Nieta fogosa de abuela famosa

Mucho me emocionaba Julio Sosa cuando cantaba con su "garganta profunda": "Pobre solterona, te has quedado/ sin ilusión, sin fe/ tu corazón, de angustia se ha enfermado/ pálido sol es hoy tu vida trunca"... Hace algo más de medio siglo, el drama de "la que nunca tuvo novio" se reflejaba en la nostalgia de un tango bellísimo. Hoy día, para una mujer no es tan trágico tal hecho, porque el noviazgo tiene baja cotización en la Bolsa del Amor... y las parejas se divierten sin pensar en el texto de la participación de enlace.

Las grandes divas del cine y la televisión —esas que imponen hábitos en las jovencitas diciéndoles cómo deben vestir (y hasta desvestirse), qué deben comer y beber, y cómo deben amar— están renunciando al novio formal (y, por lo tanto, aburrido) y adoptando al amante fugaz y divertido. Ya lo ha dicho Susana Giménez, con toda la autoridad de su experiencia: "No me caso ni me pongo más de novia. No quiero ataduras"... (la verdad es que, si las tuvo, la cuerda estaba muy floja).

Leonor Benedetto —que desde aquella "Rosa de lejos" ha venido cumpliendo años puntualmente hasta confesar (sin rubor) 56— declara que está muy bien sola, sin novio, aunque admite que entona algunos dúos con amigos eróticos, que siempre están a la orden para lo que la amita guste mandar. Nacha Guevara llama a un escribano amigo toda vez que tiene que certificar su edad; canta 65, y aleja a sus hijos de su lado para que no la oigan confesar que sus exigencias más íntimas buscan una perfección en "el otro" que no se da con frecuencia, agregando que ya no está para ennoviar y enamorarse, pero... si aparece algún "perfecto"... ¡apagá y vamo’arriba! (o abajo).

Con semejante despliegue magisterial, las alumnas de la farándula porteña levantan pancartas en que la revista "Noticias" estampó la frase "DIVERSION SI, NOVIO NO". La abanderada de la alegre legión es Juanita Viale, que hace 23 años es nieta de Mirtha Legrand. La citada publicación viene acumulándole fichas con diversos nombres de galanes que pasaron por su vida "en tránsito": esa labor se inició en 1998, cuando la precocidad "salió" gustosa con Iván de Pineda, que un tiempo después se convirtió en "y van... y vienen". Quien vino casi enseguida fue el franchute Aló de Basserville, que duró hasta que llegó el "Adieu" de Basserville. Se alternaron luego cuatro pasantes que gozaron de sus becas, procedentes de distintas profesiones (hubo entre ellos un publicista y un instructor de snowboard) hasta que arribó al parque de diversiones pulsando su matraca, un actor chileno (especie de Bolocco masculino) que ignorando los antecedentes del conflicto por el Canal de Beagle, ha tendido un puente de amor andino que Juanita recorre con una flor en los labios y una sonrisa en el alma, aunque sin detenerse a elegir traje de novia. El actor se llama Gonzalo Valenzuela, y lo apodan "Manguera". Ante semejante mote, la abuela de la niña puso a cubierto sus joyas... a pesar de que le han asegurado que "Manguera" entró en escena como bombero voluntario, para apagar el fuego pasional que domina a "la nieta de Chiquita".

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