Perdió una pierna en un accidente y emprende en redes para comprar una prótesis que le permita volver a la playa

Camila Ramos

HISTORIA DE VIDA

Camila Ramos fue atropellada por un ómnibus el año pasado. Ahora está al frente de un emprendimiento de bombachas con el objetivo de recaudar fondos.

Camila Ramos cruzaba la calle con el semáforo en verde cuando un ómnibus dobló sin respetar la prioridad al peatón y atropelló a la joven educadora, entonces de 23 años, quien terminó abajo del vehículo. El accidente determinó diversas lesiones, entre ellas la amputación del pie y parte de la pierna derecha, además de varias lesiones en la cadera.

Un año después, Ramos está por estos días detrás de un emprendimiento de bombachas (que ella y una amiga confecciona) con el objetivo de recaudar fondos que le permitan adquirir una prótesis apta para ir a la playa y darse baños de mar. Se niega a llamarlo “necesidad”, pero sí es en deseo que la devolvería, al menos en lo respecta a sus gustos playeros, a su vida anterior. Residente en Punta Negra (Maldonado), la joven ama el mar.

Angirû es el nombre del emprendimiento detrás de esta historia, que ha contagiado en redes sociales. A poco de comenzar la preventa de las bombachas, Ramos estima que ya ha llegado a la mitad de los fondos que necesita para la prótesis, que cuesta unos 180.000 pesos.

—El 3 de junio de 2021 ibas a tu trabajo en un centro educativo cuando ocurrió el accidente. ¿En qué consistió la rehabilitación?

—Sufrí varias fracturas con con desplazamiento. Lo que estaba más comprometido era el pie. Después de seis cirugías en las que trataron de salvarlo, no hubo caso y se decidió amputarlo. En cuanto a la rehabilitación, continúo en procesos de fisioterapia para adaptarme a la prótesis.

—Estabas estudiando la carrera de Magisterio, ¿has podido volver?

—Este año me inscribí para regresar. Pero no es lo mismo. Mi proyecto de vida está en un poco en duda porque estaba enfocada hacia la primera infancia y en el trabajo con niños, más con los más chicos, lo físico es importante. Hay que agacharse, hacer esfuerzo… De todos modos, prefiero ir día a día. En este momento, mi mayor rehabilitación tiene que ver con lo cotidiano.

—Ahora estás al frente de un emprendimiento porque necesitás una prótesis apta para baños de mar…

—Sí, me niego a usar la palabra “necesidad”. Lo llamaría un deseo. Cuando te falta una parte de tu cuerpo, en este caso el pie, uno busca regresar a su vida. Caminar ya lo logré gracias a una prótesis convencional. Ahora deseo comprarme una prótesis para el agua y por eso, me largué al emprendimiento de las bombachas. Vivo en un balneario y el contacto con el mar es muy importante para mí. Quizás alguien piensa que se trata de un detalle pero en realidad, hubo muchas inquietudes mías que tuve que dejar morir y no quiero que eso pase con mi amor por la playa. El mar, para mí, es una medicina.

—Angirû inició la etapa de preventa, ¿qué repercusiones has tenido?

—Muy buena. Hasta el momento he llegado a la mitad del dinero que necesito. Con una amiga elegimos las telas, cortamos y cosemos. También estoy tomando los pedidos y organizando las entregas. Estamos muy contentas.

—¿Cómo fue tu proceso a nivel emocional? ¿Te preguntaste el “¿por qué a mí?

—Intenté no entrar en esas preguntas y me enfoqué en recuperarme. Creo que la compañía de las personas y de la familia más que nada ha sido y es súper importante.

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