Guaíra, donde el río Paraná es frontera natural entre Brasil y Paraguay es un pueblo como cualquier otro: 30.000 habitantes ganados por el sopor cuyas casas recién pintadas disimulan en algo la pobreza del lugar. Sin embargo, Guaíra es el centro del contrabando de tabaco y droga: 20% de los cigarrillos que se venden en Brasil pasan por allí.
En setiembre, según recuerda un artículo del blog Tobacco Underground (dedicado al mercado mundial del contrabando de cigarrillos), en Guaíra, que está a 250 kilómetros de la triple frontera, fueron asesinadas 15 personas en una refriega entre traficantes de droga, pero el verdadero negocio es el tabaco.
El zar del contrabando de cigarrillo es de Guaíra, Roque Fabiano Silveira, apodado Zero Um. En 1996, Silveira armó su propia fábrica de cigarrillos, en la periferia de Asunción. De allí armó una red de contrabando que incluso llegó a Estados Unidos: desde 2003, Silveira se asoció con tabacaleros de Arizona y de las reservas indígenas del estado de Washington para ingresar millones de cigarrillos a través de los puertos de Miami, Norfolk y Baltimore.
En 2006, "las industrias paraguayas fabricaron 68.000 millones de cigarrillos, mas de 20 veces lo que consume el mercado local", dice el artículo de Tobacco Underground, citando un estudio de una ONG en Uruguay, el Centro de Investigación de la Epidemia de Tabaquismo (Ciet). Se trata de un mercado que ronda los mil millones de dólares anuales; sólo a Brasil se contrabandean unos 30.000 millones de cigarrillos.
Se dice, además, que es más barato fabricar cigarrillos en Paraguay que en China, que como en casi todo también lidera ese mercado. Y los cigarrillos paraguayos, dicen, son de mejor calidad. En Paraguay hay más de 2.600 marcas de cigarrillos registradas en el Ministerio de Industria y Comercio. Algunas de ellas son Dirty, Fidel, Hamlet y Opus Dei, dice el artículo periodístico.
El presidente paraguayo Fernando Lugo prometió hacer algo con el tema pero en febrero el mandatario nombró jefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea a un militar condenado por contrabandear cigarrillos a Argentina, dice Tobacco Underground. Finalmente dio marcha atrás en la designación pero el dato revela la dimensión del problema.