Problemas de una coalición parcial

Mientras transcurre el verano se van armando las estrategias partidarias para enfrentar el próximo ciclo electoral que no solamente define autoridades nacionales, sino que tiene grandes desafíos departamentales. La Coalición Republicana (CR) ha avanzado bastante en este sentido en varios departamentos, pero también está enfrentando problemas complejos.

La CR va a funcionar en Salto, Canelones y Montevideo, ya que allí la competencia con el Frente Amplio exige una comparecencia conjunta de los principales partidos que conforman la coalición. Además, visto desde lejos, en Río Negro, Rocha y Paysandú parecería que el instrumento CR también se hace necesario, ya que en esos departamentos los blancos ganaron ajustadamente al FA en 2020 -y con apoyos extra- partidarios que volverán a precisarse en 2025-. Empero, claro está, en esos tres escenarios serán las dirigencias departamentales las que en definitiva tendrán las últimas palabras acuerdistas.

Diferentes son los casos de los otros trece departamentos de gobiernos blancos: San José, Colonia, Soriano, Flores, Florida, Durazno, Artigas, Tacuarembó, Florida, Cerro Largo, Treinta y Tres, Maldonado y Lavalleja. Allí, por razones históricas y de estructuras partidarias comparadas, el Partido Nacional (PN) entiende que la CR no es necesaria y que puede triunfar acudiendo a la elección departamental con el lema PN. Empero, en este contexto, el problema es que colorados, independientes y cabildantes están manejando la idea de presentarse en conjunto y con el lema CR al menos en algunos de esos departamentos. Si así fuese, el resultado sería una competencia entre el FA, y una coalición oficialista dividida entre PN por un lado y partidos de la CR por el otro.

Sería pues un error político y electoral importante. Político, porque el Uruguay gira en torno a dos grandes coaliciones, el FA y la CR, y no es bueno debilitar la comparecencia electoral de la CR ni siquiera en instancias departamentales. Pero sobre todo sería un error electoral grave, ya que el PN agregaría en esos departamentos a un rival y competidor en las urnas que, en verdad, debiera de sumar esfuerzos con los blancos. La solución es sencilla: que el PN abra su lema a los otros partidos en esos departamentos. ¿Cómo podría llevarse a cabo?

Pongamos el ejemplo imaginario de Flores: allí en las internas de junio de 2024, los referentes colorados, independientes y cabildantes no podrán participar en tanto candidatos a convencionales de sus partidos -lo cual no impide, claro está, que sus nombres figuren en sendas listas departamentales y que se identifiquen con ellas en sus campañas respectivas-. Pasada esa instancia, podrán presentarse en octubre como candidatos en Flores por sus respectivos partidos si así lo quieren. Y luego podrán presentarse en mayo bajo el lema del PN en Flores.

Las listas cabildantes, por ejemplo, podrán decir “la gente de Cabildo” en sus listas de mayo de 2025, y llevarán a sus referentes locales como candidatos a ediles; y las listas coloradas e independientes harían algo similar. Cada uno podrá comparecer con un sublema propio (o en común) y con listas calcadas de ediles, de manera de apoyar a la vez a todos los candidatos a intendentes elegidos por la convención blanca en Flores. Y así, en definitiva, cada uno ayudará al triunfo del PN en Flores, marcando su apoyo dentro de ese lema ganador, y beneficiándose de que cada banca de edil tendrá un costo menor en votos que si se presentara en un lema aparte, por causa de la disposición constitucional que otorga mayoría absoluta de ediles al lema triunfador en la elección departamental.

El problema es que la compleja explicación de mecanismos electorales que acabamos de describir no siempre es bien conocida por los dirigentes locales que, muchas veces llevados por pasiones inconducentes, terminan adhiriendo a estrategias que no velan por sus propios intereses. Porque, en definitiva: ¿qué sentido tiene para colorados y cabildantes votar unidos en Flores, por ejemplo, si no van a ganar por ello la intendencia, y si a los efectos del reparto de bancas en la Junta Departamental es mejor votar bajo el lema que ganará?

Colorados, independientes y cabildantes deben evitar un camino de coalición parcial que no les conviene ni política ni electoralmente en esos trece departamentos. Y los blancos, francamente, tienen que actuar con grandeza y generosidad: abrir su lema en esos departamentos de manera que los otros partidos voten cómodos y se beneficien de esos previsibles triunfos municipales.

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