Entrevista

Fernanda Cabrera: "En el periodismo no hay que ser opositor"

La periodista de Telemundo de mañana lleva 13 años en ese rol, que le implica despertarse a las 4:00 AM. No tiene redes sociales, a las que define como "peligrosas". Habla de su perfil como notera incisiva que ejerce menos por razones de tiempo y se declara, políticamente, como de "mente abierta". 

Fernanda Cabrera
Fernanda Cabrera. Fotos. Leó Mainé. 

—Llevás más de 20 años en los medios, ¿a tu juicio qué tiempos se están viviendo para el periodismo?

—De muchos cambios. El uso de las redes sociales me da temor porque parece que lo que importa es la inmediatez por dar una noticia o ser agudos en la opinión. El rigor y otros valores periodísticos que deberían ser más relevantes están quedando en segundo plano y es preocupante.

—No tenés redes sociales, ¿por qué?

—Solo uso Instagram y abrí la cuenta hace muy poco. No me gustan las redes sociales. En Twitter me parece que la gente se esfuerza por opinar de absolutamente todo. Además, hay una descarga de mala onda insoportable para mí. La críticas se hacen de forma bastarda, con anonimato y mala intención. No entiendo por qué lo hacen. No me parece constructivo y tampoco es importante la opinión de cada uno sobre todas las cosas. En mi caso, mi opinión me gusta darla en los círculos familiares o de amigos, como fue siempre. Me pareció que por Instagram no era tan así y también es relevante el espacio que la da a la fotografía, que me gusta mucho.

—¿Buscaste alguna vez tu nombre en las redes sociales o en Google?

—No, ¿por qué haría eso? No me parece sano. Cuando uno tiene un trabajo público, la gente se siente con el derecho de opinar de la imagen, el trabajo, de la vida y obra de esa persona. No estoy de acuerdo con eso. Me niego a cargar con la mirada de los demás. Trato de que me importe poco y seguir adelante con mis convicciones y atendiendo la opinión de la gente que sé que es bien intencionada.

Fernanda Cabrera
Fernanda Cabrera volvió al entrenamiento de ballet. Foto: Leó Mainé. 

—¿Te costó llegar a esa posición?

—Es parte del crecimiento. Trabajo en los medios desde los 18 años. Para mí es un trabajo más la televisión. No lo tomo como una rendición de examen diario, menos en las redes sociales. También soy contraria a todo el relacionamiento que se da por las redes. Incluso le tengo miedo al uso que le damos al celular y cómo esas aplicaciones nos llenan los vacíos. Ya no tenemos espacio para aburrirnos, para pensar, para relacionarnos de forma interpersonal. Me asusta un poco.

—¿Con tus hijos de 9 y 6 años tomás recaudos al respecto?

—No. Debería de hacerlo. Pero no soy una madre controladora. Por ahora son chicos también.

—En cierto momento dijiste que además de conducción, lo que más te gustaba del periodismo televisivo eran las notas en la calle, ¿sigue siendo así?

—Sí. Las notas que más me gustan son las historias de vida que terminan siendo atractivas por sencillas.

—Sin embargo, cultivaste por años un perfil incisivo...

—Lo sigo manteniendo. Pienso que tiene que ver con la curiosidad innata en mi personalidad y propia de la profesión bien entendida. El periodismo es un servicio y tratamos de acercarnos lo más posible a la verdad. Para eso, tenemos que preguntar y repreguntar a todos los protagonistas.

—¿Por qué lo hacés menos en la actualidad?

—Las ganas no se me fueron. Siempre que tengo la oportunidad lo hago. Por una reestructura reciente del noticiero, trabajo menos horas y salgo menos a la calle.

—Trabajás en TV desde la década del 90. ¿con qué presidentes dirías que tuviste mejor relacionamiento?

—Con todos trabajé desde el respeto. Con (Julio María) Sanguinetti y con (Jorge) Batlle he compartido viajes, lo que hizo que tuviera un vínculo más cercano. Después ya no, más allá de que también me he llevado bien con Tabaré Vázquez y con José Mujica en las ocasiones en las que les hice notas.

—Se van a cumplir 15 años de gobiernos de izquierda en el país, ¿qué balance hacés como periodista?

—Pienso que el primer gobierno del Frente Amplio fue el que marcó la diferencia. No me puedo olvidar del momento en que aparecieron los restos de Ubagésner Chaves Sosa. Se me caían las lágrimas. No podía creerlo. Fueron cosas muy fuertes y marcaron una diferencia histórica. También hubo otros hitos, como la reinstalación de los consejos de salarios o los esfuerzos por abatir la pobreza y generar más equidades. En lo social también hubo avances; en el Parlamento se está discutiendo una ley trans. Eso era impensable hace 10 años. Igual que el matrimonio igualitario o la legalización del aborto.

Fernanda Cabrera
Fernanda Cabrera. Foto: Leó Mainé. 

—¿Y qué criticarías de estos 15 años de gobiernos de izquierda?

—A mí me cuestan las dicotomías y en especial la de izquierda y derecha. Creo que los gobierno toman sus decisiones básicamente por los contextos y no por la ideología que se supone que siguen. Con sus defectos y con sus virtudes, el gobierno de Batlle no hubiera sido el mismo sin la crisis de 2002. Y el de Vázquez o Mujica sin la estabilidad económica que tuvo. Así que desde ese punto de vista no sé qué puede ser criticable...

—¿Cuál es tu visión sobre el problema de la inseguridad?

—Me preocupa la inseguridad y la violencia de la sociedad. Pero no son procesos propios del Uruguay y me cuesta relacionarnos con los gobiernos o con los ministros. Son fenómenos mucho más complejos.

—Pero un gobierno puede tomar unas medidas u otras o no tomarlas...

—Sí, pero tampoco veo que desde otros sectores se plantean medidas realmente efectivas contra la violencia. Lo que veo es que la inseguridad se está tomando como bandera para el juego político electoral. Y no sé si ese el camino.

—Ignacio Álvarez dijo el otro día que el periodista debe ser "opositor", sin importar la orientación del gobierno de turno. ¿Coincidís?

—No. Creo que ese es un pensamiento muy básico. Los periodistas tienen que hacer todas las preguntas necesarias para acercarse lo máximo posible a la verdad. No se trata de un rol "opositor". Está bueno mostrar "todas" las cosas. No las que supuestamente tienen una dirección opositora o aquellas que aparentemente el oficialismo quiere ocultar. Para empezar porque ese razonamiento ya parte de la base de que hay cosas ocultas. Y lo otro es que debemos cuestionar a todos y preguntar y repreguntar a todos. No solo al gobierno. Creo que ahí también está la imparcialidad. Todos votamos pero no te tiene que pesar a la hora de hacer una nota.

—¿Cómo te ubicás en el espectro izquierda - derecha?

—Yo tengo la tranquilidad que desde que empecé en el periodismo cada vez que la hacía notas a alguien del Partido Colorado o Nacional me acusaban de comunista. Y cuando hacía notas a los líderes del Frente Amplio me decían "facha". Si eso pasa, vas por buen camino. Si me preguntás como ciudadana, yo tengo una cabeza abierta. No me gusta encasillarme. Para todo, descreo de las cosas que aparecen como blancas o negras. Busco los matices. Y en el fondo soy optimista y creo que nuestros hijos serán mejores que nosotros. Creo en la humanidad, a pesar de que algunas noticias me hacen desconfiar, como lo que sucede en Brasil. Que (Jair) Bolsonaro esté a un paso de la Presidencia me parece increíble. No entiendo cómo generó tanto apoyo un hombre que habló con tanto odio de ciertas cosas.

—¿Qué te parece el estilo de José Mujica?

—Él es así. Lo que me gusta de él es que hace lo que pregona. No es un personaje.

—¿Cuáles serán las claves del año electoral que se viene?

—Va a ser un año marcado por lo que suceda en la región. Si Bolsonaro se confirma como presidente en Brasil, va a incidir. También habrá qué ver quiénes se confirman como candidatos... Va a estar interesante.

—¿Cuál o cuáles dirías que fue el conflicto con entrevistas que más recuerdas?

—Hubo uno bastante notorio con El Turco Abdala. Cuando era "el soldado del Foro Batllista", yo estaba en el Palacio Legislativo y se había destapado la olla sobre algunos casos de corrupción vinculados al Foro. Estaba haciendo notas y al preguntarle sobre eso se enojó y me zarandeó de un brazo. Pero bueno, ya está. Ahora que ha trabajado en el canal me lo crucé y él actúa como si nada hubiera pasado. Y para mí también. Son cosas superadas. Otro caso sonado fue con Gregorio Álvarez, quien dijo el juzgado que lo había lastimado en una mano.

—¿Has vivido alguna situación de acoso por ser mujer?

—No. Lo que sí creo es que sigue existiendo el machismo en los medios. Los hombres ganan más o están en lugares de mayor poder de decisión.

—¿Sos feminista?

—Soy una luchadora por la igualdad.

—¿Estás satisfecha con tu lugar en Canal 12?

—Me gustaría estar más. Desde siempre tengo pendiente hacer un programa de entrevistas. El formato me gusta mucho. También la actuación es algo pendiente en vida. No descarto en el futuro algún proyecto en ese sentido.

El regreso al ballet

Fernanda Cabrera (43 años) practicó ballet en su infancia durante siete años. Hace un tiempo regresó para tomar clases de entrenamiento de ballet en el María Riccetto Studio. Se trata de ejercicios de elongación y posturas vinculadas a la danza pero con énfasis en lo físico y no en lo artístico. "Me encanta. Fue como volver a una parte de mí", asegura la periodista.

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