"Lobizón": el humor no tiene edad

REBAR

Es verdad: el humor no tiene edad; pero los humoristas, sí la tienen. Hoy cumple años Daniel Scheck. A esta hora de la mañana, todavía no sé que regalarle. En otros aniversarios, no habría vacilado: un buen libro, para que lo disfrutara leyendo -como lo hacía habitualmente- hasta las tres o cuatro de la madrugada.

En las actuales circunstancias, debo manejar otras opciones. El libro me permitía trasmitirle en una dedicatoria, la sinceridad de mi cariño, la dimensión de mi admiración, la gratitud por lo que significa en mi vida, por la buena acogida que invariablemente brindó a mis propuestas de colaboración con este querido diario.

Además, cómo olvidar que fue él quien inventó esta columna, inaugurada el 3 de abril de 1987, emergiendo de un montón de carillas rotas que hicieron peligrar la idea. Un mes antes me dijo: "Probá. Te va a salir". Le hice caso, porque siempre acertaba con sus iniciativas: pero le previne acerca de su posible primer fracaso.

Un borrador... y otro... y otro más, mientras yo, tan tozuda como infructuosamente, trataba de "calcar" algo de lo que publicaba el murciano Jaime Campmany, un humorista del ABC de Madrid que se apoderaba de toda la gracia del mundo.

Hasta que un día, me dio un consejo digno de un maestro, si no fuera que a éste se le sobrepuso el amigo: "Mirá: vos sos vos. Campmany que siga con lo suyo. Vos empezá a escribir con lo tuyo: y te vas a descubrir".

Sentencia de "lobizón". Punto final. Así nació... esto.

Y ahora que yo no puedo regalarle un libro, Daniel acaba de regalarme -pocos días después de cumplir mis 89- la última de sus genialidades. Su reciente "De la Vuelta Manzana, a la vuelta a la Tierra", representa para mí un deleite y, también, un inocultable rubor... ¿Cómo es posible intentar escribir algo humorístico, después de leer ese libro?... ¡Qué paliza!

Me queda, no obstante, un consuelo: el de seguir en el aprendizaje repasando incesantemente su obra, renovando placeres, reiterando carcajadas, rindiéndole el permanente homenaje que inspiran los colosos del humor.

¿Sabés una cosa, "Danny"?... Ya tengo "tu" regalo para hoy. Esta tardecita, caeré por tu casa para entregártelo. Será... ¡un abrazo! El más afectuoso, largo y expresivo que jamás te haya dado.

Hasta luego, "lobizón".

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