El cine nacional ya no es una fantasía. Cinco estrenos y por lo menos ocho rodajes previstos para 2007 demuestran que, a los golpes, el séptimo arte va plantando raíces en nuestro país y que además puede llegar a convertirse en un negocio.
El Desfile de Llamadas fue el primer escenario para la nueva película de tono documental del director Sebastián Bednarik. Mientras La Matinée realiza una gira por los tablados y se convierte en el film que busca reivindicar el "cine itinerante", de masas y al aire libre, el mismo equipo técnico se plantea plasmar la vida carnavalesca de Cachila Silva, dueño de la comparsa Cuareim 1080, en la nueva producción Cachila. Esta vez no habrá entrevistas, sino que la cámara será testigo de cómo una familia se prepara para la tradicional fiesta de Carnaval.
Por otro lado, Acné, ópera prima de Federico Veiroj, inició rodaje el 27 de marzo y seguirá filmando durante seis semanas en Montevideo, dándole continuidad a la historia del adolescente Rafael Bregman, que nació con el corto estrenado en 2004 Bregman, el siguiente.
La productora Control Z (25 Watts, Whisky y La perrera) será la encargada de rodar este proyecto y, si se consigue el financiamiento a tiempo, también se grabará Gigante, película de Adrián Biniez que cuenta la historia del guardia de seguridad de un supermercado que se enamora platónicamente de una de las empleadas.
Beatriz Flores Silva, primera directora en incluir una avant-premiére con alfombra roja, planea volver a sorprender al público uruguayo con la que será la producción más cara filmada en el país. Se prevé que en pocos días el rodaje de Polvo nuestro que estás en los cielos, que incluye construcción de decorados de la década de 1960 y usos de tecnología de punta para los efectos especiales. La cuarta película de la directora cuenta la historia de Masángeles, una niña de 7 años que, tras el suicidio de su madre, debe vivir con la familia neurótica de su padre, en un momento difícil para el país con la dictadura pisándole los talones.
Por su parte, Natalia Oreiro será la protagonista de Rambleras, segunda película de la uruguaya Daniela Speranza, co-producida por Argentina y México, que trata sobre el reencuentro de unas amigas con la rambla como telón de fondo. Esta producción es muy esperada ya que ganó la convocatoria en la mayoría de los fondos a los que fue presentado el guión, también a cargo de la directora. Con rodaje en Montevideo y Buenos Aires, la grabación sería en setiembre.
Y la lista sigue: Lavorágine Films cuenta con seis proyectos en desarrollo, dos de ellos a filmarse en el correr de 2007. El cuarto de Leo, de Enrique Buchichio, y Flacas Vacas, de Santiago Svirsky. Mientras el primero cuenta la desesperante situación de un veinteañero homosexual que no sabe cómo resolver su vida, la segunda relata las complicadas vacaciones de tres amigas en un balneario solitario que acaba de incendiarse.
¿UN BUEN NEGOCIO? En estos últimos años el cine dejó de verse como una actividad realizada por amor al arte: hay quienes tantean la posibilidad de transformarlo en un negocio, equiparándolo con el auge publicitario de vender servicios de producción. La productora audiovisual Salado Media, que en agosto estrenará su primer largo La cáscara, pretende seguir produciendo guiones propios y ajenos. Según la productora ejecutiva, Mariana Secco, "el principal problema de filmar largos en Uruguay es la falta de locaciones: no hay suficiente variedad arquitectónica. Los actores son excelentes y si el director es bueno sabe cómo sacarles lo mejor. Los técnicos absorbieron experiencia con tanto rodaje publicitario que ahora vuelcan al cine y, en cuanto a equipos, aquí existen empresas que tienen los mejores del mercado".
En la misma línea, Metrópolis Films, protagonista de la llegada de Hollywood a Uruguay con la producción de Vicio en Miami, demostró que en nuestro país se pueden gestionar proyectos gigantes. Hasta el mes de enero, estuvo encargada de la producción en América del Sur de la película Zoop in South America, film de acción australiano al estilo Indiana Jones, producido por Endemol Films de Holanda. "Vicio en Miami demostró al mundo que desde Uruguay se pueden gestionar proyectos gigantes. Actualmente estamos produciendo tres proyectos muy ambiciosos para películas de Inglaterra y Estados Unidos", explica Andrés Rosenblatt, director de Metrópolis. Aunque no todas las propuestas puedan filmarse en nuestro país por distintos impedimentos, eso no quita que se produzcan desde aquí y que, tanto técnicos como productores e intérpretes nacionales, puedan rodar en el extranjero.
Ese fue el caso de las actrices Noelia Campo, Soledad Gilmet y la consagrada Natalia Oreiro, que protagonizaron la quinta película del director rosarino Gustavo Postiglione, La peli. Además, los actores César Troncoso, Jorge Bolani, Roxana Blanco y Walter Reyno, nuestros intérpretes con mayor experiencia en cine, compartieron reparto con Darío Grandinetti y Tato Pavlosky en Matar a todos, rodada a fines del año pasado, dirigida por Esteban Schroeder (El viñedo) y con un guión que fue corregido por Guillermo Arriaga (Babel) y Zachary Sklar (JFK), que trata el caso del científico chileno Eugenio Berríos. Este es uno de los estrenos más esperados para el 2007 junto con El baño del Papa, de Enrique Fernández y del nominado al Oscar a Mejor Fotografía por Ciudad de Dios, César Charlone. Al igual que En la puta vida (Beatriz Flores Silva), esta película fue producida por LaRoux Cine y cuenta las falsas expectativas de riqueza que generó en la población de Cerro Largo la visita de Juan Pablo II en 1988, enfocada en la tragicómica suerte de Beto, a quien se le ocurre la maravillosa y fallida idea de alquilar un retrete durante el acontecimiento. Recientemente se conoció la noticia de que el Festival de Cannes consideraría su inclusión entre las obras a exhibirse, lo que incrementa la inquietud por la emisión del film rodado en 2005 que aún se encuentra en post producción.
A CONSEGUIR PADRINO. Los festivales son mucho más importantes de lo que parecen. Si la nueva moda es el cine latinoamericano, la inclusión de una película proveniente de un país tan remoto como el nuestro causa grandes expectativas. La buena calidad de las obras presentadas y la aceptación del público permiten que productores y vendedores internacionales se interesen por nuestras realizaciones. De esta forma, se les hace más fácil a los productores uruguayos conseguir co-productores que financien guiones y vendedores que se encarguen de distribuir la película terminada en los mercados extranjeros.
Aunque las co-producciones parecen ser la solución a todos los problemas, no es así. A cambio de la inversión inicial, se ceden beneficios que a veces son esenciales para obtener alguna ganancia. Por ejemplo, se negocian territorios de distribución del film, lo que asegura al co- productor un porcentaje de los derechos de la película para el país que determine. En estos casos los productores uruguayos sacrifican su posible ganancia surgida de la comercialización de la película en ese país. Sin embargo, se debe aceptar que este tipo de producciones son las que hacen posibles que las obras uruguayas circulen por el mundo y que no duerman en los estantes de tres videoclubes nacionales. Además, la reciente medida tomada por el gobierno de exonerar de impuestos aquellas producciones que incluyan inversiones extranjeras, es una forma de fomentar el cine, permitiendo que por un lado bajen los costos de producción y que por el otro los co-productores vean atractivo nuestro mercado.
Con un público espectador tan chico como el nuestro, ganar dinero produciendo cine parece casi imposible: las ganancias recaudadas por las entradas al cine no cubren ni la mitad del costo de una producción. Claro está en el caso de En la Puta Vida, la película uruguaya más vista en nuestro país con 140 mil espectadores y la más vista del año (2002), primera película nacional que supera en taquilla a las americanas. El tercer film de Beatriz Flores Silva tuvo un costo total de un millón y medio de dólares y fue co- producida por Bélgica, Cuba, Venezuela y España. Ganó 17 premios internacionales y participó en los más importantes festivales, entre ellos San Sebastián, y fue la película uruguaya preseleccionada para los Premios Oscar de 2002. Así y todo la directora perdió dinero haciéndola: no pudo recuperar el total de sus gastos de inversión.
EN BUSCA DE FONDOS. Ibermedia y el Fona son los dos fondos principales a los que acceden los cineastas uruguayos. Ibermedia destina 145.000 dólares a sus dos llamados anuales (hasta 2006 era un solo llamado) a proyectos en desarrollo, co-producción y ventas internacionales, y el Fona (Intendencia Municipal de Montevideo) premia con 1.650.000 pesos a los proyectos de ficción con 900.000 pesos a los documentales.
De cuarenta y nueve proyectos presentados en 2006, quince eran documentales, lo que demuestra el auge de este género como manera de contar, ya que las historias son diversas: Durazno Rock, Tabaré Rivero, Manual para ser un macho alfa (Lobos marinos), Desde adentro (cárcel). La producción documental resulta más económica y tiene gran prestigio en un mercado que valora el cine de autor, al que se acerca este tipo de producciones.
Por otro lado, Uruguay es un gran productor de cortometrajes, lógicamente por la diferencia de costos que implica, ya que la duración de un corto es de entre tres y veinticinco minutos promedio. Este tipo de producciones son cada vez más valoradas, existiendo directores que solamente se encuentran interesados en realizar cortos, destinando grandes sumas de dinero a éstos. Festivales como La Pedrera Short Festival demuestran que los directores uruguayos saben manejar este tipo de realizaciones: Guillermo Kloetzer, con su corto Machos Marinos, logró el premio del público como Mejor Obra presentada, compitiendo con realizaciones de Alemania, España, Francia, Argentina, Chile y Estados Unidos, entre varios países.
Recientemente, en el Festival de Cine Fantástico, también fue un cortometraje nacional el ganador: Extra, extra, de Diego Melo.
MÁS PRODUCTORAS. El auge del cine nacional y el incremento de profesionales que enfocan su trabajo en esta industria exigieron la creación de productoras que centren su trabajo en producir cine. Lavorágine Films, liderada por Natacha López, es una de las productoras más viejas en el mercado y que más proyectos presenta en los fondos de financiamiento. Teniendo en su haber la producción de El viaje hacia el mar y Ruido, hoy trabaja en conjunto con Mandarina Films, la responsable del corto Noche Fría premiado en La Pedrera Short Festival. Entre ambas manejan la mayoría de los proyectos cinematográficos.
Control Z, presidida por Fernando Epstein, es la productora que más expectativas genera entre el público uruguayo a raíz de sus antecedentes con 25 Watts, Whisky y La perrera. Esta productora es la responsable de haber abierto las puertas del mundo a las producciones cinematográficas uruguayas, estando compuesta por un equipo de gente joven y exitosa que mantiene constante el mismo grupo de profesionales.
Por otro lado, Coral surgió con la producción de La Matinée. Lo que comenzó como un proyecto experimental, superó las expectativas de sus propios creadores y sobre la marcha Sebastián Bednarik y Andrés Varela crearon una empresa que se autodefine como "productora de espectáculos". Coral fue innovadora en su manera de exhibir su ópera prima, estrenando La Matinée en el Teatro de Verano y proyectándola en tablados a un precio accesible a todos, reservando el estreno de la misma en circuito comercial para mayo. Según informó su productora, Lucía Gaviglio, se trata de una estrategia surgida desde la empresa con el fin de no perder el concepto de "matinée" que acompañó la realización del documental. Coral se encarga también de gestionar espectáculos: próximamente presentará una propuesta sobre candombe.
LaRoux Cine, dirigida por una de las productoras con más experiencia de nuestro país, Elena Roux, surgió en 2004 con la realización de El baño del Papa y, aunque su primera película aún no se ha estrenado, también se encargaron de producir Orlando Vargas y mantienen dos proyectos en desarrollo: El interior y Uruguayos campeones. Además, prepara dos nuevos largometrajes: El abuso, la fuga de Punta Carretas y La Ruta de San Baltazar.
En cuanto a Matar a todos, significó el regreso de Esteban Schroeder, que se encuentra radicado en Chile y que desde El viñedo (2000) se mantuvo alejado de nuestro país. Hoy su productora, Esteban Schroeder y Asociados, planea producir su próxima película en Uruguay. Se trata de una adaptación de la novela de Juan Grompone, Asesinato en el Hotel de Baños, que se rodaría en el escenario preferido por la mayoría de los cineastas: Piriápolis.
Considerando que las productoras audiovisuales han decidido sumarse a este movimiento cinematográfico, podemos afirmar que ya pasó la época en que se podía asegurar cuántas películas uruguayas se rodarían en un año. Hoy no se podría armar una lista con los actores que participarían en ellas, ni mucho menos de los directores, que cada vez son más y más jóvenes. Pasada la mala racha, todo indica que el cine nacional al fin encontró su lugar y que comenzó a existir sin cortes.
Cine fantástico
EL GUSTO POR LA SANGRE. Existe un sector cinematográfico que busca despegarse de las historias costumbristas que tanto identifican al cine nacional. Desde el 2004, un nuevo género se sumó a nuestra escasa producción: el cine fantástico. Este tipo de realización suele presentarse en forma de cortometrajes que triunfan en festivales. En 2004, Redrat, la rata retobada, de Guillermo Kloetzer, resultó ganadora del Premio del Jurado en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre (BARS), al que asisten aproximadamente ocho mil espectadores. El gusto por las obras bizarras se continuó con la superproducción del cortometraje El cojonudo, de Federico Álvarez, realizado por la productora Paris Texas y ganador en BARS2006 como Mejor Cortometraje según el jurado y el público. Maximiliano Contenti y Germán Vila se postulan como los nuevos precursores de este cine de terror made in Uruguay, con obras como Les escaliers fruitiers (tachada de ultrabizarra) y Muñeco viviente V, y La balada de Vlad Tepes, respectivamente.
Por otra parte, la segunda edición del Festival Montevideo Fantástico que se realizó en el Cine Universitario, quintuplicó su asistencia: 1.200 personas se acercaron a ver los 38 films, entre los que se contaban doce cortos uruguayos. El gran ganador fue Extra, extra, de Diego Melo.