ABORTO CLANDESTINO A SEIS AÑOS DE LA LEY

El mal que no terminó con despenalizar

A pesar de que el aborto es legal desde 2012, el mercado paralelo de misoprostol no se acaba. El tráfico proviene del contrabando o de farmacias que lo venden sin receta o como remedio para úlceras. ¿Las clientas? Migrantes, mujeres que pasaron las 12 semanas, de ciudades donde nadie hace abortos.

El laboratorio Pfizer presentó una denuncia por falsificación. Foto: El País
El laboratorio Pfizer presentó una denuncia por falsificación. Foto: El País

Sola en su casa sintió los fuertes dolores de las contracciones que, se supone, una debe sentir durante el aborto. Las pastillas que se lo habían inducido, misoprostol, las había conseguido contactando a una mujer por internet. Ella le sugirió, durante su encuentro, buscar ayuda en línea o con organizaciones feministas, le entregó el blíster y se fue. Un tiempo más tarde, Lucía (no es su nombre real), se deshacía de dolor en su casa por un aborto que no parecía salir bien. Ocurre en 2016. El aborto es legal y gratuito hace tres años, pero esta escena no es inusual.

No siempre está claro de dónde sale el misoprostol que, incluso tras la despenalización del aborto, sigue alimentando el circuito ilegal. Esta semana, dos chilenos acusados de introducir la droga en el país llegaron extraditados por Interpol. Son dos piezas más del puzzle llamado Operación Pharma II, que comenzó en agosto del año pasado. Esta operación, que desmanteló una red de tráfico de misoprostol en el país, también develó que al menos tres farmacias venden, sin receta ni boleta, la droga abortiva.

Lo que sí está claro para médicos y organizaciones abocadas a la salud reproductiva y de la mujer es que el aborto clandestino sigue existiendo, y algunos de los motivos por los que no se termina.

Ocho semanas.

Lucía llevaba ocho semanas de embarazo cuando se enteró que estaba esperando un bebé. Un hijo no estaba en sus planes, y como la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) aprobada en 2012 permite a las mujeres abortar, fue al Hospital Pereira Rossell a comenzar el trámite.

Su periplo comenzó, como el de cualquiera, con la primera etapa de IVE: manifestar la voluntad de no tener el bebé, y que el personal médico no solo le explique en qué consiste, sino que le dé cinco días para considerar la decisión. "Uno de los reclamos que más escuchamos es el de no querer someterse a ese tribunal que cuestiona la decisión, o que las mandan a pensar", dice Martín Pereira, dirigente de la Federación de Funcionarios de Salud Pública. "Es uno de los motivos por los que vemos que las mujeres se buscan misoprostol por otro lado", agrega.

"Las primeras dos consultas eran para asesorarme y a la tercera me darían el medicamento", les dijo Lucía a miembros del Plenario de Trabajadoras, quienes lo publicaron en su web en ese entonces. Pero en el tercer encuentro se lo negaron.

El IVE es para uruguayas o extranjeras que tengan al menos un año de residencia, le dijeron. Y aunque ella, chilena, vivía en el país hacía más de dos, le explicaron que como había vuelto a Chile de visita hacía menos de un año, no calificaba. Eso resultaría no ser cierto, y ella encontró los papeles que lo probaban. Pero como tardó más de cinco semanas en hacerlo, se pasó de las 12 semanas y seis días, fecha límite de gestación prevista en la ley para poder realizar una interrupción. Volvieron a negarle el aborto.

La médica que la atendía, sin embargo, hizo todo para que Lucía lo consiguiera. Menos recetarle las pastillas. Le sugirió, en cambio, que acudiera al mercado ilegal. Hay una ordenanza, la 369, que es previa a la despenalización del aborto, que dice que los médicos deben asesorar, diagnosticar y asistir a mujeres que quieran interrumpir su embarazo, pero no facilitarles las maniobras abortivas. "No se les puede indicar dónde conseguir misoprostol pero sí hay que realizarles el diagnóstico de embarazo, ver la viabilidad, explicarles las situaciones de más o menos riesgo, a qué no deben exponerse, y cómo no tener complicaciones" si fueran a realizarse un aborto por sus propios medios, explica Ana Visconti, responsable del área de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud Pública (MSP). "Y también se les realiza la consulta posterior".

El misoprostol es gratis si lo provee el Estado. Como también se usa para tratar úlceras o para provocar el desprendimiento de fetos muertos, con receta médica se accede al blíster de 28 comprimidos por unos $ 20.000. En el mercado clandestino, la dosis de cuatro comprimidos que se necesitan para abortar se consigue a 7.000. Y están, se enteraría Lucía, a una búsqueda de Google de distancia.

13 semanas.

Los anuncios de misoprostol que Lucía vio en su momento siguen en línea y no hablan en códigos: se ofrecen pastillas de Cytotec (misoprostol) a $ 6.000 u 8.000. Entrega a convenir. La diferencia entre ahora y la época del embarazo de Lucía es que tras la Operación Pharma II ya nadie contesta los números de contacto. "Hace mucho que estaban en el negocio", dice Julia Staricco, jueza del caso, aunque no se puede precisar cuánto. De momento, la Dirección General de Lucha Contra el Crimen Organizado (Dglcco) no está investigando ningún otro caso similar. "Pero no creo que se haya terminado" el tráfico de esta droga, opina su director Julio Sena.

Lilián Abracinskas, directora de Mujer y Salud Uruguay (MYSU), dice que "es sabido" que se consigue misoprostol fácilmente por internet o incluso se puede pedir del exterior. "Cuando llegan mujeres a MYSU que quieren interrumpir su embarazo hacemos mucho énfasis en que vayan al circuito legal", apunta, "pero si no pueden (como Lucía), nos aseguramos de que tengan toda la información para que, si van a buscar misoprostol, sea en un lugar seguro", agrega. Existen también, señala, organizaciones internacionales que envían la droga abortiva a mujeres de todo el mundo (ver recuadro).

El aborto es doloroso. Provoca contracciones fuertes y mucho sangrado. Y cuando el sangrado acaba, hay que revisar que efectivamente el feto se desprendió y que se expulsó del todo, so pena de sufrir una infección que puede llevar a la muerte. Lucía sabía esto y, cuando llegaron las agónicas contracciones pero no el sangrado, se preocupó. "Sentía que le dolía mucho pero no estaba eliminando nada", explica Daniela Cabrera, del Plenario de Trabajadoras, que la ayudó en su momento. Así que a pesar de poder ser procesada por el delito de aborto, se arriesgó y fue a la emergencia.

"Por suerte se encontró con un médico empático que le dijo que le iba a garantizar el IVE y se lo hizo en negro", cuenta Cabrera. "Ella quería hacerle una denuncia penal a la primera médica por negarle el IVE, pero le aconsejamos que no", relata. "Podría haber terminado procesada ella por abortar".

Semanas difíciles.

Un estudio hecho por MYSU, con datos de 2016, revela que en el interior hay al menos tres ciudades (en Río Negro, Soriano y Rocha) con el 100% de médicos objetores de conciencia. Es decir, que por motivos morales se rehúsan a practicar abortos. Y en algunas, agrega Abracinskas, más del 60% de los médicos lo son. "Entonces las mujeres sacan cuentas: el traslado, más el alojamiento, más la complicación… todo para una receta. Les es más sencillo recurrir al circuito ilegal", asegura la directora de MYSU. Al menos tres de los procesados en la Operación Pharma II admitieron haber ayudado a hacer envíos de misoprostol al interior.

El estudio pone como posibles motivos de la persistencia del aborto ilegal la falta de personal capacitado disponible en las ciudades, el miedo a consultar por el estigma o el simple desconocimiento de la ley. Personal de la salud consultado agrega dos motivos: haberse pasado de la fecha permitida o ser extranjera con menos de un año de residencia. Precisamente, los dos motivos que llevaron a Lucía a comprar el fármaco en internet. "Si no incluye a las migrantes, la despenalización no es total", concluye Abracinskas.

El Misoprostol se puede pedir por Internet a ONG feministas

Basta poner "buy (comprar en inglés) misoprostol online" en Google para que varias páginas ofrezcan el servicio con envío internacional incluido. La más importante es Women on Web (mujeres en la red), una organización que surge de otra llamada Women on Waves (mujeres en las olas). El origen de la institución es curioso: una médica holandesa compró un barco para ir a las costas de países donde el aborto estuviera penalizado y llevar a embarazadas de allí a aguas internacionales para poder practicarles un aborto sin quebrantar la ley. Cuando el proyecto creció, formó Women on Web, que no tiene un barco pero se dedica a enviar por correo píldoras abortivas o anticonceptivas a mujeres de todo el mundo. En Uruguay, el envío demora de cuatro a seis días si se utiliza el servicio express o de tres a cuatro semanas con el regular.

Cuando se piden las pastillas de misoprostol, Women on Web solicita a cambio una donación de entre 70 y 90, pero da la opción de enviar, en su lugar, una explicación de por qué la mujer no puede pagar ese precio.

Antes de que se procese el pedido hay que llenar un extenso formulario sobre las características del embarazo y la salud de la gestante. Cuentan además con una línea de contacto abierta para que el aborto, aunque ilegal, sea lo más seguro posible.

La participación de las farmacias en el mercado negro de misoprostol

—¿Misoprostol?

—No, eso no tenemos —dice el farmacéutico, visiblemente alerta ante la pregunta de El País.

¿Viene mucha gente a pedir misoprostol sin receta?

—No, acá no —se ataja. Pero se sabe que hay todo un mercado ilegal.

¿El mercado sale de las farmacias?

—Y, bastante sí —sostiene. Porque es una droga usada para tratar úlceras que tiene como efecto secundario en las embarazadas el aborto. Entonces, lo que hace la gente es conseguir la receta de un gastroenterólogo (solo los gastroenterólogos pueden recetarlo para tratar úlceras) y con eso uno ya puede comprar un blíster de 28 comprimidos. Para abortar solo se necesitan tres o cuatro.

En el caso de la red desmantelada por la Operación Pharma II el año pasado, parte de la droga traficada provenía de farmacias. De tres en particular: dos en Montevideo y una en Atlántida.

Pero, ¿los mismos médicos sugieren a los pacientes que no cumplen los requisitos de la ley y comprar misoprostol ilegal? "Si la pregunta es si sucede, la respuesta es seguro. No quiere decir que todos lo hagan", dijo un médico que prefirió no ser nombrado.

Otra, también anónima, dijo que en ocasiones "se les firma a mujeres que no tienen riesgo de salud y se pone que sí lo tienen para que puedan tener la IVE de todas formas".

Lo que sí deben hacer, bajo la ordenanza 369, es controlar y asesorar a la gestante "por si ella fuese a hacerse alguna maniobra abortiva de todas formas", dice Ana Visconti, responsable del área de Salud Sexual y Reproductiva del MSP. Es decir, no indicarle cómo abortar, pero si fuera a hacerlo, tratar de que sea de la manera más segura posible.

"Del mercado paralelo se escucha, sí, pero siempre intentamos que las mujeres que llegan con consultas vayan por las vías legales", dice Martín Pereira, dirigente de la Federación de Funcionarios de Salud Pública. De la misma forma proceden en la ONG Mujer y Salud Uruguay (MYSU), afirma su directora Lilián Abracinskas. "Las que están en el tercer trimestre o son migrantes con menos de un año de residencia no tienen otra opción", sopesa.

"Sabemos que se trafica misopros- tol, pero solo por rumores, no oficialmente", dice Visconti. "No hemos tenido denuncias".

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