Dos historias que se juntan en una

Horacio Liberman comenzó cantando bajo la dirección del maestro Alberto Levy en el Coro del Colegio Natan Gesang en 1985. Luego integró el coro del Templo Bnei Tikva, y formó parte de un cuarteto de música litúrgica, que ofició durante varios años en la comunidad israelita de Rio de Janeiro.

En 1991 ingresa al Coro Kennedy, en el que permaneció 12 años y con el que tuvo la oportunidad de concurrir a encuentros corales en las Islas Canarias, Burdeos (Francia), Barcelona y Cuba. Allí adquirió la experiencia necesaria para comenzar a dirigir a principios de 2002 el coro Volver a empezar.

Por su parte, Mirtha Zuker viene de familia de cantantes y actores, como lo fueron sus tíos Roberto Beltrán (León Zuker) y el genial artista Marcos Zuker. Desde chica se vinculó a la música, animando con su hermano Mario toda fiesta familiar, e integrando varios coros: el del Shule Medinath Israel (dirigido por su maestro de música Néstor Stofblat), el Coro del Templo de Vidal, y el Coro Amadeus, hasta que en 1991 se incorporó al Coro Kennedy, donde estuvo 12 años. Además realizó estudios de teatro con Hugo Midón y Carlos de Urquiza, de comedia musical con Ricky Pashkus y Carlos Gianni, y de mimo con Angel Elizondo.

Volver a empezar es un coro atípico, que no utiliza los recursos que normalmente usan los coros tradicionales. El coro canta con bases musicales hechas a medida, canta sin carpeta, con una vestimenta vistosa y con mucho movimiento y color, lo que lo distingue y hace atractivo. Eso quedó demostrado en las muchas convocatorias logradas en poco tiempo.

Tanto con Volver a empezar como con Guefilte fish, la intención es llegar siempre a lo hondo de una cultura cuya lengua fue definida como dulce y contundente. Habiendo sido auspiciados por AMIA, y participado en recordatorios del Holocausto, esta expresión artística busca comunicar los vínculos entre el Río de la Plata y las tradiciones judías.

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