Roberto Corrêa: el físico apasionado por la viola

Brasileño. El martes actuará con viola caipira y de cocho

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FERNANDO MANFREDI

Con un workshop para estudiantes y especialistas mañana y un concierto el martes en el Teatro Solís, el virtuoso brasileño Roberto Corrêa presentará en nuestro país, la viola caipira y la viola de cocho.

Ambos instrumentos de cuerdas son característicos del interior del Brasil y Corrêa, ejecutante, compositor e investigador, le ha impreso un nuevo sentido al arte de interpretarlos, habiendo llevado a las salas de concierto de todo el mundo.

El "workshop" en la Escuela Universitaria de Música comenzará mañana a las 15 horas, pudiendo inscribirse los interesados en la propia Escuela (Guayabo 1773). El concierto del martes en el Solís, dará comienzo a las 20.30 horas.

Roberto Corrêa expresa con máxima perfección técnica y selecta musicalidad la cultura del "sertao" brasileño. El artista explora las potencialidades musicales de la viola caipira y de la viola de cocho, presentando composiciones propias y arreglos originales de clásicos de la ciudad y del "sertao", la región desértica que abarca varios estados del nordeste del país. Su repertorio revela la riqueza musical del singular universo cultural del Brasil rural.

La viola caipira posee una historia que se pierde a lo largo del tiempo. Es de origen árabe, descendiente del alaúde, uno de los instrumentos musicales más importantes de los pueblos islámicos. Cuenta la historia que la viola fue un instrumento bastante utilizado en Portugal alrededor de los siglos XV, XVI y XVII. Llegó hasta las tierras Tupiniquenses a través de los conquistadores portugueses. Durante el período de la colonización, servía a los padres jesuitas como instrumento para catequizar a los indígenas.

Después que entró en contacto con las culturas indígenas y africanas en el Brasil, acabó adquiriendo características propias de ese universo musical. Hoy la viola es usada en las más diversas manifestaciones culturales del Brasil, desde la simples ruedas que cuentan historias de vaqueros, hasta en juegos y fiestas de Reyes.

Roberto Corrêa descubre luego de haber desarrollado su carrera universitaria como físico, que descendía de una familia de "violeros". Su abuelo en particular había sido un destacado ejecutante del instrumento, pero había sido asesinado por razones políticas al haber compuesto una canción que criticaba a los poderosos de su región.

La tragedia, hizo que la historia quedara escondida en el pasado. Posteriormente, Correa encuentra la libreta de apuntes de su abuelo con mucho material escrito. Eso termina por decidirlo. Si bien el ya ejecutaba guitarra, inclusive dentro de un grupo de estudiantes, un día se enfrentó con la viola caipira en una tienda de música y quedó fascinado por el instrumento.

Su vida desde entonces ha sido recopilar toda la información relacionada con la viola, estableciendo contacto con músicos populares que encuentra en el interior del Brasil. La viola caipira responde a la misma confección original de la viola que llegara al Brasil con la conquista y el repertorio que el artista ofrece en sus recitales está conformado por composiciones de su autoría y adaptaciones de obras clásicas brasileñas.

Fruto de su trabajo constante, hoy la viola caipira no sólo es reconocida en Brasil sino que pasa por su mejor momento multiplicándose los tocadores, los métodos de estudio y los profesores que la enseñan. Este estudioso contribuyo potencialmente a su conocimiento y valoración.

En su trabajo de investigación, Correa descubrió otro instrumento: la viola de cocho, cuyo origen fue imposible verificar, que tiene cinco cuerdas y tres trastes de crin. Como la viola caipira, usa cuerdas de tripa y tiene una afinación especial y una sonoridad particular.

Cuando el martes el ejecutante brasileño suba al escenario del Solís, los uruguayos nos enfrentaremos con un instrumento de prolongada historia y prácticamente ignorado en estas latitudes. También se encontrará a un virtuoso que, rinde tributo a un abuelo que no conoció pero que reencuentra plásticamente cada vez que tañe el instrumento.

i Cuándo. Martes, a las 20.30 hs

Dónde. Teatro Solís

Entradas. Entre $ 150 y $ 200

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