Una obra de gran impacto

El lunes no fue un día más para unas 100.000 personas de los barrios más populares del departamento de Montevideo: se inauguró un nuevo centro del Ministerio de Desarrollo Social con un potencial nunca antes visto para cambiarle la vida a esos compatriotas. En efecto, la batería de políticas sociales y gubernamentales nunca antes vista que se desplegará en una zona que precisa la presencia del Estado como palanca para fomentar el desarrollo personal y social de las barriadas es simplemente extraordinaria. De allí la alegría de la gente de la zona porque se concretara y las críticas que recibió de una oposición que cuando fue gobierno se olvidó de esa parte de Montevideo.

La inauguración en sí fue una fiesta, motivo de las nuevas posibilidades que hoy tendrán decenas de miles de uruguayos. Como comentó el ministro Martín Lema se trata de obras de primer nivel para integrar realmente servicios públicos bien diversos al servicio de los uruguayos. Como comentaba nuestro diario en el día de ayer: “En dicho centro tendrán presencia 16 instituciones públicas con unos 250 funcionarios permanentes. Atenderá la demanda de unas 100.000 personas de los barrios Piedras Blancas, Las Acacias, Jardines del Hipódromo, Unidad Casavalle, Marconi y Manga. Se trata de unas de las zonas de la capital con más problemas de inseguridad pública, pobreza, deserción educativa y desempleo.”

Para cobrar una idea de la magnitud de los servicios públicos que ahora se facilitarán a la población vale seguir el repaso de la nota: “Algunas de las obras que se instalarán son un centro de salud de ASSE con 18 consultorios, atención de especialistas y farmacia; un vacunatorio del Ministerio de Salud Pública, un comedor de INDA para más de 500 personas, un Centro de la UTU, un gimnasio en el que funcionará el programa Box por la Vida y otras propuestas de carácter deportivo y recreativo, un Centro de Inclusión Digital de Antel, generando la posibilidad de acceso a cursos y talleres más una oficina de atención comercial, otra oficina de atención comercial de UTE del departamento de Inclusión Social, una de OSE y un cajero del Banco República. Además, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas se encargará de la construcción de una plaza, caminería interna, iluminación, arbolado, espacios verdes, parkings, canalizaciones pa-ra los servicios de luz, agua y fibra óptica.”

Indudablemente estamos en presencia de un hecho que marca un antes y un después en materia de políticas públicas. En su discurso el presidente hizo hincapié en el concepto de libertad que ha enarbolado no solo en sus palabras sino en la obra del gobierno, aunándolo sin contradicción con la acción estatal que es necesaria, precisamente para que las personas puedan gozar de su libertad: “La acción de gobierno es una acción puesta en el individuo. No se puede gobernar para cuadrículas de planillas Excel”. Y más adelante agregó: “Entre los académicos y también los políticos, cuando están medio aburridos, hay una discusión que es más vieja que el agujero del mate pero la siguen dando, pero yo creo que está totalmente saldada, que es Estado contra mercado o Estado sí o Estado no. Si yo estaba hablando de libertad y ahora paso a hablar del Estado, quiero decir lo que todos sabemos, que si el Estado abandona a determinadas poblaciones, determinados individuos, esas personas no van a poder tener herramientas para ser libres”.

Lo cierto es que el gobierno ha desplegado una serie de medidas pensando en la población más vulnerable que marca una preocupación que se traduce en medias y recursos para abordarlas. Cuando se mira cuál ha sido la prioridad presupuestal de la presente administración se encuentra un marcado tono social, pautado por recursos para los asentamientos, para la primera infancia, para nuevos planes sociales, para hogares estudiantiles, para la atención de la salud mental, entre una larga lista. No solo no se retrocedió un milímetro en el actual gobierno en políticas sociales, sino que se está invirtiendo más y mejor, gracias a una política centrada en el ser humano, su familia y su entorno, en vez de priorizar la comodidad de burócratas y organizaciones sociales que lucran con los más vulnerables. El ministro Martín Lema, próximo a renunciar a su cargo, puede irse con la conciencia tranquila de haber cambiado radicalmente el funcionamiento de las políticas sociales del Uruguay para bien, logrando mejores resultados para cientos de miles de uruguayos. No debe haber mayor recompensa para un político que alcanzar ese logro.

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