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"Tiger King 2": uno de los mayores éxitos de Netflix regresó con un relato oscuro y adictivo

Tras el furor en torno a la serie documental que vieron 64 millones de personas solo en marzo de 2020, la historia de Joe Exotic y Carole Baskin está de regreso con un enfoque que sorprende

Tiger King
Tiger King, una miniserie sobre un caso real. Foto: Difusión.

La primera temporada de Tiger King llegó en el momento justo. Era marzo de 2020, y mientras el mundo se sumergía en un confinamiento lleno de incertidumbres, la historia de Joe Exotic —que, como adelanta su nombre, era un personaje tan extravagante como cautivador— fue el ingrediente necesario para escaparle al minuto a minuto de gráficas de contagiados y muertos por coronavirus.

Y el interés por ese raro de cowboy de bigote setetentero, corte de pelo estrafalario y lentes de sol, que adora el animal-print y es dueño de un refugio de tigres, capturó al público de Netflix. Solo en aquel marzo, Tiger King fue visto por 64 millones de personas —es una de las series documentales más vista de la historia de la plataforma—, y disparó miles de memes, varias cuentas de homenaje e innumerable merchandising.

Es que, más allá del personaje de Joe Exotic, ese hombre de mediana edad que dedicó una gran parte de su vida a alcanzar la fama —tuvo su reality show en YouTube y emprendió una carrera como artista country, aun sabiendo que había mucho de consumo irónico—, Tiger King es una historia adictiva.

Detrás de la mezcla entre lo bizarro y de la dulzura que representa ver a decenas de cachorros de tigres correteando frente a las cámaras, se esconde un tema que siempre asombra: una muerte sin resolver.

Es ahí donde entra la figura de Carole Baskin, una activista de aires hippies y de voz dulce —su latiguillo “Good Morning All You Cool Cats and Kittens” le dio vida a unas cuantas camisetas—, que encaja en el relato como la archienemiga del protagonista. Detrás de la aparente inocencia de Baskin está el imán Tiger King, porque, en cada entrega, Exotic la acusa de haber asesinado a su esposo —Don Lewis, desaparecido en 1997— de una manera morbosa. “Yo sé que esa perra de Carole Baskin alimentó a sus tigres con su marido”, lanza cada vez que puede.

Carole Baskin en "Tiger King". Foto: Difusión
Carole Baskin en "Tiger King". Foto: Difusión

Tras amenazas de muerte frente a las cámaras al grito de: "That Bitch Carole Baskin" —Joe llegó a dispararle en la cabeza a un maniquí con la foto de su enemiga—, las cosas se salieron de control enseguida. El estrafalario cowboy ideó un plan para asesinarla, pero fue descubierto y, junto a serios cargos de maltrato animal, fue condenado a 22 años de prisión.

La historia, que solo podría haber sido escrita por el guionista más alocado, podría haber terminado de esa manera. Pero las redes sociales se encargaron de darle más vida a la historia. Netflix grabó un especial con entrevistas a los miembros de ese universo tan extraño que se volvió uno de los fenómenos del 2020 —todos aseguraron que se encontraron con una fama inesperada— y hasta un periodista le llegó a preguntar al entonces presidente Donald Trump si consideraría firmar un indulto presidencial para liberar a Exotic. “Lo consideraré”, respondió.

A esa altura, ya era imposible que Netflix no aprovechara el impulso mediático para volver a exprimir el jugo de esta historia. Por eso, Tiger King 2, que llegó ayer a la plataforma, cumplió el deseo de unos cuantos fanáticos que se compenetraron con este cuento trágico. Sin embargo, se encontraron en una encrucijada: ¿qué dirección había que tomar si Joe estaba preso?

No les costó mucho trabajo encontrar la respuesta.

El primer capítulo, al igual que el especial del año pasado, se dedica a analizar la vida de los protagonistas luego del éxito de la primera temporada. “Tiger King nos cambió la vida”, asegura Jeff Lowe, el nuevo dueño del refugio de Exotic. “Ahora tenemos más dinero que Dios”.

Tráiler de "Tiger King 2"

Sin embargo, no todos tuvieron la misma suerte. Carole Baskin, que incluso llegó a demandar a Netflix para impedir el estreno de esta temporada, se vio sumergida en un infierno. Recibió extorsiones y amenazas de muerte de personas que aseguran que asesinó a su exesposo. “Algunas personas ven a Joe como un héroe popular, cuando fue condenado por intentar asesinar a esta mujer”, dice una representante de PETA. “Hay un doble estándar evidente, ridículo y misógino”.

Mientras Exotic sufre por lo que define como la “injusta” extensión de su condena —que en junio fue puesta en suspenso— y por no poder disfrutar de la fama que tanto persiguió, Baskin fue víctima de locas teorías conspirativas creadas por youtubers que se autoproclaman investigadores.

Basándose en el misterio en torno a la desaparición de Don Lewis, la segunda entrega de Tiger King adopta un tono oscuro. En vez de poner el foco en el lado más pintoresco y atrapante de la historia, el relato adopta la fórmula de otros éxitos de Netflix como Desaparición en el Hotel Cecil y La desaparición de Madeleine McCann. A partir del segundo episodio, se construye un enorme coro de entrevistados que ofrecen sus versiones sobre el contradictorio caso.

Algunos aseguran que Baskin mató a su marido por despecho y codicia —se iban a divorciar y se dice que ella quería quedarse con su dinero—, otros que fue asesinado en Costa Rica tras fugarse con miles de dólares y meterse en asuntos como lavado de activos y prostitución infantil. Lo que sí está claro es que Lewis maltrataba a su esposa y que ocultaba demasiados secretos.

“Cuando pensaste que habías visto todo, en realidad no viste nada”, asegura el abogado de la familia del desaparecido. Y Tiger King 2, que logró reinventarse para mantenerse adictiva, lo demuestra con una historia tan enredada como llena de sorpresas.

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