Se lanza "Testigo de uno mismo", último libro de Mario Benedetti

Hoy. La presentación es en el CCE, con la participación de Daniel Viglietti

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CARLOS REYES

Esta tarde a las 19 h se presenta el último libro de Mario Benedetti, "Testigo de uno mismo". Elder Silva, Sylvia Lago y Rafael Courtoisie participan de esta velada literaria que contará con la música en vivo de Daniel Viglietti.

El lanzamiento de esta publicación, en el Centro Cultural de España (Rincón 629, tel. 915 2250), constituye de por sí un hecho excepcional. Uno de los grandes representantes de la generación del 45 (y uno de sus pocos notables sobrevivientes en actividad), ofrece una larga serie de poemas, en lo que quizá sea uno de los últimos coletazos de su larga y fecunda carrera literaria.

Testigo de uno mismo, como su nombre lo indica, es una obra que invita al ensimismamiento, al recogimiento, a la intimidad. Sin embargo, estos conceptos no están entendidos como un aislamiento: por el contrario, esa búsqueda del individuo dentro de sí, conduce al prójimo, tanto al amigo como al enemigo.

Pese a su gran unidad, formalmente el libro se divide en tres partes. La primera, la más larga, consta de 80 poemas de temática general y verso libre. A ellos le sigue una veintena de sonetos bien estructurados, cerrando la publicación 30 poemas que retoman un modo más flexible de expresarse en verso. En conjunto, asombra también la cantidad de la producción literaria del autor, que rumbo a los 90 años y atravesando problemas de salud, no ha disminuido su fuerza literaria.

En general el libro fue construido con poemas sencillos, por momentos literales, aunque a veces cuajan en buenas imágenes poéticas. Los vínculos humanos, percibidos desde lo hondo del individuo (muy probablemente el propio autor) son expuestos en sus muchas dimensiones: la familia, la amistad, la niñez, la vida en sí misma y por supuesto la muerte, o la muertecita, como él la llama.

Introspectivo, el escritor recorre el pasado y lo confronta al presente. En ese viaje, salen al encuentro objetos, glorias y vanidades efímeras, violencias, lecturas, palabras y pasiones. Todo eso es observado por el autor en una actitud contemplativa, sabia, descreyendo de oropeles y egolatrías. En contraposición, Benedetti brinda a manos llenas un universo rico en amor por la vida. La invitación a disfrutar del presente (un tópico clásico que aquí reaparece con frescura) se expresa en el placer por la naturaleza, las frutas, el goce directo. Otras veces son pequeños recuerdos (un afilador, un barquillo) los que estimulan una forma de placer honesto, simple y reflexivo. Pero el yo surge por momentos como enemigo y en ese punto el poeta abre una reflexión y una advertencia sobre lo más oscuro del hombre.

Una singularidad del libro es que está escrito sin puntos ni comas. El uso de la barra como sustituto de la puntuación le da a la obra un tono extraño, como si los versos continuaran unos hacia otros, en una larga cadena de sentidos. Esa forma coincide con los aspectos temáticos, puesto que el autor trabaja sobre una constelación de asuntos imposibles de delimitar. Quizá en los sonetos sea donde mejor se nota al poeta de oficio. Aunque en general el conjunto del libro alterna rápidamente la adjetivación esperable, el lugar común y la figura literaria muy transitada, con la observación aguda, el comentario poético y la reflexión sensible.

Más allá de eso, en los versos de Testigo de uno mismo reaparece como siempre el escritor noble, desinteresado por la fama, consecuente consigo mismo y preocupado por el futuro de la humanidad, con un dejo apocalíptico. En ese sentido, no se encuentra lejos de una novela como La tregua este compacto conjunto de poemas: ambas obras compartes el mismo sentido de lo humano, inscripto en un contexto simple y emotivo.

Hombre en su universo

"Testigo de uno mismo" (Editado por Seix Barral, en Biblioteca Breve, 191 páginas) es un libro que fue escrito mientras el autor atravesó por problemas de salud, que lo llevaron a ser internado hacia abril último. Sin embargo Benedetti no dejó de lado la actividad literaria, hecho que manifiesta la pasión artística del autor y también su voluntad de trabajo.

Sylvia Lago, quien estará presente en el lanzamiento del libro, afirmó que "Benedetti siempre se ha preguntado qué lugar le cabe al hombre en el mundo y cuáles son las posibilidades que este tiene para sobrevivir en el mismo, muchas veces opacado de esperanza, y más en este momento".

Fernando Pessoa, Pablo Neruda, César Vallejo, Vicente Huidobro y Humberto Megget son algunos de los nombres que Benedetti cita es esta colección de poemas, trazando así un entrelazado de sentidos con otras sensibilidades literarias.

El lanzamiento del libro está siendo objeto de una fuerte campaña editorial. Parte de esa estrategia tuvo que ver con una actividad conjunta entre Planeta y la Escuela Municipal de Arte Dramático, que semanas atrás dedicaron dos jornadas a la lectura de poesías por parte de una decena de jóvenes actores y actrices de la institución. Plazas, ómnibus, paradas de autobús y distintos rincones de la ciudad. También se planifica visitar instituciones educativas, donde se leerán sus poemas y se los analizará.

No era esa la primera vez que se hacía una intervención urbana con los versos de Benedetti. Dos años atrás, en conmemoración del cincuenta aniversario de la primera edición del libro "Poemas de la oficina" (1956), el MEC realizó una semana de lecturas en instituciones públicas.

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