Recientemente se estrenó en España la película Joaquín Sabina, 19 días y 500 noches. La dirección corre por cuenta del director holandés Ramón Gieling. En el film, entre otras cosas, se trata la relación del cantautor con Úbeda, su ciudad natal, en la que se exhibió el jueves pasado. Allí era considerado un niño rebelde y problemático e incluso, según cuenta la historia, llegó a ser detenido por su propio padre que era comisario.
Su primo, Juan José Gordillo, es uno de los entrevistados en Úbeda y participa de una ejecución musical, con otro grupo, del tema de Sabina que tituló al documental.
El músico define a la ciudad como una "Úbeda en blanco y negro", ya que lo obligó a exiliarse en Londres, cuando cantaba solamente canciones de Víctor Jara. Precisamente ese momento de su vida es retratado con mucho énfasis en la película de Gieling. Por supuesto que el punto de inflexión en la vida de Sabina también es retratado en la película. Se trata del año 2001, cuando sufrió una embolia que cambió su forma de actuar.
Es que si hay un personaje de la música española que amerita un extenso repaso a su vida, es Sabina. De sus gustos, inclinaciones y experiencias están llenas sus propias canciones. Y es por eso que el director holandés elige en parte bautizar el film con el nombre de la que tal vez sea su canción más famosa. Además de repasar su vida, también la cámara lo sigue a lo largo de recitales y giras por varios lugares.