ENTREVISTA

Patricia Wolf adelanta "Cocineros uruguayos" programa que llega el lunes al canal TNU

Sobre su salida de "Algo contigo", su vida de casada y los desafíos de estar en la conducción de un programa de cocina habla Patricia Wolf

Patricia Wolf, desde el lunes está al frente del programa "Cocineros uruguayos" en la pantalla de TNU. Foto: Leonardo Mainé
Patricia Wolf, desde el lunes está al frente del programa "Cocineros uruguayos" en la pantalla de TNU. Foto: Leonardo Mainé

Tiene una de las sonrisas más conocidas de la televisión y aunque no aparenta, tiene 45 años, que lleva muy bien vividos. Paticia Wolf celebra 30 años de carrera como modelo y varios años al frente a la pantalla uruguaya, aunque cuenta en esta entrevista con Sábado Show que no fueron sencillos sus comienzos en televisión. Desde el lunes, Wolf debuta como conductora del programa Cocineros uruguayos, un formato surgido en Argentina que tendrá ahora la producción de TNU, en donde también estará la ganadora de MasterChef, María Gracia Sosa. Sobre las elecciones, la alternancia del poder, su salida de Algo Contigo, el movimiento LGBT en Uruguay y la aceptación de la gente, su vida de casada y este nuevo programa hablamos con Patricia Wolf.

—¿Cómo viviste la elección del domingo?

—Todos estamos como convulsionados, ¿no? Estuvo buenísimo, me parece que le hace muy bien al país el cambio, más allá de que seas lo que seas, está bueno que cambie y no haya mayorías para que se llegue a un consenso y que las cosas no sean por atropello. Por eso me parece que en los últimos tiempos el oficialismo ha sido muy soberbio. Y creo que ayer le pasamos la cuenta de eso, porque llega un momento, como vos los votás, tenés derecho a saber qué están haciendo y criticarlos. Estoy copada por eso, porque estar mucho tiempo en el poder no hace bien a la larga.

Patricia Wolf. Foto: Leonardo Mainé
Patricia Wolf. Foto: Leonardo Mainé

—Cambiando de tema, ¿por qué te fuiste de Algo contigo?

—Me fui porque necesitaba un cambio. Soy una persona muy inquieta, aunque soy constante. Cuando algo me interesa, me dedico y he tenido constancia con muchas cosas de mi vida. Pero cuando no me siento súper mega cómoda, tengo que cambiar y sigo a mi corazón y mis instintos que no fallan. También está bueno darte el tiempo para probar en un lugar, ver cómo estás, y si bien hoy en día los trabajos no llueven, soy una persona que, como la mayoría, vive de su trabajo. Por eso necesito generar para pagar cuentas. Era una decisión difícil, pero necesitaba un cambio. Lo hablamos con Agus y vimos si era viable, porque tenemos familia. Me dijo: “Te banco, vamo’ arriba, si lo estás necesitando está bien”. Pudimos hacerlo, no sin cierta incertidumbre sobre qué va a pasar mañana pero dijimos de ajustar el presupuesto y se logró.

—¿El ambiente estaba bien en Algo contigo? No faltó quien dijera que había roces.

—Sí, sí, estaba bien. Es un equipo súpersólido, tienen ya mucho tiempo juntos. Luis (Carballo) es una persona que tiene claro lo que tiene que hacer, sabe hacer televisión, sabe conquistar al espectador, entonces me parece que es una marca Algo contigo y tá. El programa tiene su estilo y está bien que así sea. Por supuesto que en la convivencia de todos los días, hay roces y diferentes puntos de vista. A veces el tema editorial que se le da al programa, tiene la impronta de Luis y es lo tiene que ser. Mientras estuve tuve mi lugar, me lo dieron y lo súper agradezco a la producción, que insistieron en que volviera a la televisión. En este momento no me puedo acordar qué hacía antes de Algo contigo, cómo llenaba mis días. Tengo muchos trabajos, por eso también esa seguridad que me da el decir hasta acá llegué con esto pero tengo un amplio espectro de cosas que puedo hacer.

Patricia Wolf. Foto: Leonardo Mainé
Patricia Wolf. Foto: Leonardo Mainé

—¿De dónde viene eso?

—De mi papá, siempre me dijo: “Vos tenés que ser independiente”. Y él me dio la posibilidad de tener muchos recursos, ases en la manga para decidir qué hacer. Está buena la libertad y si te sentís cómodo en un lugar te quedás y si no, te vas.

—No fuiste criada para casarte y esperar que llegue tu pareja.

—Noooo, cero. Mi padre es alemán y creo que viene de ahí, porque tiene otra cabeza, otra manera de ser. Durante una etapa de mi vida no me sentía muy uruguaya, pero por suerte eso cambió y mucho. Hoy me siento súper uruguaya y orgullosa de serlo.

—Fuiste una de las primeras en abanderarte públicamente con el movimiento LGBT, ¿hubo presiones en la televisión por esta decisión?

—No, al contrario. Me dejaron ser, ellos sabían en lo que se metían y tenía espacio para ser yo. Tuve la libertad de decir lo que pensaba cuando lo pensaba y les gustó. Creo que también le sacaron jugo a eso y la verdad que fue relindo tener mi lugar, volver a la tele, al principio con un poco de miedo y después más suelta. También la respuesta del público. Me doy cuenta por cómo la gente reaccionó en las redes cuando me fui y creo que me gané ese espacio y el cariño de la gente. Fue muy linda esa etapa y le agradezco mucho a Canal 4 y a los productores, de quienes aprendí mucho.

Agustina y Patricia dieron el sí el 20 de marzo en el Registro Civil
Agustina y Patricia dieron el sí el 20 de marzo de 2018 en el Registro Civil. Foto: Archivo

—¿Cuánto tiempo estuviste desocupada? Porque este lunes estrenás nuevo programa en la pantalla de TNU.

—Nada. Fue increíble. A los días de dejar el programa me llamaron de la productora Marketina para hacerme esta propuesta. Cuando me contaron lo que tenían en mente me dije: “Qué lindo y qué sincronizado todo”. Porque estaba necesitando un cambio y este programa vino perfecto. En timing y también porque un programa de cocina con todas las puntas que tiene, los temas que te da la posibilidad de abordar, me pareció un regalo caído del cielo y muy interesante. Porque además soy muy curiosa, me gusta saber de todo un poco y la cocina mezcla un poco de cultura, tradición, productos que en Uruguay tenemos de primera calidad y a veces no conocemos, los productores detrás de esos productos, los que emprenden, le ponen todo el amor y la dedicación. La comida, la salud que también me preocupa mucho, también el medioambiente, al que le pongo foco... es una combinación de nobleza. Y también el acto de cocinar. Me acuerdo de una columna de Elsa Manelphe que decía que la cocina es como meditar, porque no podés apurar un puchero. Y estos tiempos donde vivimos acelerados sin detenernos un segundo a ver cómo nos sentimos o respiramos, la cocina te baja un poco a tierra, no te da margen y tenés que respetar sus tiempos. Eso fue algo que me hizo pensar mucho y comparto totalmente. Porque creo que ese es el camino que tenemos que empezar a transitar de aquí en más, porque todos necesitamos un cambio. No solo es un cambio de gobierno, necesitamos un cambio de estilo de vida, tener en cuenta el medioambiente, que es algo que la gente piensa que son solo las plantas. Es todo, el agua que tomamos, la fruta que comemos y el agua que tiene adentro, y si está contaminada, nos envenenamos. Uruguay tiene altos índices e cáncer a nivel mundial y no sé si no está relacionado. Creo que ningún científico puede decirme que no está relacionado, no me pueden decir que sí, pero tampoco que no.

Patricia Wolf
Patricia Wolf y María Gracia Sosa estarán al frente de "Cocineros Uruguayos" en la pantalla de TNU. Foto: Instagram Patricia Wolf

—Contame del programa...

-Cocineros uruguayos es un formato que promete y mucho. Espero que la gente se cope con la propuesta. Y hay gente que ha criticado porque sea con María Gracia, que es venezolana. Pero no veo mejor forma que una persona de afuera nos ayude a encontrar nuestra identidad. Claro que no va a estar sola, somos una cantidad de uruguayos certificados que la acompañamos. Somos un grupo relindo que se armó, me encanta que seamos mujeres y para mí va a dar que hablar este programa.

—¿Cómo te sentís estando en la conducción de Cocineros uruguayos?

—Ese es el desafío. Creo que tengo que romper el hielo. En un momento de mi vida quedé trancada en eso.

Patricia Wolf. Foto: Leonardo Mainé
Patricia Wolf. Foto: Leonardo Mainé

—¿Qué te pasó?

—En ese momento trabajaba en otro canal y tuve un productor que realmente me dañó mucho. Estaba empezando y si bien había trabajado en Estilo y había tenido algo de conducción, venía con toda la fuerza, entusiasmada y contenta con gente que me daba para adelante. Y la gente se olvida que vos atrás de cámara necesitás eso, porque delante de cámaras estás solo y muchas veces la gente te ve, da por sentado que podés y esa mano no está, que siempre la necesitás. Más allá que uno sepa lo que puede o el potencial que tiene, necesitás algo detrás de cámaras.

—¿Y qué te pasó?

—Estaba en un momento de soltarme, largarme, y por supuesto estaba con miedos de no saber si puedo, eso que te traiciona. Me pusieron al lado de un conductor que es un capo y al principio me achiqué y ahí apareció esta persona que me hizo sentir como que no podía hacerlo, incluso delante de los invitados me decía: “De nuevo lo hiciste mal”. Quizás le pongo toda la responsabilidad a ese momento que fue raro en mi vida y ahí me quedé medio trancada, mi confianza por el piso y fue un golpe duro para mí y tuve que trabajar bastante para recuperarme.

Agustina Zuasnabar, Patricia Wolf.
Agustina Zuasnabar y Patricia Wolf. Foto: Archivo

—¿Cuándo fue eso?

—Allá, hace mucho, por 2004 o 2006. Igual después hablamos, me pidió disculpas por otras cosas, no sé si se dio cuenta de eso.

—Igual no fueron las formas correctas de tratar a una persona, menos en público.

—Sí o ver cómo puedo estar más cómoda. No sé, hacer ensayos. Eso fue un trauma para mí.

—Bueno, 15 años después estás conduciendo un programa que además va a ir de lunes a viernes.

—Sí, tengo que romper el hielo y volver a crear ese vínculo con la gente. Igual hay gente que me escribe para decirme que está feliz de volver a verme. Eso es como un voto de confianza, me da para animarme también a decir que tengo cosas para decir, comunicar y que esos miedos no me frenen, como en otros tiempos.

Patricia Wolf pasando música en Ronda de Mujeres. Foto: Gastón Gadda
Patricia Wolf pasando música en Ronda de Mujeres. Foto: Gastón Gadda

—¿Y dónde queda en todo esto la carrera de DJ?

—La carrera de DJ no he tenido el tiempo que me gustaría para dedicarle. Me encantaría hacer scratch, cosas que todavía no sé hacer, me falta en ese sentido mucho camino. Soy una DJ cuyo potencial está en la selección musical. Mezclo correctamente, pero lo que mejor hago es armar una pista, en ese sentido me siento cómoda. El trabajo que tengo antes de poner música, cuando me gusta un artista empiezo a navegar en su carrera, y es un mundo interminable. Estoy obsesionada con la música electrónica y el House que es como una conjunción de ritmos. Es una fusión de música que tiene mucho de todo lo que me gustaba de antes. Tiene algo de afro, rock en el fondo más allá de que son cosas diferentes, hoy en día encuentro en la música House mucha fusión de música que apunta a que te muevas, a que saques lo que tenés adentro.

—Me imagino que los vecinos estarán chochos.

-Soy retranquila, uso auriculares. Quien no los deja tan tranquilos es mi hijo que toca la guitarra, pero ya me han dicho que les gusta cómo suena, por suerte, así que estamos bien.

—¿Viven los tres juntos, tu hijo, vos y Agustina?

—Vivimos los tres. Él volvió, estuvo unos años viviendo en Maldonado con su papá y ahora por suerte volvió porque tenía que empezar los estudios, empezó Ciencias de la Comunicación. Fue una excusa relinda para que volviera a casa y yo feliz. Tuvimos que volver a encontrarnos también después de tantos años. Porque él vivió cuatro años afuera. También algo que tuvimos que transitar, porque yo no estaba sola. Ese volver a armar la familia fue relindo con Agus porque, aparte de la aceptación que tuvo de entrada conmigo y mi pareja, fue lindo volver a armar nuestra casa juntos.

—¿Y cómo marcha la vida de casada?

—Con Agus divino. Ella es un sol en mi vida. Todavía no caigo en lo agradecida que estoy por haberla encontrado, de lo generosa que es conmigo y cómo me empuja para mejorarme. Me llena de confianza. Ahora me llamaron de Presidencia para el Plan Ambiental Nacional para el Desarrollo Sostenible. Lanzaron el plan a inicios de octubre apuntando a hacer algo con el medioambiente.

—¿Por qué te llamaron?

—Para que diga lo que pienso del plan. Son esas cosas que me pone la vida. Nunca había estado en una mesa de comentaristas, era un audiorio lleno de científicos, había ministros y fue algo bastante nuevo para mí, y fue Agus la que me dijo que podía. Así empecé a estudiar el plan y en seguida supe que podía. Aprendí pila, entrevisté gente importante, estudié todo el plan, y me sentí bien cuando uno de los técnicos dijo que el lenguaje del plan no era sencillo. Lo estudié bien y tuve la posibilidad de expresar mi opinión, decir lo que me parece positivo y también lo negativo y las contradicciones y cosas no coherentes que se están llevando adelante que no tienen que ver con el cuidado del medioambiente.

—¿Te referís a la nueva planta de UPM por ejemplo?

—Sí, a eso me refiero. Hay muchos decretos que son preocupantes, como la Ley de Riego que es complicada y los científicos advierten que no es bueno para el medioambiente. Que el agua se privatice no es la solución. El contrato de UPM 2 beneficia poco y nada al país. Son espejitos de colores que nos venden, y son empleos que nos venden y el impacto ambiental va a ser catastrófico. Porque UPM ya está contaminando y el Rio Negro ya está contaminado con cianobacterias. Hoy en día el Ministerio de Agricultura es el único que aprueba los pesticidas y agroquímicos y eso me parece preocupante. También es preocupante la situación del Puerto de Montevideo, el segundo puerto pirata del mundo que recibe barcos de pesca sospechada ilegal no reglamentada y no declarada. ¿Cómo vas a cuidar nuestro patrimonio ambiental si dejás que cualquiera venga, que baje cajones con muertos o gente con grilletes? Tanto que les preocupa el ser humano. Estas son cosas que llaman la atención. Son cosas que no se dicen, que la gente no dice. Hay temas que son tabú.

—¿Qué otro tema es tabú?

—La ley de recursos hidrobiológicos que hace que Dinara tenga que controlar lo que los científicos que estudian en nuestra facultad, eso me parece preocupante. Que no dejen que los científicos compartan lo que sepan sobre la calidad del agua, es preocupante. Y todo para firmar acuerdos con empresas, contratos que firma el Poder Ejecutivo con empresas que vienen a llevarse nuestro patrimonio. La gente me dice en las redes que dejo gente sin trabajo por opinar sobre UPM y la realidad es que va a trabajar menos gente de la que dicen, con un costo para el país enorme. Para eso invirtamos la plata de otra manera, para no tener un impacto tan grande en materia ecológica. No hablo irresponsablemente, estudié el tema.

—Me decías que la gente te caía por hablar mal de UPM. ¿Critican más que hables de eso o por mostrar tu vida privada?

—Creo que por UPM te diría. La verdad que con mi vida privada la gente me ha tratado con más respeto por ser honesta y por ser congruente con lo que digo y pienso. Yo soy así, por más que te guste o no, soy así, y no te oculto nada raro. Mirá, parezco un candidato a la presidencia, ¿por qué no? Con Agus siento que puedo hacer lo que sea, aunque suene cursi. Siento que puedo tirarme al agua y hacer lo que sea. Agus despertó eso en mí, me ha levantado a todo nivel. Mismo la percepción que tenía de mí misma. Mirá si será importante el amor en la vida de las personas. Pero sí, hay pila de cosas que me llenan de entusiasmo porque hay luchas que podemos dar, y que no todo está perdido. Por más que cuando prendemos la tele parece que todo está mal, me parece que puedo ver una luz, hay tiempo para revertir cosas que están mal, cosas que nos hemos equivocado, porque también me he equivocado.

—¿Y qué hacés por el medioambiente?

—Intento ser responsable con el medioambiente, hace más de un año que reciclo, separo basura, lavo las latas para reciclar. Es una luz que veo y que digo, que bueno poder compartir esto, para que la esperanza no quede en la Caja de Pandora, que todos podamos ver la esperanza, porque en esa dirección hay que ir.

—¿Cuándo empezaste con esto?

—Empecé sin darme cuenta. No soy el Dalai Lama de la ecología, como carne, hay cosas que muchos ambientalistas pueden ver en mí y asustarse porque no hago todo perfecto en ese sentido. Hago lo que puedo, no tengo auto, debería usar más la bicicleta. En ese sentido me quedan muchas cosas por mejorar en mi vida. Me gustaría ser vegana, quiero que se termine la crueldad hacia los animales. En una época fui vegetariana, por casi nueve meses y después volví con toda intensidad, mal yo.

—Bueno, la carne es débil.

—Nunca mejor dicho. Son muchas cosas que hay que cambiar. Tengo pila de cosas para cambiar, esto es un camino, y lo lindo no es solo el resultado, es el camino por recorrer. Y todos los conocimientos que vas adquiriendo, al final te fortalecen como persona, forjan el carácter y te marcan el camino hacia ser mejor pero sin esa ilusión de ser perfectos, porque nadie lo es.

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