En el pasado se hablaba de la "bendición" de los recursos naturales, al menos de algunos como el gas natural o el petróleo. Hoy, yacimientos de esos y otros recursos pueden ser tan malditos como la aridez de los grandes desiertos. El mineral coltán pasó a integrar esa lista de dudosos beneficios para un país, en este caso Venezuela.
El coltán tiene muchas aplicaciones: es útil en la cada vez más lucrativa industria de las telecomunicaciones (está en los circuitos integrados de los celulares, por ejemplo), sirve para paneles solares pero también es un mineral usado en algunas de las más caras y sofisticadas armas, como las bombas teledirigidas. De ahí que haya fuertes intereses en torno a la explotación de este mineral en suelo venezolano. Que además los yacimientos queden principalmente en la zona de Parguaza en la frontera con Colombia, solo aumenta el rasgo conflictivo y peligroso del mineral.
Un informe elaborado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés)da cuenta de algunos de esos intereses en torno a la explotación del coltán: los gobiernos de Estados Unidos, Venezuela y Colombia, las bandas paramilitares colombianas, operadores de narcotraficantes mexicanos que tienen rutas de transporte en la zona y contrabandistas de coltán, ya que su extracción es ilegal actualmente. En el medio de esa maroma de intereses cruzados o coincidentes de agentes poderosos, están los buscavidas que caminan hasta una semana en busca de los pequeños pedazos de piedras negruzcas que contienen el coltán. Como la extracción aún es ilegal y por lo tanto no está reglamentada, se trata de un trabajo peligroso para quienes se adentran en la selva para dedicarse a la minería artensanal.
La minería de este tipo le viene como anillo al dedo al mercado negro: al no estar reglamentada los contrabandistas y comerciantes de este tipo de minarles cuentan con más de una ventaja. Entre ellas, que se ha vuelto cada vez más complicado diferenciar el coltán de alta y baja calidad. Otra consecuencia de la ilegalidad de la minería artesanal es que quienes extraen el mineral están a merced de bandas paramilitares, soldados corruptos o narcotraficantes, que amenazan a quienes salen de las minas con el mineral extraído. Los venezolanos, como los congoloses -donde el problema es más grave- están descubriendo que algunos recursos naturales solo traen problemas.