De las muchas dinámicas involucradas en la crisis en Siria, el cisma entre sunitas y chiitas es de las más potentes. Al gobierno de Assad lo domina una minoría alauita, una rama del islam chiita. Los iraníes son chiitas, al igual que los dirigentes en Irak. Los sauditas y la mayoría de los Estados del golfo son sunitas. Al igual que muchos entes extremistas, como Al Qaeda, que ven al conflicto desde sus propias agendas. Los radicales sunitas prestan más atención a Siria, y armas y combatientes cruzan la frontera desde Irak, y dirigentes de Al Qaeda llaman a la yihad en Siria.
Las opciones de Obama
Desde afuera
Washington no tiene ninguna intención de armar a los grupos sirios de oposición, como exhortaron dos senadores republicanos. Washington también descarta la intervención militar directa en este conflicto. Tras una década de guerras en Irak y Afganistán, y una intervención limitada en Libia, el presidente Obama no quiere ninguna aventura militar nueva en un año electoral. Ni tampoco el Pentágono, especialmente dado el muy bien integrado sistema de defensa aérea de Siria, suministrado por Rusia.