El espectador puede recibir un ‘shock’. Las ganas de sacudir resultan un rasgo característico en la carrera del director y libretista francés Gaspar Noé, cuyo film más reciente, Irreversible, se estrena hoy en Cinemateca 18, en el marco del proyecto Viva la Diferencia, e irá a partir de mañana en una de las salas del complejo Alfabeta. Alguien ha dicho ya que se trata de una de esas películas que pueden provocar admiración o rechazo pero nunca indiferencia.
Esta historia de agresión sexual y venganza se permite un par de culminaciones de particular violencia (una violación en tiempo real, una muerte que incluye sus despliegues sanguinolentos), pero sería un error creer que el director y libretista Noé apuesta exclusivamente a esos aspectos de su film. Su estructura narrativa invierte el orden cronológico de los acontecimientos, arrancando por las consecuencias y retrocediendo luego hasta las causas. De esa manera apunta a una reflexión sobre la violencia urbana y los factores (individuales, sociales) que la desencadenan o la favorecen. No se trata entonces, o al menos no necesariamente, o no en primer lugar, de la justificación de la justicia por mano propia que algunos han querido descubrir en el film, sino más bien de un examen del modo como unos acontecimientos se encadenan con otros hasta generar un estallido trágico.
RUPTURAS. Por supuesto, el director Noé puede esgrimir antecesores enel empleo de algunas de sus herramientas expresivas. Su relato acronológico (o más bien su cronología invertida) derivan de Harold Pinter y su pieza Betrayal, filmada por el británico David Jones como Traición de amor (1982), con Jeremy Irons y Ben Kingsley, o de la pieza brasileña Bésame mucho, llevada al cine (1987) por Francisco Ramalho Jr.
El afán por lo que alguna vez ser llamó ‘épater le bourgeois’ puede resultar característico del director y libretista Noé, nacido en 1963, cuya juventud osciló entre Francia, Nueva York y Buenos Aires y que estudió cine en la escuela Louis Lumiére. En 1993, Noé obtuvo tres premios en el festival de Cannes por su mediometraje Carne, aproximación a la cotidianeidad de un carnicero y sus procedimientos de descuartizamiento de un animal. Casualmente o no, un carnicero era el protagonista de su largo previo, Solo contra todos (1998), una aproximación al "pequeño fascista" que, se dice, se oculta en los repliegues de comportamiento de cualquier ciudadano común, y en el que había también varios picos de impactante violencia. Tal vez no sea casual que en Irreversible haya alusiones al cine de Stanley Kubrick: como al autor de 2.001 y Naranja mecánica, Noé parece experimentar una torcida fascinación por la violencia y las pulsiones autodestructivas de la condición humana. Esta película que ha dividido a la opinión crítica internacional (su presentación en Cannes, sin ir más lejos, generó adhesiones y rechazos extremos) se ubica claramente en esa línea, confirmando a Noé como un autor con ganas de decir cosas, provocativo y personal.