Fusión, que destaca a cocineros con ideas innovadoras y atrevidas, le concedió el premio al mejor cocinero del año.

En 2014, Chicote inauguró su primer restaurante, Yakitoro, basado en la cocina japonesa, donde Chicote presenta una reinterpretación de las brochetas japonesas “yakitori’’ usando técnicas e ingredientes típicos de la cocina española.

Antes del éxito de Pesadilla en la cocina, presentó algunos espacios en distintos canales españoles, colaboró en la sección de gastronomía de El País español y tuvo una sección sobre cocina en Asuntos Propios por Radio Nacional de España. Pero fue Pesadilla en la cocina, lo que lo catapultó al estrellato.

El programa lleva ocho temporadas, se estrenó en octubre de 2012 por La Sexta de España y se ha convertido en un clásico. En Uruguay se está emitiendo la sexta temporada.

Un formato internacional

Pesadilla en la cocina es una adaptación del formato Ramsay’s Kitchen Nightmares, emitido por el Canal 4 de Reino Unido, donde en cada episodio Gordon Ramsay (de quien en cable se puede ver Gordon Ramsay: sabores extremos en National Geographic) hace lo mismo que Chicote.

Tras el éxito de la versión europea del programa en el 2007, la cadena norteamericana FOX estrenó su propia versión donde, esta vez, Ramsay visitaba restaurantes en Estados Unidos. Duró ocho temporadas y se convirtió en una franquicia.

Pesadilla en la Cocina es la versión que ganó más destaque en América Latina, pero Brasil también cuenta con su versión (Pesadelo na Cozinha) conducida por el chef francés Erick Jaquin.

“Cuando Pesadilla llega a un restaurante, en una ciudad se entera todo el barrio, pero en un pueblo hasta viene el alcalde a saludarnos”, le dijo Chicote a El Diario español. “Tenemos que montar colas de fotos cuando terminamos de grabar. Somos como un circo, como una atracción de la hostia. Cuando nos vamos después de grabar, está el pueblo deseando saber qué ha pasado ahí, qué van a ofrecer, cómo ha quedado el sitio. Eso es real, no es por la tele. Salimos el viernes y el sábado quieren estar ahí, porque han estado en la puerta mirando. Y esa es la oportunidad de la que hablo. No hablamos de negocios que quieran una estrella Michelín, sino de negocios que quieren sobrevivir, de mantener a su familia”.

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