CARLOS REYES
Son muchos los textos de Caryl Churchill que han lucido en la escena montevideana en la última década, desde Anhelo de corazón, que Alberto Zimberg montó en el Stella, con Noelia Campo en el elenco, hasta Séptimo cielo, con dirección de Mario Ferreira, en el Notariado. Ahora llega Top Girls, que habla del ingreso de la mujer en el mundo laboral, y su acceso a cargos de responsabilidad, de dirección. El elenco lo integran Lucía David de Lima, Bettina Mondino, Sandra Américo,
Mariana Lobo, Rosina Carpentieri, Leonor Chavarría y Maite Bigi, y va en el Teatro Victoria (Río Negro 1479), los viernes y sábados a las 21 hs. y los domingos a las 20 hs. Entradas: $ 240
- ¿Qué fue lo que más le atrapó de "Top Girls".
- Como siempre, el tema me resultó interesante, pero hay muchos temas interesantes. Lo que me pareció atrapante es cómo ella maneja el arte de la teatralidad, el grado de ingenio que tiene, el atrevimiento, el uso de las técnicas en la dramaturgia. Por primera vez ella inventó el dispositivo de la interrupción: porque nosotros cuando hablamos nos interrumpimos. Un amigo de la infancia, cuando yo empecé a hacer teatro, me decía que lo que le chocaba del teatro es que un actor esperaba que el otro terminara de hablar para responder. Y los actores tenemos el desafío de hacer vivo el teatro, y un ejemplo de eso es saber cuándo iniciar una respuesta cuando el otro nos está diciendo algo. Sobre todo en este avance que ha habido en la percepción: hoy nos comunicamos por muchos lados y no solo por lo que decimos. Y es bueno cuando el actor deja de ser un altoparlante del texto y empieza a desarrollar la vida, en términos artísticos, no una reproducción de la vida tal cual es.
- La dramaturgia de Caryl Churchill es muy rica en saltos temporales, escenas que se congelan, o se repiten...
- Sí, acá también, hay escenarios reales y de fantasía, y en estos últimos vemos las proyecciones que hace la protagonista sobre personajes históricos, de leyenda. Entonces tiene un elemento de imaginación que son muy difíciles de montar. Y hemos transitado mucho para ver cómo hacerla y que atrape al espectador, porque como dice Peter Brook, el diablo es el aburrimiento. Y esta obra es muy entretenida, tiene rasgos de comedia, y un equipo de actrices con una entrega enorme. Me gustaba la idea de un equipo todo de mujeres. Con la ventaja que tiene eso y con la contrapartida: porque las mujeres somos más salvajes en los vínculos y en la manifestación de las emociones.
- ¿Cómo se ve ahora en el cargo de directora artística de la Comedia?
- Yo ya soy asesora artística de la Comedia Nacional, o sea que hace tiempo que estoy en el consejo artístico. Y eso me dio un acercamiento al funcionamiento de la compañía que en otro tiempo no lo tenía. En mi caso muchos compañeros me hablaron para que asumiera el cargo: pero me costaba la idea de aceptar porque me implica un alejamiento del centro de mi vocación, que es la actuación. Pero después fui viendo que tiene cosas muy seductoras, por todo lo que se puede trabajar desde el punto de vista artístico. Yo nunca busqué tener cargos de poder, y esto tiene de eso, y en un momento hablé con una persona muy cercana, a quien respeto mucho también artísticamente, y me dijo que si lo que tenía era miedo, tenía que enfrentarlo. Y me hizo pensar en que de pronto lo que me pasaba era que tenía miedo, y que tenía que enfrentarlo.
- Y presentó un proyecto...
- Me puse a trabajar mucho, estudié, y presenté el proyecto y tuve un amplio respaldo del elenco, que es lo determinante. Además, en mi equipo hay gente que viene del equipo anterior, como Jorge Navratil, que es el productor general de la Comedia, que hace años que está en eso y conoce muy bien tanto lo artístico como lo administrativo. A mí me gustaría hacer de la Unidad de la Intendencia Comedia Nacional, una especie de compañía. Es decir, un equipo en función de que los espectáculos salgan. Una isla no podemos ser, pero implicaría una forma de funcionamiento que realmente priorice el espectáculo por sobre todo, el salir a buscar público. Y en eso ya estoy trabajando. Porque la Comedia en este momento está muy bien posicionada: Mario Ferreira hizo una excelente gestión, y es un lindo momento para afirmar eso y empezar a dar pasitos para cumplir también con la misión de la Comedia más allá de dar espectáculos.
- ¿Con el Teatro Solís se buscará ganar espacio?
- Hay puntos a desarrollar, a tratar, para trabajar más. Hay un tema importante que tiene que ver con el dominio del espacio del actor con la propia sala del teatro, y necesitamos hacer que haya más tiempo. Pero son cosas para hablar: ahora se acaba de nombrar un nuevo director del Solís, y creo que Walter Bagnasco y su equipo van a respaldar y van a entender que la producción nacional es una de las patas importantes en la gestión de una sala como esta. Creo que hay que reforzar todos los lugares de producción nacional, los lugares de creación. Si se habla de que vivimos una gran crisis cultural, creo que los ámbitos que tienen que ver con la presentación de productos artísticos, tienen que preservar los lugares de creación.
- ¿Ha pensado de trabajar la Comedia más con el Auditorio Nacional Adela Reta...
- Es uno de los puntos que me gustaría hablar, incluso tener alguna reunión con Julio Bocca, para hablar de lo que él viene haciendo, ver la experiencia que él está teniendo desde ahí. Por otro lado, este año es 2013, capital cultural, y en ese marco se pueden desarrollar tareas además de presentar los espectáculos.
- ¿Puede adelantar algún otro plan en concreto?
- Uno de los planes que tengo es generar un espacio hacia la dramaturgia: uno de los motivos por los que se creó la Comedia Nacional fue para darle más lugar a la dramaturgia nacional. Creo que tenemos muy buenos actores, muy buenos directores, pero que pese a que hay muy buenos autores, nos hace falta más como movimiento de dramaturgos. Este año además se cumplen 200 años de la Instrucciones del año XIII, y me gustaría trabajar sobre eso con un índice temático, para promover un encuentro de dramaturgos sobre ese tema. Es algo que lo conversamos con Héctor Guido, del departamento del cultura de la IM, buscando generar pensamiento y opinión sobre eso, y si es posible, que salgan obras de teatro. Para todo el medio, no solo para la Comedia.
- ¿Tendrá muchos recuerdos de la Comedia? ¿Cuándo trabajó en ella por primera vez?
- Yo egresé de la Escuela y me llamó Candeau para suplantar a Sonia Repetto en un sainete. Tengo un viejo vínculo con la Comedia: aparte la EMAD, al estar al lado, tenía un vínculo muy dinámico. Estábamos todo el tiempo yendo y viniendo.
- ¿Qué trabajo recuerda con más cariño en la Comedia?
- Marat-Sade, con Federico Wolff, que fue un viaje, porque éramos una multitud. Me acuerdo que una vez se prendió fuego el teatro: estaban en pleno monólogo de Marat en la bañera, y escucho una voz de una mujer que dice, `acá hay un olor a quemado`. Y el púbico se empezó a ir. Y se interrumpió la obra y bajamos la cortina de hierro, que costó mucho hacerlo.
- ¿Y qué había sido?
- Fue muy gracioso, porque Susana Bres, que hacía de Charlotte Cordey, tenía en un momento los senos desnudos, y el bombero había quedado atrapado de esa escena, y había puesto a calentar agua para el mate y se olvidó. Entonces fue el bombero el que había provocado el incendio. Después hubo toda una discusión para ver si lo denunciábamos o no, una asamblea, donde nos solidarizamos con el compañero. Lo perdonamos, no hubo denuncia. Qué más podíamos querer que alguien quedara tan atrapado por el teatro.
TRES HITOS DE UNA CARRERA RELEVANTE
Sonata de otoño
DE INGMAR BERGMAN
Un mano a mano actoral que tuvo lugar en la Sala Zavala Muniz dos años atrás, entre Musto y Estela Medina. Musto volvió a reafirmar su prestigio de actriz dramática, a través de un texto exigente.
Blackbird
DE DAVID HARROWER
El primer trabajo de dirección de Musto, con elenco integrado por Levón y Jimena Pérez. El montaje en la Sala Zavala Muniz le valió los premios Florencio a mejor dirección y espectáculo, en 2011.
Versión de Fedra
DE MARIANELLA MORENA
Musto prepara para esta temporada un trabajo con dramaturgia de Marianella Morena, quien también dirigirá a la actriz. Se trata de una relectura del personaje clásico, sobre el amor mal encarado.