Una declaración con ideales

Estamos a pocas semanas, creámoslo o no, de un nuevo año electoral. El año que viene, seguramente, tengamos que concurrir tres veces a las urnas, primero para definir los candidatos de cada partido, luego para elegir presidente, vicepresidente y Parlamento y con casi total seguridad, también para elegir presidente y vicepresidente en segunda vuelta.

Será, por tanto, un año con la agenda política cargada, cuyos contenidos parecen venir más por el episodio o la anécdota que por los debates de fondo, por eso es bueno detenerse a analizar un documento que contiene ideas y definiciones para variar un poco.

El sábado se realizó la Convención Nacional del Partido Nacional. La atención de los medios se detuvo, naturalmente, en los discursos y anuncios de los candidatos presidenciales, como no podía ser de otra manera. La declaración que realizó la Convención, por unanimidad si no nos falla la mirada a la transmisión del evento, también merece ser analizada, porque trata de algunos asuntos que son vitales para el verdadero debate político, el de las diferencias conceptuales, más allá del intercambio vacío de epítetos y adjetivos.

La primera parte del documento se titula “Orgullosos de nuestro gobierno” y analiza los múltiples logros de la presente administración, con números indiscutibles, más allá de los relatos que resisten cualquier aseveración.

En lo conceptual se destaca la “libertad responsable” como estrategia para enfrentar la pandemia y la libertad como concepto que atraviesa las distintas políticas llevadas adelante por el gobierno: “Los uruguayos hemos tenido a lo largo de los últimos años un gobierno nacional que ha afrontado las crisis que hemos vivido con seriedad y responsabilidad, al tiempo que puso en marcha una agenda de desarrollo económico y social que marca una nueva etapa para el país.

El Presidente Luis Lacalle Pou y su valiente decisión de enfrentar la pandemia con la estrategia de la ‘libertad responsable’, un camino casi único en el mundo en que gobiernos de izquierda y de derecha optaron por la cuarentena obligatoria, como pedía la oposición en nuestro país, marcó un antes y un después en la relación entre gobierno y ciudadanía.”

Más interesante aún, por lo escasamente visitada que es la temática, es la definición conceptual partidaria, vale decir, de dónde surgen y cuáles son los valores del partido, en la parte del documento titulada “Cuidar nuestro Partido Nacional”: “La identidad del Partido Nacional es producto de su historia, una construcción casi bicentenaria que lo hace único en el mundo. A partir del legado artiguista, se suman los aportes de personajes fundamentales que fueron llamados a actuar en momentos claves de nuestra historia como Juan Antonio Lavalleja, Manuel Oribe, Juan Francisco Giró, Bernardo Berro, Leandro Gómez, Aparicio Saravia, Washington Beltrán, Luis Alberto de Herrera, Wilson Ferreira y Luis Alberto Lacalle Herrera, entre muchos otros, y miles de anónimos que dieron su vida por el ideal.”

Parece claro que la construcción de la identidad nacionalista es consecuencia de la acción más que del designio de los hombres, consecuencias de lo realizado en circunstancias cruciales de la historia nacional que luego se conceptualiza y no al revés. En este sentido, los valores blancos se generan a través de un largo proceso de sedimentación, las proclamas partidarias recogen la identidad construida por la tradición, no la inventan teóricos de cafetín.

A su vez, se ata esta tradición de valores con el presente con naturalidad:

“Hoy, ese legado cristaliza en la defensa de la Libertad que ha distinguido al gobierno encabezado por Luis Lacalle Pou. Nosotros creemos en la dignidad y la defensa de los derechos de cada ser humano. Las personas son fines en sí mismos, no medios para los fines de otras personas. Nosotros creemos en la cooperación de los distintos actores y no en la lucha de clases que son grietas que solo benefician a sus propulsores. Y, finalmente, creemos firmemente en la defensa de la independencia y la soberanía nacional, así como en la integración con la región y el mundo, sin otra brújula que el mejor interés nacional.”

Esta síntesis de principio permite concluir con contundencia la función que ha tenido y tendrá el Partido Nacional para el Uruguay: “Somos un partido identificado con la defensa de la libertad y la justicia social desde el comienzo de nuestra historia, y los seguiremos reafirmando en el futuro.”

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