El Cuarteto sopla las velitas

| En el show de hoy también se presentará el disco repertorio producido por Juan Campodónico

CHICOS DE ANTES. Ricardo Muso, Roberto Musso, Alvaro Pintos y Santiago Tavella en una farmacia al estilo de las de antes, como ellos. 200x131
CHICOS DE ANTES. Ricardo Muso, Roberto Musso, Alvaro Pintos y Santiago Tavella en una farmacia al estilo de las de antes, como ellos.

g. l.

El Cuarteto de Nos está cumpliendo 21 años de vida. Llegado a la edad provecta, el combo integrado por Alvaro Pintos, Santiago Tavella, Roberto y Ricardo Musso es el grupo en actividad más anciano del rock uruguayo. Un decanato que, como otros de nobles instituciones del país, alguien ya pondrá en cuestión.

El show que esta noche ofrece el Cuarteto en el Cine Plaza tiene el doble propósito de celebrar el vigésimo primer aniversario y presentar el nuevo disco titulado, en un exceso de originalidad, Cuarteto de Nos. En este álbum, producido por el chico Grammy Juan Campodónico, la banda grabó nuevas versiones de algunas de sus canciones más emblemáticas. "Reunimos ambas cosas. El aniversario y el disco, que si bien salió el año pasado todavía no lo presentamos oficialmente", dice Roberto Musso. Según contó el autor de Al cielo no, el Cuarteto celebra 21 años del nacimiento de la formación actual. Aunque al menos en estado germinal el grupo ya existía en 1980, cuando se juntaban los hermanos Musso y Tavella a hacer música, fue en 1984 cuando salió de la banda el baterista Leonardo Baroncini, también integrante de Los Tontos, y el lugar fue ocupado por su colega Alvaro Pintos. Ese año el Cuarteto también edita su primer disco. En rigor, su primer medio disco: era la época del vinilo y a ellos les tocó sólo una cara, la otra fue para Alberto Wolf.

El recital de esta noche está consagrado a la presentación del último disco. Pero el concierto no se circunscribe a las 18 canciones del álbum, ya que algunos éxitos no entraron en esa lista. Es el caso del primer hit de la banda: Andamio Pijuán. "Quisimos incluirlo, pero no nos salió un arreglo lo suficientemente interesante como para volver a grabarlo", comenta Santiago Tavella. "Nosotros hicimos una lista de 30 temas, que luego tuvimos que dejar en 18. Lo más difícil fue cuando estábamos en 20, 21 canciones y teníamos que sacar tres más. Fue una proeza filosófica lograrlo", asegura.

Como en todo cumpleaños que se precie, el grupo oriundo de la mítica ciudad de Tajo tendrá invitados. Pero como son invitados sorpresa, los anfitriones se negaron a revelar la identidad de los mismos.

UNIDOS. Igual que para Gardel, 20 años no son nada para el Cuarteto. Ni siquiera 21. "Nos gustó el número, que no es 19 ni 22. Además antes 21 era la mayoría de edad, y nosotros somos muchachos de antes", bromea Roberto.

La banda oriunda de la mítica ciudad de Tajo ha tenido muchas aventuras y algunas desventuras en todo este tiempo, pero se ha mantenido unida. "Nunca pensamos separarnos", admiten. Sólo una vez la unidad se vio amenazada por la partida de un integrante, pero como el resto no le creyó todo siguió igual. "Se supo bastante poco", confiesa Tavella. El casi disidente fue Ricardo Musso, molesto por el arte de tapa del disco Cortamambo. Incluso se negó a asistir a la conferencia de prensa en la que fue presentado. El enojo duró cuatro meses. "Si alguien se enoja no le damos bola, hasta que se le pase. Es como un matrimonio de viejos", explica el hermano del implicado.

La historia del Cuarteto es larga y bastante conocida. Desde el inicio de su trayectoria el grupo tuvo una propuesta singular. Lejos del espíritu oscuro y combativo de otros compañeros de rumbo, el Cuarteto descollaba por su naturaleza iconoclasta, su estilo único y sus shows con un particular sentido escénico. Vestidos de viejas, de frac y calzoncillos o con globos llenos de gas atados de los pelos, a lo largo de la década de 1980 el Cuarteto fue labrándose una reputación y un público crecientes en salas como El tinglado, El Notariado o La Tramoya. Pero fue en los 90 cuando explotó el fenómeno Cuarteto.

Sin duda el mejor momento de la banda fue la etapa de Otra Navidad en las trincheras (1994), del que vendieron 20 mil copias y con el que llenaban el teatro de verano cada vez que se presentaban. Fueron años dorados hasta que un par de años y dos discos después llegó El tren bala con el tema El día que Artigas se emborrachó. "Aquello fue una locura. Quedamos encerrados en un episodio demente", dice Roberto. A casi 10 años del episodio, los músicos dicen que lo que más les dolió fue que los hiciera pasar oportunistas. "Nos fastidió mucho que gente del ambiente musical y hasta progre nos censuraran, acusaran de oportunistas y dijeran que era una canción ‘mal hecha’. En ese momento no le podíamos decir, ‘vas a ver dentro de unos años’. Ahora sí podemos decir que es una de nuestras mejores canciones. Nos cayeron todos, Jaime, Hugo Fattoruso, Mariana Ingold, el único piola fue Barrán, que bueno, tiene terrible cabeza", dice Tavella.

Aunque el Cuarteto no volvió a tener un pico tan alto de popularidad, sus músicos prefieren este momento. "El de Otra Navidad estuvo muy bueno, pero creo que nos agarró de golpe y podríamos haberlo trabajado mejor", dice Roberto ahora. "Aquella fue una etapa muy veloz, muy activa. Yo prefiero ahora, que es más sosegada y la manejamos mejor. Recuerdo que en aquella época estabamos muy preocupados por lo que pasaría después del gran momento de éxito, porque habíamos visto lo que le había pasado a otros grupos después de un gran momento", dice Roberto. "Desde el 2001 al 2004 hemos estado tocando mucho y en todos lados y ahora tenemos un plan de producción que no es tan autoproducido, como fue hasta ahora, que si bien hacíamos siete u ocho salas Zitarrosa en un año (que suman 3.500 personas), lo hacíamos con un afiche y un comunicado hecho por nosotros. Era agotador. Ahora tenemos un mejor control de todo", apunta.

Aprontan un nuevo disco

Si bien el estilo del Cuarto se mantuvo casi intacto a lo largo de estas más de dos décadas, los integrantes del Cuarteto reconocen que los tiempos han cambiado. Una de sus canciones más recientes y polémicas ha sido No somos latinos, incluida en Cortamambo (2001). "Cuando estuvimos hace poco en Nueva York tocando, gente de la colectividad latina nos recriminaba esta canción. Una colombiana me decía que por qué nos creíamos superiores si veníamos de un país que nadie sabe ni dónde queda. Era gracioso, es precisamente de eso que se burla la canción", comenta su autor, Roberto Musso.

Durante años el Cuarteto parodió la movida tropical no sólo musicalmente, sino incluso vistiéndose como tropicaleros. "Ese tipo de humor ahora no tiene sentido. La cosa tropical de ahora es tan simple y llana, tan barata, que no hay nada de qué burlarse. No tendría sentido parodiar Los Sultanes", dice Tavella.

Según Roberto las canciones que están haciendo ahora siguen siendo en clave humorística, pero transitan más por la ironía que por el humor directo y ocurrente. "Antes nos jugábamos más a un tipo de humor que era muy efectivo la primera vez que lo escuchabas, pero iba perdiendo gracia con el tiempo. Ahora me parece que apostamos a otra cosa", dice.

La banda ya se apresta a sacar otro disco, esta vez con material completamente nuevo. El grupo tiene decidido contar con el apoyo de Juan Campodónico, el mismo productor de este último. "Van a estar en la sintonía de Fui yo o Hay que comer, las nuevas de este disco".

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