Cuando las diferencias unen

Detrás de la integración de estudiantes de diferentes países que comparten un apartamento en Barcelona, está la convergencia europea. Pero el paralelismo está trazado con una mano muy liviana, acorde con el clima que pretende instalar una comedia que arranca con un joven francés que se traslada a la capital de Cataluña tras haber ganado una beca de estudios. El grueso de la anécdota está destinada a descifrar los descubrimientos propios de alguien que hasta entonces vivió bajo la vigilancia de padres y de una novia, figuras que quedan en el pasado inmediato, en París. El cambio de los continentes afectivos es la piedra angular sobre la cual descansa un film persuasivo, que igualmente transita entre elementos de inocencia y otros tantos de madurez.

La primera virtud del relato conducido por Cedric Klapisch es su fluidez. Tras un prólogo que varias veces luce una cámara acelerada, el director se detiene en la convivencia de ese grupo de estudiantes de culturas tan dispares, haciendo eje en las oscilaciones emocionales del protagonista que comienza a sentirse dividido entre los compromisos dejados en Francia y los estímulos del presente. Klapisch sabe que contagiar a su público con el clima de euforia que se le va transfiriendo a su protagonista por parte de los compañeros de piso, es esencial para su propósito. Y sabe cómo hacerlo para revelar, entre los desajustes de la nueva vida que describe, un humor que prefiere la complicidad de la sonrisa antes que la exteriorización de la carcajada.

Hace una rápida descripción de personajes, sobre todo a través de lo que tienen de diferente entre sí, para dar un par de pinceladas sobre el ambiente colectivo y volver hacia las tribulaciones de su héroe. De esa manera, el clima permanece atado a esas oscilaciones, que van desde las depresiones por lo que parece escaparse de las manos (la noviecita que no se sabe ni se quiere retener), y las euforias ante los nuevos retos. Posiblemente el relato lleve más tiempo del debido, pero también hay que reconocer que tiene varios momentos realmente logrados. Entre los mejores debe anotarse las enseñanzas que el muchacho recibe de una amiga lesbiana que lo adoctrina acerca de las armas masculinas para la posesión de la contrapartida femenina. El asunto no se queda allí sino que avanza hacia la práctica y demuestra su eficacia cuando el "alumno" cita a la mujer que desea (casada con un profesional que le dio una mano) y demora cinco segundos en dominarla. La duda es un valor no siempre redituable.

La película no se detiene en las vivencias catalanas. A través de un epílogo ambientado en París establece una especie de redención o reencuentro del personaje consigo mismo, como una derivación más de los múltiples sueños que se tejen durante una vida estudiantil comunitaria bajo la presión de valores muy genuinos. Ese tramo, bastante idealizador, agrega poca sustancia a un relato que en cambio debe ser muy saludado por los barceloneses porque pocas veces se ha visto a la famosa "movida catalana" con tanta fuerza escenográfica. La animación callejera se entrecruza con la alegría juvenil, originando casi una invitación para viajeros.

El film integró la delegación francesa que llegó al reciente Festival de Cine de Cinemateca Uruguaya. Como se dijo en su momento, la mención especial que el jurado otorgó al conjunto de representantes galos por su calidad, pareció un acto de justicia por el esfuerzo que supone levantar producciones con historias muy honestas y bien contadas. A esta altura, decir eso ya es decir mucho, habida cuenta la cantidad de propuestas anodinas que parecen copiarse mutuamente. Piso compartido hace de las diferencias un valor múltiple, al vincularlo a la cuestión europea y al perfil psicológico de sus personajes.

Ficha

Crítica | Henry Segura

PISO COMPARTIDO

L’auberge espagnole

Director, libreto. Cedric Klapisch.

Productor. Bruno Levy.

Fotografía. Dominique Colin.

Montaje. Francine Sandberg.

Diseño de producción. François Emmanuelli.

Música. Loiek Dury.

Elenco. Romain Duris, Judith Godreche,

Audrey Tautou, Cecile de France, Kelly Reilly.

l Francia 2002

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