Nueva York | Los libros están bajo custodia, la trama es un secreto, el autor guarda silencio, pero todo cambiará mañana con la aparición de El símbolo perdido, la nueva novela del escritor estadounidense adepto a la conspiración esotérica Dan Brown. Se han tomado medidas extraordinarias para que esta continuación de El Código Da Vinci, éxito de 2003, se mantuviera en secreto, al punto de situar guardias frente a los depósitos donde están guardadas las obras.
Pero a la imagen de las complejas intrigas de Brown -cuyos detractores las consideran sin pies ni cabeza-, que mezclan sociedades secretas con la Iglesia Católica, y cuyo héroe es el especialista en simbología Robert Langdon, nada es tan simple. En realidad, el misterio es parte de la campaña publicitaria que culminará este martes con la salida de El símbolo perdido, esperando repetir el récord de El Código, que vendió 80 millones de ejemplares. En esta ocasión fueron impresas cinco millones de copias y en un gesto sin precedentes habrá también una versión electrónica desde ese mismo día disponible en internet.
A partir de mañana se espera también un intenso ejercicio de relaciones públicas, destacándose en particular la rara aparición del recluido autor en la cadena de televisión NBC. Pero hasta ahora el silencio -o la promoción de ese silencio- es la palabra clave.