Mar azzurro en toda Italia

Extasis conmovedor en las grandes ciudades y en los lugares más recónditos y pequeños del país de la bota

Una impresionante marea "azzurra" tomó literalmente las calles de toda Italia, tras el triunfo ante la selección francesa en la tanda de penales de la final de la Copa del Mundo.

Es difícil dar el nombre de una ciudad, de un pueblo, por pequeño que sea, donde su respectivo municipio no haya instalado pantallas gigantes en una de sus plazas para que sus conciudadanos siguieran en directo el partido.

En toda Italia, de norte a sur, de este a oeste, los tifosi siguieron en las calles el partido de su selección.

Un seguimiento en directo en las plazas, que tuvo sus puntos más fuertes en el Circo Massimo de Roma, la Piazza del Duomo de Milán, la Piazza del Plebiscito de Nápoles, la Piazza San Carlo de Turín o en Lungomare de Rimini.

En cada una de ellas, bañadas con las banderas nacionales y los colores de la selección y del país (tricolor) que se lucían en las camisetas y otras prendas que llevaban los allí presentes, se batieron los récords de presencias de los partidos anteriores, con varias decenas de miles de aficionados.

La fiesta se vivió en todas las calles y plazas de Italia. Desde horas antes del inicio del partido, con las sonoras y coloreadas marchas de los seguidores hacia su lugar de encuentro, se prolongó durante el partido con la llegada de las primeras lágrimas tras el gol casi inicial francés, la alegría del empate, y con la emoción e incertidumbre del final.

Alcanzó su éxtasis tras el lanzamiento del último penal, a cargo de Fabio Grosso, que decretaba la victoria de Italia en la finalísima.

Especial emoción, el mayor afluir de las lágrimas de los italianos presentes ante las pantallas gigantes, llegó cuando el capitán Fabio Cannavaro recogió y alzó la Copa al cielo de Berlín; lo que fue seguido desde las plazas con el grito de "¡Campioni, campioni, campioni!".

Armaron el circo antes

En el "Circo Massimo", el estadio construido hace miles de años por Domiziano, se estima en más de 300.000 personas las que allí se dieron cita para seguir el partido mediante las tres pantallas gigantes instaladas.

Allí ya estaba listo, antes de la disputa de la final, un gigantesco palco desde el que los campeones saludarán hoy al público y el capitán Fabio Cannavaro alzará la Copa del Mundo recién ganada. El avión que trasladará a los poseedores del Tetracampeonato aterrizará hoy a media tarde en un aeropuerto militar romano. Se espera que acudan los jugadores y técnicos de la selección para recibir el saludo y los aplausos, no sólo de los romanos, sino de toda Italia.

No al festejo moderado

Para impedir episodios de violencia, fueron desplegados más de mil agentes de policía y 500 voluntarios de la Protección Civil, con un fuerte refuerzo en los alrededores de la Embajada de Francia en Roma. Rigió la prohibición de venta de bebidas alcohólicas en todo el centro de la ciudad y en algunos casos debieron intervenir algunas de las 30 ambulancias alistadas en distintos puntos de la capital. En Nápoles, fueron vanas las exhortaciones del alcalde Rosa Russo Lervolino de efectuar un festejo moderado. Si bien no se registraron altercados, abundaron los tradicionales petardos y los fuegos de artificio, con la Plaza del Plebiscito como punto central de los festejos.

No se salvó ni la virgen

En Verona se produjo una situación insólita, ya que en el escenario ya se estaba representando una de las más notables obras de opera lírica: "Aida". Los cantantes debieron esforzarse durante el espectáculo para hacer escuchar sus voces, prácticamente sepultadas por los bocinazos y los gritos que llegaban desde las calles aledañas. Y hasta la religión debió adaptarse al clima de euforia colectiva. En Agrigento, la tradicional procesión de la Virgen del Monte debió ser suspendida, y lo mismo sucedió en Racalmuto, con el párroco que postergó el encuentro hasta mañana para que los gritos no fastidien a la Virgen, por más que se entendían los pletóricos festejos de los italianos.

El "boom" de nacimientos

Anoche fue difundido un informe del Instituto Neurocientífico de Florencia, elaborado por el profesor Stefano Pallanti, que anticipó un "boom" de nacimientos dentro de nueve meses. El triunfo de Italia en Alemania, impulsará noches de amor entre las parejas, anticipó Pallanti. Con particular entusiasmo se festejó en Viareggio, la ciudad donde nació y actualmente vive el técnico Marcello Lippi, a quien el miércoles próximo el alcalde Antonio Nicoletti le entregará las llaves de la ciudad en una jornada que todos llaman "Lippi Day". También en Turín hubo escenas de amor y afecto, pese a que en dicha ciudad vive la colonia de franceses más numerosa de Italia, calculada en más de 10.000 personas.

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