Paysandú venció de atrás en Salto y largó adelante: 67-59

| La puntería de los grandes y los ataques rápidos del visitante terminaron liquidando al locatario

SALTO | CARLOS MONTAÑO

Paysandú venció a Salto Uruguay como visitante por 67-59, en el primer partido de la definición del título de la Liga Uruguyaya que se resolverá al mejor de cinco encuerntros.

El equipo sanducero se encaminó al triunfo con una gran reacción en el tercer cuarto, merced a la puntería de sus jugadores grandes de afuera de la llave y a la inteligencia para neutralizar al oponente en su área. Ello propició reiterados contragolpes rápidos que marcaron la diferencia y le dieron el control del trámite en el segundo tiempo.

Fue una confrontación disputada con mucha intensidad. Los dos equipos demostraron que son muy defensivos. Aplicaron presiones que provocaron muchas pérdidas de la posesión de la pelota.

En el primer cuarto, Salto Uruguay logró una leve ventaja gracias al peso de Abratansky, que actuó con gran decisión en las cercanías del aro y a un reparto parejo en goleo de su quinteto inicial. En el segundo cuarto, Salto Uruguay dominaba y triunfaba a los 6’ 30" por 30-23, pero no supo aprovechar la falta de control de su oponente.

El local apostó a vulnerar el cesto adversario con tiros de tres puntos, pero lo hizo seleccionando mal, en momentos inapropiados y con bajo porcentaje de aciertos.

Con una propuesta en ataque más variada, revirtiendo la pelota, la ventaja de 8 puntos a los 20’ —32-24— hubiese sido mayor.

En el comienzo de la segunda parte, los dirigidos por Pablo López dieron en la tecla. El cambio en actitud y aptitud lo trajeron bien digitado del vestuario. Los grandes se abrieron, embocaron de media y cuarta distancia, crearon espacios para las filtraciones y esas virtudes provocaron que se incrementara la ansiedad de su contendiente.

Salto Uruguay intentó responder, pero sólo Cline-Heard tuvo chispazos y alguna muestra de técnica ofensiva. Se sostuvo por los impulsos de Silveira. Pero solo eso no bastó. Paysandú, de parabienes, se despegó a través contraataques y con un Bouzout incotenible en las tablas.

El dueño de casa se acercó sobre el final a 63-59 con un triple de Bertolini, más libres de Pérez y Borges —que volvió sobre el cierre del partido con su reconocida y temible patente de verdugo—, le dieron el golpe de gracia al rival el golpe de gracia al clásico rival.

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