¿“Torturas” en el Liceo Militar?

No hay caso. Nada le viene bien al Frente Amplio. Todo lo que surja durante este gobierno genera críticas o se inventan. Desde el primer día o antes, cuando el veredicto de las urnas sentenció inapelable quien era el ganador después de 15 años de FA en el poder y se tomaron un par de días más para reconocer su derrota. Ahí ya se vio su patética faceta de mal perdedor, que ha arrastrado a lo largo de estos tres años y pico.

No tiene ninguna idea positiva, algo que apunte a mejorar las cosas o colaborar en el intento de hacer un país mejor, sino que afanosamente viven obsesionados con criticar todo lo que hace o dice el Presidente Lacalle Pou y la Coalición Republicana. Malhumorado, disfrutando de los problemas que golpeen la Torre Ejecutiva, poniendo palos en las ruedas, abusando de las zancadillas o inventando maldades simplemente porque les gustan ¡Qué pobreza! Pero es lo que hay y lo que son.

No hay dudas de que hay sectores dentro del Frente Amplio que tienen un enfermo rechazo a todo lo que significa la palabra “militar” y no tienen la mínima objetividad a la hora de tratar temas que los involucra. Siempre consideran que son caminos que acercan al colmo de la maldad humana por la simple razón de que haya una profesión que los identifica, un uniforme o la palabra “militar”.

Ahora fue -entre otras- la de un exdiputado, Luis Puig, que milita en el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) que aprovechó una invitación a un programa de televisión (“Esta boca es mía”) para descargar su antipatía u odio contra el Liceo Militar, al que acusó de “práctica sistemática de tortura” que se ha realizado a algunos alumnos.

Durante el programa televisivo Puig contó que “hay denuncias concretamente de alumnos que han sido sometidos no solo a bullying, sino a violencia física” y que “ha habido una cantidad importante de denuncias”.

El tema lógicamente que es muy grave… pero si fuera cierto.

El ministro de Defensa Nacional, Javier García, salió de inmediato al cruce. Aseguró que ello es “absolutamente falso” y advirtió que “una cosa es la libertad de expresión y otra cosa es pensar que ello habilita a que yo lo difame a usted, que lo agravie”. El ministro dejó pasar algunos días para dar al exdiputado la posibilidad de arrepentirse y pedir disculpas, pero ante su silencio resolvió finalmente presentar la denuncia penal. Y así lo hizo ante el Fiscal de Flagrancia.

La denuncia sostiene que “los hechos manifestados por el denunciado son graves, atentando contra la Institución educativa y el conjunto del colectivo que integra tan prestigioso centro educativo, promoviendo el titular con sus declaraciones el desprecio y el odio de la sociedad civil hacia los funcionarios, docentes y alumnos del Instituto”.

Destaca que “no es verdad la difamante e injuriosa acusación sobre la existencia y tolerancia de prácticas violatorias de los derechos humanos en el Liceo Militar, realizadas por el Sr. Puig, ya que de lo contrario se habrían tomado todas las medidas disciplinarias y/o jurídicas correspondientes.”

“El Liceo Militar es una institución pública y con valores democráticos que tiene como misión llevar a cabo una acción educativa integral visualizando el desarrollo intelectual, moral y físico de los alumnos, buscando desarrollar en los mismos, rasgos de la personalidad que los forman como ciudadanos activos; integrados y útiles a la sociedad.

“En definitiva -concluye-, corresponde formular la presente denuncia contra el Sr. Luis Puig, siendo la justicia la que determine si el denunciado incurre en los delitos de difamación, injurias y hostigamiento al odio de acuerdo a los artículos 333 y 334 del Código Penal Uruguayo, los cuales se encuentran agravados por haberse realizado en un medio de comunicación, suministrando como prueba la documentación que se acompaña en formato digital, a los efectos que Usted estime del caso proveer”.

Lo del exdiputado Puig no sorprende. Ha sido la misma conducta de todo el Frente Amplio a lo largo de esos años. La desesperación de la derrota en el 2019 y la muy buena gestión que ha llevado adelante el gobierno del Presidente Lacalle los tiene desesperados y se aferran a cualquier cosa que creen pueda ser negativa para la Coalición. Ahí está, a modo de ejemplo, este papelón de Luis Puig y el que protagonizaron con bombos y platillos los senadores Mario Bergara y Charles Carrera con su denuncia penal contra el entonces ministro de Transporte y Obras Públicas, Luis Alberto Heber, por entrega de soberanía en el puerto.

Esos son el Frente Amplio. ¡Qué pobreza política!

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