Cecilia Milone: "No me siento extranjera en Uruguay"

Cecilia Milone. Foto: Juan Manuel Ramos

ENTREVISTA

La actriz y cantante argentina regresa a Montevideo para uno de sus papeles más emblemáticos: Mina Murray, la enamorada del conde Drácula en una versión musical que por primera vez llega a Uruguay.

Cecilia Milone. Foto: Juan Manuel Ramos
La versión de Drácula de Pepe Cibrián se presentará entre el 19 y el 22 de julio en el Teatro El Galpón. Foto: Juan Manuel Ramos

-Has vuelto al papel de Mina Murray en el musical Drácula que se reestrenó en Buenos Aires y se presenta el próximo fin de semana en Montevideo. ¿Qué representa para vos este regreso?

-Con Drácula empecé mi carrera en el año 1991, así que para mí representa una experiencia muy particular volver a este musical, que se repuso con gran éxito en Argentina, en el Luna Park, y ahora estamos en gira por todo el país y por Montevideo.

-¿Cuánto te marcó esta participación?

-Me marcó como artista e intérprete pero también como persona. Mi vínculo con Pepe Cibrián nació con Drácula y tanto él como su familia me “adoptaron”. Soy quien soy en gran parte gracias a Drácula.

-¿Cuánto cambió o evolucionó el espectáculo desde que aquella primera versión?

-No hubo grandes cambios. Creo que el mayor crecimiento ha sido el nuestro a lo largo del tiempo. Pero el musical, con sus textos y puesta en escena, sigue igual de vivo de cuando nació. Para nosotros, para Juan Rodó que hace de Drácula y para mí, la obra nos permite un desarrollo actoral y en la canción que está buenísimo. Durante el primer acto mi personaje transita por un lugar mucho menos dramático y en el segundo, pasa a situaciones de profundo terror, angustia y también valentía. Como actriz tiene muchos colores y vocalmente se va acompañando esos sentimientos con melodías muy intensas.

-En alguna de sus etapas anteriores, ¿Drácula se presentó en Uruguay?

-Se hizo alguna presentación acotada, pero esta es la primera vez que venimos con la versión completa. Es el mismo espectáculo con el estamos en gira en Argentina y que implica un movimiento de producción enorme. Traemos la escenografía y somos casi 30 personas en el elenco. Es una producción muy grande y muy seria. Ahora hicimos un alto en la gira para hacer la mudanza de los elementos de la escenografía y vestuario, lo que implica trámites de aduana y demás. Venimos con una propuesta al mismo nivel de lo que hacemos en Buenos Aires porque así lo merece una ciudad tan importante como Montevideo. Yo siempre digo que nunca tuve la fantasía triunfar en el extranjero, pero sí en Uruguay, donde no me siento extranjera.

Cecilia Milone. Foto: Juan Manuel Ramos
Cecilia Milone. Foto: Juan Manuel Ramos

-¿Cómo transitaste el período de pandemia, con la oferta artística completamente cerrada?

-Hubo momentos difíciles. Con Nito (Artaza, su pareja) creamos una modalidad que se llamó teatro en auto, a la manera del auto cine. Ese proyecto implicó la creación de dos shows propios, uno de tango y un music hall, que tuvieron gran suceso dentro de las posibilidades. Fue muy liberadora la experiencia. Además de la retribución económica, nos permitió colocar la cabeza en otro lugar y que el alma de artista, que estaba como encarcelada, saliera en libertad. La devolución del público fue fantástica: los aplausos eran bocinazos o cuando algo los emocionaba, la gente prendía las luces del auto. Ver todas esas luces prendidas fue de las experiencias más fuertes que viví en mi vida sobre un escenario. Hay que considerar también que todos nos sentíamos como en el medio de una guerra que no se sabía en qué momento iba a terminar. Me hizo acordar a mi debut con Drácula en 1991.

-El período de cuarentena más estricta que hubo en Argentina, ¿cómo lo vivieron con Nito?

-Al principio la pasamos muy mal. A Nito, que de por sí es hipocondríaco, el encierro le multiplicó la hipocondría. Fue muy fuerte. Estuvo meses sin salir de casa. Era yo lo que hacía los mandados o paseaba el perro y era la que ponía la energía positiva. Soy más resistente. Anímicamente tengo un carácter más optimista. Aunque yo canto tango, él se bajonea más que yo. Pero bueno, ya pasó. Salimos airosos.

-¿Afectó a la convivencia esa situación de encierro?

-No, pero en determinado momento me sentí agotada, no de la pareja pero sí de la situación. Era yo la que hacía todo: era la única fuente de optimismo. Era mi optimismo para todo, lo que me generó una situación de estrés importante. Pero la convivencia no se afectó. Cuando uno ama, aunque esté agotado, sigue poniendo buena energía y siente que está salvando lo que ama. Nito llegó a estar aterrado y yo sentía que lo estaba rescatando de la tristeza, lo que a la vez me hacía sentir bien.

-Hoy la situación es diferente, con una reapertura de salas y propuestas. ¿Qué secuelas quedaron en el mundo artístico?

-Sí, ahora estamos viviendo una situación de apertura, más allá de que el virus continúa. Igualmente, te diría que las ciudades cambiaron su dinámica nocturna. No sé en Montevideo, pero en Buenos Aires hubo teatros, tanguerías y boliches que se perdieron. El otro día me contaban de una situación similar en Ciudad de México. La ciudad nocturna se redujo, esa ciudad que a mí tanto me gusta. Es muy doloroso porque yo amo la noche. Soy de la noche, por mi profesión yo brillo de noche.

-Como Drácula…

-Así es.

-Antes de este papel, ¿te interesó esta historia y el mundo de los vampiros?

-Es una historia impactante, un clásico. Pero yo era cero vampiros. La versión de Pepe (Cibrián) de la novela de Bram Stoker tiene un color mucho más romántico y hasta filosófico. Se trata del triunfo del bien sobre el mal, de redimir el mal con amor. Esa historia me identifica absolutamente, porque yo soy muy de ganarle al vampiro con amor. Soy esa mujer que con el crucifijo se alza y dice: “Voy a vencer el mal”. Con la pandemia pasó algo de eso: con alegría y optimismo la pasamos lo mejor posible. En eso soy muy Mina Murray.

-Como intérprete de tangos, ¿estás haciendo algo?

-En este momento estoy dedicada 100% a Drácula, que es una pieza que requiere de mucha demanda. Para más adelante estamos planificando algo. Para la temporada de verano estamos planificando algo con Nito, aunque con roles distintos. Yo voy a estar en la dirección, algo a lo que le estoy tomando el gustito.

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