Carlo Tenan
Hoy a las 18.30 horas en el Auditorio Nacional Adela Reta el Sodre presenta un concierto sinfónico coral dirigido por el músico italiano Carlo Tenan. Se trata de "Carmina Burana", que contará con la soprano Sandra Scorza, el tenor argentino Carlo Ullán y el barítono Felipe Sanguinetti como solistas. Las entradas están en Red UTS y la sala, y valen entre $ 80 y $ 250.
Carlos Reyes
- Usted ya visitó Uruguay el año pasado. ¿Qué impresiones tiene de la orquesta del Sodre?
- Tiene un buen equilibrio entre jóvenes, que aportan energía y tienen una nueva idea musical, y músicos con más experiencia, que se la trasmiten a los jóvenes. La orquesta tiene gran capacidad de seguir el gesto del director y su expresión musical. Y también el coro tiene la capacidad de andar en profundidad.
- ¿Qué dificultades presenta "Carmina Burana?"
- La mayor es que el argumento es muy amplio. La base es la rueda de la fortuna, y a partir de allí se transita por muchos aspectos humanos, por la naturaleza, el amor, los jóvenes. Si bien es una pieza que el público puede escuchar con facilidad, que no exige gran concentración, tiene para los músicos la complejidad abordar no solo los aspectos serios sino también lo divertido, lo irónico. O sea que es una partitura que hay que tratar con mucha profundidad y a la vez, no digo con ligereza, pero sí con mucho color. Y todo con un ritmo muy preciso.
- ¿Qué diferencias hay entre dirigir con o sin coro?
- El coro, al estar más lejos, demanda un gesto muy puntual. Creo que el coro es como un instrumento más, pero además es como que respira naturalmente, y la clave está en acompasar coro y orquesta, en un único pensamiento, en un único sonido. No solamente es necesario equilibrarlos, para que la orquesta no tape al coro ni éste a aquél: el `piano` del coro no es igual que el de la orquesta, ya que cada uno tiene su propio color, y es preciso unificarlos, unirlos.
- ¿Qué caracteriza a un buen director de orquesta?
- Además de conocer cada instrumento, tiene que sentir, entender, intuir, a la orquesta, y las exigencias mentales y psicológicas de los músicos. La orquesta no solo necesita la indicación del director, sino también cómo y en qué momento hacerla: los músicos quieren que el director sepa escuchar. También es preciso adaptarse, porque cada orquesta es distinta según su lugar, según la cultura a la que pertenece. Un director italiano en Alemania, por ejemplo, tiene que usar otra modalidad, adecuándose además a la tradición de ese otro país.
- ¿Cómo tiene que hacer un director para imponerse?
- Un director, por más prestigioso que sea, no puede imponer su idea sin más: tiene que haber un diálogo. Creo que eso es un equilibrio muy frágil, porque la orquesta necesita un director que sepa manejar su poder. Porque son 100 músicos, y cada uno con su idea musical, y tiene que primar la intención del director, que porta una única idea musical. Es como el político que representa a una sociedad: debe entender los problemas, y marcar un camino que todos sientan como propio. No es fácil, porque un pianista, se compra un piano y ensaya. Pero un director no puede tener todo el tiempo 40 músicos a disposición.
- ¿Cuál es la partitura más difícil a la que se enfrentó?
- Es difícil de decir, porque es difícil definir la dificultad en música. Una partitura puede ser compleja por su estructura, pero también por el tipo de musicalidad que tiene, o por la intención que pudo tener el compositor. No es siempre una cosa racional. Son todas difíciles y fáciles. Para mí el asunto tiene que ver con pasar de la idea al mundo real. Porque la idea puede ser increíble, fantástica, y no tener la capacidad de portarla al mundo real, de humanizarla, de trasformarla en un ámbito humano. Hay un aspecto práctico, por ejemplo, en el vibrar de una cuerda. Pero una cosa es sonar, y otra hacer música. La música se desenvuelve en el tiempo y por eso es un elemento dinámico.
- ¿Hay ejecutantes más atentos, u obedientes, al director?
- Por un lado, cuando el músico toca sólo como un trabajo, se pierde algo, se pierde espontaneidad. Pero el trabajo del músico es muy duro, sobre todo en lo psicológico, porque el poder de la música es muy fuerte. El trabajo en una orquesta es muy pesado, con un horario, ensayos, y a lo mejor ese día el músico no está para sentir al música, y debe hacerlo. Es un esfuerzo mental. Es duro, estar sin hablar, por cinco horas, teniendo que sentir lo que a lo mejor no sentís. Y así durante 35 años. Y el conservatorio está estructurado para estudiar 10 años, para ser solista. Y luego se entra a una orquesta, y allí el músico trabaja en contraste con lo que estudió. Y además de sentir frustración, debe seguir una idea de otra persona. Por eso el director tiene que hacerlo entrar en su idea musical, pero que no sea personalista, egocéntrica.
Perfil
Nombre: Carlo Tenan
Nació: Italia, 1969.
Profesión: Director de orquesta, diplomado también en composición y música electrónica.
Naturaleza salvaje
Tenan ha dirigido algunas de las más prestigiosas orquestas del mundo, como la Santa Cecilia, de Roma, pero de alguna manera considera las mejores agrupaciones son "las orquestas de los jóvenes de conservatorio, que a lo mejor ensayan meses para dar un único concierto".
El director asegura que haberse criado en un medio rural le dio un contacto con la naturaleza que aún hoy pesa en su aproximación a la música. Además pertenece a una familia de músicos, entre los que se encuentra el maestro Paolo Rigolín, que es tío de la madre de Carlo Tenan.