Sancho Gracia piensa que nunca dejará de ser Curro Jiménez

| Tras una larga carrera en televisión, cine y teatro, el actor reflexiona sobre su trabajo más famoso

Hace 25 años que Sancho Gracia (Madrid, 1936) se despojó del traje de bandolero con el que interpretó para la televisión el personaje de Curro Jiménez, el romántico salteador de caminos que luchaba contra los franceses en plena invasión napoleónica.

Pero, un cuarto de siglo después, la gente sigue recordándolo como aquel monstruo televisivo "que yo parí", según confiesa Sancho Gracia, "pero que no inventé, pues era un bandolero que existió en la realidad y que, entre otras cosas, murió con las botas puestas".

Un mito de la televisión del que, en palabras de Gracia, "es muy difícil desprenderse porque, cuando las series televisivas tienen éxito, no puedes evitar que te acompañe de por vida hasta el nombre del personaje".

Y pone un ejemplo: "Cuando triunfó Perry Mason, nadie sabía que el protagonista se llamaba Raymond Burr y, sin embargo, era un actor cojonudo, que, por ejemplo, había sido el malo de ‘La ventana indiscreta’".

Con esos antecedentes, el actor madrileño reconoce que "quitarte de encima a un personaje como Curro Jiménez es imposible, aunque yo no estoy arrepentido de haberlo interpretado".

Pero aparte de su etapa en la piel del bandolero más famoso de la pequeña pantalla, la carrera de Sancho Gracia está plagada de películas de cine de género. "Yo he tocado todos los palos, he hecho westerns, comedias, dramas, películas de romanos", reflexiona Sancho, "pero lo que más me ha gustado siempre es hacer películas de acción".

Es decir, que si, en vez de nacer en Madrid lo hubiera hecho en California, este actor polifacético con más de 40 años de trabajo sobre sus espaldas habría podido ser un clásico del thriller de Hollywood. "No lo sé, pero yo estuve seis meses viviendo y estudiando en UCLA y me aburrí mucho. Estaba solo, tenía varios amigos, entre ellos el actor John Derek que me llamaba por teléfono para salir a cenar y tenía que pasar a por mí cuatro horas antes de la hora de la cena. Aquello no era para mí, porque yo estoy acostumbrado a que, cuando quedo con un amigo para tomar una caña, me veo con él al cuarto de hora", recuerda Gracia al repasar una etapa de su vida, poco después de interpretar, también para la televisión, la serie "Los camioneros", que pudo cambiar su carrera actoral.

Sin embargo, a Sancho Gracia, su resurrección cara al gran público le llegaría a mediados de la década de los 90. "Yo nunca he dejado de trabajar, pues he hecho teatro, televisión y cine, pero sí que es cierto que, a partir de que Enrique Urbizu me llamara para hacer Cachito, empecé a estar de nuevo en la palestra", dice el veterano intérprete, que achaca ese renacer a "la suerte de trabajar con directores más conocidos para el gran público", una circunstancia similar a la que pasaron sus compañeros de reparto en Curro Jiménez pues , como él mismo recuerda, "le ocurrió también a Pepe Sancho a partir de que le llamara Almodóvar y a lvaro de Luna desde que trabajó con Montxo Armendáriz".

Sancho Gracia vio reconocida su dilatada carrera en el cine y la televisión cuando el XV Festival de Peñíscola le hizo recientemente entrega del Calabuch de honor como homenaje a toda su trayectoria. Un premio que viene de un certamen especializado en comedia para un actor que ha hecho comedias "sobre todo con directores jóvenes", según recuerda, "aunque por mi aspecto físico me han asignado más papeles de malo porque piensan que puedo quedar bien poniendo cara de mala leche". Pero eso tiene también otra lectura, como dice Sancho Gracia: "Cuando hago de bueno siempre dicen que soy muy tierno, y eso es porque, cuando ves a un tío fuerte llorar en la pantalla o en la vida real, es mucho más tierno que cuando ves a uno que tiene facilidad para llorar".

Paco Gisbert

(El País de Madrid)

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