La semana pasada el secretario general de Naciones Unidas António Guterres anunció que el primer director de la Oficina de la Juventud de Naciones Unidas será el uruguayo Felipe Paullier, director del Instituto de la Juventud de nuestro país. La noticia fue una sorpresa removedora porque pauta un acontecimiento histórico para Uruguay a nivel mundial, pone a un compatriota en un lugar de privilegio para tratar al más alto nivel temas de enorme relevancia y resulta un gran reconocimiento a la tarea que se desplegó en estos años en las políticas de juventud.
Para aquilatar el acontecimiento alcanza con señalar algunos datos concretos. El cargo que ocupará el Dr. Paullier es uno de los de más alto nivel detentado por un uruguayo en la historia de las Naciones Unidas y es, además, la persona más joven en ocupar una posición de alto nivel en toda la historia del organismo internacional. Desde este lugar el novel director se ocupará de los temas relativos a la juventud en todo el mundo, interactuando no solo con la primera plana de la ONU sino con la de cada país del planeta, desde mandatarios a secretarios de Estado y especialistas en la materia. La posibilidad, por tanto, de incidir en políticas públicas en todo el mundo será extraordinaria y la experiencia que recogerá, de enorme valor.
Vale la pena recordar que Paullier tiene experiencia a nivel de gobierno en la Junta departamental de Montevideo y la Alcaldía del municipio CH, algo que fue señalado por la propia Naciones Unidas al momento del anuncio. Asimismo, seguramente el antecedente fundamental que pesó en su designación fue su desempeño como director de la Oficina de la Juventud de Uruguay, donde desde marzo de 2020 tuvo un destaque notable por las múltiples iniciativas desarrolladas.
La renovación de la mítica tarjeta joven junto al BROU con prestaciones del siglo XXI, la preocupación por la modificación de la legislación en materia de empleo juvenil, la incidencia en materia de políticas educativas en coordinación con los organismos encargados del asunto, la fundación de la Ciudad Universitaria Jorge Larrañaga y el desarrollo de políticas sobre salud mental y prevención del suicidio adolescente son solo algunos de los temas en que demostró iniciativa y logros concretos. Suele decirse que al cargo lo hace la persona que lo ocupa, y es verdad. En este caso, sin dudas, Felipe Paullier logró desde su lugar de competencia dentro del gobierno nacional destacarse por hacer más de lo que la propia función le establecía, logrando que el INJU se convirtie-ra en uno de los polos más activos de la actual administración gracias al empeño en conseguir logros significativos.
Sin dudas este debe haber sido un antecedente que debe haber pesado mucho en la elección para un cargo para el que por cierto no debían faltar candidatos de todo el mundo. Seguramente en esta nueva etapa las responsabilidades serán diferentes, los países que deben atenderse tienen realidades muy distintas, basta recordar que hay algunos en guerra y muchos sufren faltas de libertades lacerantes. Por tanto, influir positivamente en las políticas de juventud a nivel mundial es un enorme desafío, pero los antecedentes de Felipe Paullier hablan por sí mismos para dar cuenta de que debemos aguardar con esperanza los frutos de su trabajo.
La noticia de esta designación fue dada por muchos medios como merecía, pero quizá no con la dimensión que realmente tiene. Desde la brillante actuación internacional de Enrique Iglesias, nuestro país no tenía a un compatriota en una posición tan destacada en el ámbito global. La vocación de servicio al país que ha demostrado Paullier y su joven edad hacen pensar también que podremos ver en algún momento que pueda volcar en nuestra tierra su enorme capacidad junto a la experiencia acumulada.
El ejemplo también vale para destacar que desde el ámbito político se puede hacer mucho y se puede hacer bien, en tiempos en recibimos tantas malas noticias de políticos que no están a la altura de sus responsabilidades y se denigra a la actividad, hablando peyorativamente de la “clase política” o más recientemente de la “casta”. Ciertamente que un profesional joven con una esmerada formación, un trabajo incansable, una foja intachable y una inteligencia clara logre destacarse también nos reconcilia con la idea de que la acción política tiene buenos ejemplos. Muchas felicitaciones, por tanto, a nuestro columnista Felipe Paullier y el mayor de los éxitos que, descartamos, tendrá en su nueva responsabilidad.