ENTREVISTA

Carolina Domínguez y su nueva vida en España

La periodista fue a Madrid para una maestría en el diario El Mundo y se enamoró de la ciudad. Resolvió quedarse definitivamente en España, la tierra de raíces familiares. De visita en Uruguay por las fiestas, contó a Sábado Show sobre su nueva vida en el viejo continente.

Carolina Domínguez

—¿Por qué decidiste quedarte a vivir en Madrid después de terminar el máster de un año en el diario El Mundo?

—Yo me había ido a España en 2017 para volver a Uruguay en octubre de 2018. Pero me enamoré de Madrid. Enfrenté la difícil decisión de pensar qué hago con mi vida y resolví quedarme. Me gustó mucho la ciudad y establecí vínculos muy fuertes. Me hice muchos amigos.  

—¿Qué te dejó la experiencia de trabajar en ese diario?

—Me redescubrí en la faceta de escribir, que es algo que nunca había hecho. El máster me dio la confianza para escribir y tomarme libertades narrativas. Ahora sigo como colaboradora en El Mundo.

—Antes de venir de visita a Uruguay empezaste a salir al aire en el canal La Sexta de Madrid, ¿cómo te llegó esa oportunidad?

—Cuando tomé la decisión de quedarme a vivir en Madrid, me puse a buscar trabajo. La mano estaba difícil, entonces resolví pasar las fiestas en Uruguay y después volver a Madrid para seguir buscando. Justo tres días después de comprar el pasaje, me surgió la posibilidad de tener una reunión en La Sexta. Trabajar en un medio audiovisual en España era algo soñado, y La Sexta es un canal que me encanta. Yo pensaba que mi acento y mi forma de hablar podía ser una dificultad, pero me dieron para adelante desde el primer momento.

—¿Cómo dieron con vos?

—Molesté a mucha gente pidiéndole ayuda para conseguir trabajo como periodista en cualquier medio. En El Mundo veían que yo venía de televisión, y uno de los que molesté habló con alguien de La Sexta. Fue increíble, no me lo esperaba.

Carolina Domínguez
Carolina Domínguez. Foto: Leo Mainé. 

—¿Cómo fue la primera reunión?

—Llegué sin saber cuál era el trabajo que me iban a ofrecer. Me hicieron una prueba escrita sobre actualidad, ortografía y todo. Por suerte salió todo bien. Me volvieron a llamar días después para decirme que quedaba.

—¿La primera propuesta fue para salir al aire?

-Sí, me dijeron para ser reportera del noticiero. Un día estaba editando un informe, y me dijeron de ir a hacer “un directo”, que es un móvil en vivo. Era la cobertura de la marcha contra la violencia de género. Se trabaja muy bien como periodista de La Sexta. Yo estaba muy cómoda trabajando en El Mundo, pero extrañaba la televisión. Me volvió la adrenalina. 

—¿Cómo es tu rutina desde que empezaste a trabajar ahí?

—Trabajo de jueves a domingos para el noticiero del fin de semana. Puedo hacer informes especiales y tengo libre de lunes a miércoles, que es fantástico, porque allá la ciudad está viva siempre. 

—¿Qué diferencias encontraste con el trabajo en un noticiero de Montevideo?

—Es muy distinto. El noticiero de España dura 40 minutos, entonces los informes tienen que durar un minuto y medio a reventar. Es todo muy dinámico. Siempre surge información a último momento, y si hay que levantar algo se hace. Se trabaja en equipo y hay un buen ambiente de trabajo.

—¿En Uruguay te ha tocado trabajar en ambientes no tan buenos?

—En la vida uno se topa con muchos ambientes de trabajo y va eligiendo. Cuando no me sentí cómoda, lo hablé.

—En España te encontraste con tu familia paterna a la que no conocías, ¿cómo fue ese momento?

—Fue muy fuerte. Estuve un año en España y no había podido tener esos 10 días para irme a Galicia. Apenas terminé el máster en setiembre, me tomé el avión y me fui. El lugar que vivía papá se llama Pereyra en la localidad de Bande y viven 48 personas. Me lo imaginé mil veces, pero nada se asemejó a lo que viví. Me encontré con los primos de mi padre, vecinos, gente que conoció a mi abuela y a mi padre. Me contaron anécdotas, me mostraron fotos, y le pude poner cara a mi bisabuelo.

—¿Tu abuelo viajó de España a Uruguay cuando tu padre era chico?

—Mi abuelo, mi abuela, mi tío y mi padre vinieron desde España para Uruguay. Los cuatro se tomaron el barco para Montevideo cuando mi padre tenía apenas cuatro años. Se vinieron a buscar la vida. En aquel momento la gente emigraba mucho para buscar una oportunidad. Ellos vinieron para Uruguay, otros se fueron para Suiza y otros se quedaron. Mi padre siempre había mantenido contacto con el resto de la familia que se quedó en España, pero yo nunca los había visto. Desde que los abracé el primer día me sentí en mi casa. Fue muy especial. 

—¿Te costó en algún aspecto adaptarte a vivir en España?

—Casi nada. Desde que llegué me sentí muy cómoda con la ciudad y con su gente.

—¿Nunca te sentiste sola?

-No, nunca. Me hice amigos muy rápido y siempre estuve en contacto con mi familia. Estoy súper feliz con mi barrio de allá. 

—¿Con quién vivís allá?

—Con otra gente. Es súper común que las personas compartan piso.

—¿Te preguntan por Luis Suárez y José Mujica cuando decís que sos uruguaya?

—Sí, cuando alguien dice que es uruguayo enseguida lo asocian a Mujica y a Suárez. En Madrid hay furor por Suárez, pero mucho más por Godín. Él es “el ídolo”. 

Carolina Domínguez
Foto: Leo Mainé. 

—¿Se te pegó alguna palabra o alguna expresión española?

—¡Sí! Digo “periódico”, “maleta”, “ordenador”... Hay palabras que fui absorbiendo a medida que las escribía en las notas y mis editores de El Mundo me las corregían. Y uso un montón de expresiones como “qué guay”, “me flipa” y algunas malas palabras (risas).

—Decías que te gusta que Madrid sea una ciudad que siempre está viva, ¿cómo la aprovechás vos?

—Me gusta mucho que siempre haya algo para hacer sin importar el día ni la hora. Tiene mucha oferta cultural, y yo voy mucho al teatro. Una de las mejores amigas que me hice en España es actriz y voy mucho al teatro con ella, incluso empecé a escribir sobre teatro para una página. También voy mucho al cine.

—¿Y salidas nocturnas?

—Los madrileños son de salir mucho, y nuestro grupo sale bastante. Vamos a tomar unas cañas, a comer y después a un boliche. Hay vida de noche todas las noches. Con mi grupo tenemos una sede que es el bar de los italianos al que vamos siempre.

—¿Conociste a algún chico durante tu estadía allá?

—Estoy sola y súper bien. Disfruto de este momento profesional que no me esperaba. Si aparece alguien, aparecerá. Por ahora no hay nadie que me retenga en Madrid.

—¿Cómo fueron los reencuentros en Uruguay estos días?

—Lo más importante fue abrazar a mis padres. Volver a verlos era lo que más necesitaba. El reencuentro con mi hermano, mi cuñada y mis sobrinos en el aeropuerto también fue muy emotivo, y volver a comer con ellos fue increíble. Después, fue muy lindo volver a ver a mis amigas. Me junté con Lu Brocal en su casa a las cuatro de la tarde y seguimos hablando hasta las 12 de la noche. Me fui porque al otro día ella se tenía que levantar temprano, pero sino hubiéramos seguido. Fui a lo de “La negra” Minozzo, fui a De Taquito, me queda ir a lo de Vala Niremberg y tengo muchísima gente más. No quiero perder ni un segundo de estar con alguien que me importe.  

—¿Y extrañabas lugares de Uruguay?

—Sí. Cuando estaba en España pensaba “qué ganas de estar en tal bar”, y de las primeras cosas que hice cuando llegué a Uruguay fue ir a ese bar. También precisaba juntarme a tomar mate en la rambla con amigos. Quiero aprovechar todo lo que puedo.

—¿Seguiste en contacto con Blanca Rodríguez desde España?

—He hablado. Me escribió cuando salió publicada mi nota sobre Galicia. Y cuando empecé a trabajar en La Sexta le mandé un mensaje para contarle. Mantuve el vínculo con muchos colegas de Uruguay.

—¿Seguiste la actualidad uruguaya desde allá?

—Entraba a los portales uruguayos por inercia. Lo que hice fue sumar un par de medios españoles, pero a los de Uruguay seguí entrando como siempre. De lo que no me enteraba en los portales, me llegaba por WhatsApp o por las redes.

—¿Te enteraste de la polémica en torno a la cadena nacional que presentó tu excompañero Fernando Vilar, por ejemplo?

—A España llega todo. Twitter explotó con ese tema. No sé si me sorprendió. Cada uno hace lo que quiere con su vida y yo no soy quién para criticar a nadie. Yo no hubiera aceptado. Me han ofrecido otras cosas vinculadas a ciertas organizaciones y las rechacé porque trato de no vincularme, pero respeto que cada uno decida sobre su vida.

—¿Cuáles son tus planes para las primeras semanas de enero, antes de volver a España?

—Me encantaría irme unos días de veraneo, pero mi vida es improvisada así que no sé. Quiero irme a Rocha, pero no lo tengo resuelto.

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